Los realistas celebramn como locos el gol de Aramburu que daba la victoria en el 96.
Los realistas celebramn como locos el gol de Aramburu que daba la victoria en el 96. (LA OTRA FOTO)
Imanol  Intziarte
Redactor de actualidad, con experiencia en información deportiva y especializado en rugby

Aramburu absuelve los pecados de una Real que se había vuelto a disparar en los pies

Los donostiarras se han adelantado en la primera mitad con un gol de Brais, pero han perdonado en la reanudación, se han echado atrás y el Getafe ha empatado cuando se cumplía el tiempo reglamentario. Un remate de Aramburu en el alargue da la primera victoria de la era Matarazzo (1-2).

Bien está lo que bien acaba, pero el partido de Getafe ha vuelto a ser un compendio de las virtudes y los defectos de una Real que ha jugado con inteligencia en la primera parte y se ha adelantado con un gol de Brais; ha podido sentenciar en el arranque de la segunda pero ha pagado su falta de pegada; para ‘acogotarse’ en la recta final y permitir a los azulones empatar en el 90 metiendo balones a la olla. Hasta aquí sería un relato demasiado habitual en tiempos recientes.

Pero esta vez el guion ha sido diferente porque ha aparecido Aramburu en un córner en el 96 para aprovechar el fallo de Soria en la salida y cabecear a la red. ¿Dos partidos y Matarazzo ya exhibe su flor? Los tres puntos son oxígeno en Liga, con el Barcelona en el horizonte como próximo rival.

El técnico debió de salir satisfecho de su debut frente al Atlético de Madrid, porque ha repetido once inicial. Y eso que volvían a la lista tras cumplir su sanción Zubeldia y Gorrotxategi, dos fijos para Sergio Francisco, pero ambos han arrancado desde el banquillo. Enfrente, un Getafe famélico al que Bordalás saca zumo de donde no hay.

Como se esperaba, el pitido inicial ha dado paso a una guerra de trincheras. El Getafe aguardaba agazapado, esperando el error de los blanquiazules, que iban a necesitar mucha paciencia y finura en los últimos metros para derribar la muralla azulona. Los donostiarras tenían claro que su primera premisa era no regalar atrás, y no se complicaban la vida en ningún momento.

Un testarazo desviado del canterano Mestanza ha sido lo único que llevarse a la boca en la primera media hora. La Real disponía de corners y faltas laterales, pero sin remate. Nada nuevo bajo el sol.

La primera a la cazuela

Pero lo que son las cosas. Hablaba Matarazzo hace unos días que su equipo necesitaba 18 remates para anotar, y que había que mejorar ese porcentaje. Dicho y hecho, la primera a la cazuela. Brais, que con el estadounidense juega más adelantado, ha enganchado en el borde del área un balón que le ha llegado botando y lo ha puesto con la zurda lejos del alcance de Soria (0-1, m.36). Cuarto tanto del curso con el sello ‘Galicia Calidade’.

Un disparo lejano de Iglesias que Remiro ha despejado a saque de esquina ha puesto el cierre a la primera parte. Puerta a cero, un remate a puerta, un gol, fútbol de la vieja escuela.

Tras el descanso, Bordalás ha mutado su 4-5-1 en un 4-4-2, adelantando la posición de Javi Muñoz para apretar a los dos centrales realistas en el inicio de la jugada. La primera ocasión ha llevado la firma de Guedes, con un disparo tras robo que se ha marchado ligeramente desviado. Matarazzo ha movido el banquillo bastante antes que el domingo pasado, y ha metido a Barrenetxea y Sucic por Guedes –que tenía molestias en un tobillo– y el goleador Brais (m.58).

Oyarzabal perdona por partida doble

Un minuto después Oyarzabal ha tenido el segundo. El de Eibar ha leído muy bien que Rico iba a ceder atrás a su portero y ha interceptado el balón, pero luego ha fallado en la definición ante Soria y la ha tirado fuera. Y a renglón seguido, otra vez Oyarzabal y Barrenetxea no han sabido resolver tras una gran jugada coral.

El Getafe seguía vivo merced a la falta de colmillo visitante. Los malditos porcentajes de los que hablaba Matarazzo. Arambarri ha dado el susto, pero no ha podido dirigir con precisión su testarazo a centro de Sancris. Poco antes Gorrotxa había entrado por Turrientes.

Crimen y castigo... y premio final

Los azulones se han crecido, y a la Real le ha entrado el miedo a perder su botín. Sin generar juego, pero a base de ímpetu y de lanzar balones arriba, el equipo madrileño soñaba con el empate. Aihen y Marín han entrado por Sergio Gómez y Soler (m.83). Y al final ha llegado el castigo. Una falta botada desde el centro del campo, un atacante que la peina y el exrealista Juanmi que la caza de volea para mandarla a la red (1-1, m.90). Un desastre en un partido que la Real podía haber solventado con comodidad.

Quedaban seis minutos de descuento, y quien más quien menos despotricaba en hebreo ante un nuevo fiasco. Los donostiarras se han ido a por todas y el premio gordo ha llegado de la forma más increíble. En un córner, y además cabeceado por uno de los más bajitos. Kubo lo ha lanzado, Soria ha medido mal y Aramburu permite a la Real tomar un poco de aire antes de recibir a Osasuna en Copa y al Barcelona en Liga (1-2, m.96).