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Que el cabreo de las derrotas de Surne Bilbao y Baskonia se note ante Andorra y Girona

Bilbao Basket recibió su tercera mayor paliza desde que llegase a la Liga ACB y busca resarcirse en la cancha de un Girona que superó seis puntos de desventaja en Manresa en el último minuto. Saski Baskonia espera sacudirse su falta de frescura ante Morabanc Andorra.

Pantzar y Hlinason precisan volver a su mejor versión en el duelo de Girona.
Pantzar y Hlinason precisan volver a su mejor versión en el duelo de Girona. (Aritz LOIOLA | FOKU)

«Lo que ha pasado hoy ha sido una falta a nuestro compromiso humano por la frustración en la que hemos entrado, pero tenemos que estar cabreados y demostrar que no somos un equipo tan débil porque si no Girona nos va a castigar también», concluyó el viernes Jaume Ponsarnau, autocrítico como nunca, después de la derrota por 72-116 ante Valencia Basket, la tercera mayor paliza encajada por Bilbao Basket en su periplo en la Liga ACB, solo por detrás del debut de 2004 por 57-104 y un 108-62 de marzo de 2016, ambas frente a Saski Baskonia.

«Hemos hecho una primera parte muy sólida de mentalidad, pero en la segunda hemos caído en la frustración de no poder y no encontrar acierto. Hemos demostrado ser un equipo muy blando que no ha dado la respuesta que debía y ahí el responsable soy yo», asumió Ponsarnau en su valoración del partido de Miribilla, una derrota que los descabalga casi de forma definitiva de la pelea por la Copa.

«La mentalidad débil que hemos tenido en la segunda parte es inadmisible», incidió el técnico sobre esos veinte minutos en los que, después de haber llegado con un ajustado 35-37 al descanso, el Surne Bilbao encajó un parcial de 37-79.

Surne Bilbao visita este domingo al Bàsquet Girona en Fontajau (18.00) con la intención de restañar las heridas que le produjo esta derrota. Con la ilusión opera esfumada, toca buscar el reto de ganar fuera de casa, algo que desde diciembre de 2024 no logra el cuadro vizcaino en la competición doméstica.

En el histórico entre bilbainos y gerundenses en la ACB, muy escueto, total igualdad: 3-3. Cada equipo ha ganado sus tres partidos en casa y ha cedido de visita. En la última ocasión en Fontajau victoria local por 100-94 tras prórroga con una exhibición insuficiente del gigante islandés Tryggvi Hlinason (24 puntos, 9/9 T2, 6/6 T1 y 33 de valoración).

Hlinason es precisamente uno de los jugadores claves de su equipo que no estuvo bien ante el Valencia Basket y que tienen que reivindicarse, junto al base Melwin Pantzar y el escolta Justin Jaworski. Ninguno de ellos había anotado superada ya la mitad del tercer cuarto y Jaworski acabó sin hacerlo y con unos números muy negativos (0/7 en triples y -7 de valoración).

Para este partido, en principio, Ponsarnau seguirá sin poder contar con Amar Sylla, el tercer pívot y quinto interior en la rotación de doce habitual del conjunto vizcaíno, baja en las últimas semanas por un esguince de tobillo.

En lo que se refiere a los catalanes, están siendo una de las sorpresas agradables, al punto de ocupar ahora la novena plaza, con un balancde de 6-7, después de ganar el viernes en Manresa, un duelo en el que los gerundeneses remontaron seis puntos en un minuto, con una canasta final de Geben.

Aprender de los errores

Mientras, una hora antes, a las 17.00 habrá comenzado el duelo entre Kosner Baskonia y Morabanc Andorra, uno de los duelos en el Buesa Arena que han de certificar una posición de cara a la Copa para los pupilos de Paolo Galbiati.

Un partido que ha de servir, a su vez, para restañar las heridas sufridas por la derrota ante Fenerbahçe, un 93-108 que llegó después de haber estado ganando 74-64, luego de unos 12 minutos finales en los que a los gasteiztarras se les acabaron las fuerzas y el acierto. Algo que Pasolo Galbiati achacó a la «falta de frescura», a cuenta de los partidos que de forma tan seguida han tenido que jugar.

Pero no caben más lamentos en un calendario tan agobiante como este. Sin ir más lejos, el miércoles habrá que ir a jugar a Múnich y el viernes tocará la visita del Asvel Villeurbanne en las dos primeras jornadas de la segunda vuelta de la competición continental. Y con todo, primero hay que ganar a Morabanc Andorra, un clásico equipo pestoso y duro de los que suele entrenar el poeta carcelero metido a entrenador Joan Plaza.

«Cuando fallamos tiros libre y bandeja ellos –Fenerbahçe– metían de tres puntos. Hay que aprender de lo bueno y lo malo», valoró Galbiati, sabedor de que hay que aprender de ese mal final de partido, porque el calendario no da tregua y el cansancio, por más que exista, no es ninguna excusa.

El enfrentamiento directo entre Tenerife y Joventut abrirá paso a los baskonistas si consiguen superar a un mejorado Morabanc Andorra. Los del Principado solo han ganado un duelo de los últimos seis disputados, pero desde la llegada de Joan Plaza a su banquillo han subido un escalón en su juego y recientemente ha puesto contra las cuerdas a Valencia y Joventut y ha ganado a Unicaja.

Esto les ha permitido asomar la cabeza de los puestos de descenso y sumar cuatro importantes triunfos gracias a la dirección de Shannon Evans y al paso de adelante de Kyle Kuric. Además, la última llegada de Xavi Castañeda les dará más alternativas en el juego exterior.

Por el lado gasteiztarra, el liderazgo de Tim Luwawu-Cabarrot continúa dadas las intermitencias de Trent Forrest y Markus Howard. Todo apunta a que el descarte extracomunitario esté entre uno de los dos, dado que Kobi Simmons parece totalmente recuperado y que Markquis Nowell también fue el descartado en Euroliga.