
Las protestas en Irán van en aumento en la decimotercera jornada de movilizaciones, a la vez que crece la amenaza de que EEUU aproveche para lanzar otro ataque contra el país persa. El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, aseguró que el presidente de EEUU, Donald Trump, «tiene las manos manchadas de sangre de más de mil iraníes» tras los ataques de junio y que debe centrarse en gobernar su país, donde «enfrenta numerosos problemas internos, si es capaz».
Respondió así a la amenaza de Trump, que el jueves aseguró que golpeará «muy fuerte» a los líderes iraníes si siguen matando manifestantes. Jamenei, en un mensaje a la nación, pidió a la juventud «preservar la unidad nacional» y se refirió a los manifestantes señalando que algunos de ellos son «alborotadores que vandalizan la propiedad nacional y complacen al presidente de EEUU».
«Irán no cederá ante quienes cometen actos de vandalismo» y tampoco «tolerará a quienes actúen como mercenarios para extranjeros».
Las protestas comenzaron en el bazar de Teherán impulsadas por comerciantes y sectores a los que alcanza ya el deterioro de la situación económica, el desplome del rial y la elevada inflación que padecen las clases más pobres. Rápidamente se extendieron por todo el país y se convirtieron en una fuerte movilización política contra el régimen de los ayatolahs. Así, se llegaron a escuchar consignas como “Muerte a Jamenei” o “Muerte a la República Islámica”.
Irán atraviesa una profunda crisis, con gran parte de la población en situación de pobreza y una inflación anual superior al 42%, marcada por las duras sanciones de EEUU y la ONU. El ciclo de protestas masivas, que aunan reclamaciones económicas, políticas o sociales, y la represión letal se vienen repitiendo cada cierto tiempo.
51 muertos
Al menos 51 manifestantes, incluidos ocho niños, han muerto y cientos más han resultado heridos en los últimos trece días, según la ONG Iran Human Rights, con sede en Oslo. El número de detenidos supera ya los 2.200, de acuerdo con esta ONG, que alertó de que el riesgo de la matanza a gran escala de manifestantes tras la restricción del acceso a internet es muy serio.
El ministro de Exteriores, Abas Araqchi, también denunció la «relación e intervención directa de EEUU e Israel» para transformar las protestas «pacíficas a un estado de violencia». Aseguró que las propias autoridades estadounidenses e israelíes han reconocido sus planes para desestabilizarlas.
Araqchi achacó el descontento al alza en el precio de las divisas y aseguró que el Gobierno «ha comenzado un diálogo y consultas con varios segmentos del pueblo iraní para resolver este tema».
El ministro descartó como «mínima y muy débil» la posibilidad de que Israel o EEUU intervengan militarmente en el país, ya que «eso ya lo han intentado en el pasado, han fallado, y no importa cuantas veces lo hagan, el resultado será el mismo».

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