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Sofía

Bulgaria teme subidas de precios tras entrar sin Gobierno en la zona euro

Desde el 1 de enero, Bulgaria se convirtió en el 21º miembro de la eurozona, un paso que el presidente del país más pobre de la UE calificó como «histórico». El país vive una complicada situación política con un Gobierno dimitido, presupuestos prorrogados y con temor a un aumento de precios.

(Gara)

Diecinueve años después de su entrada en la Unión Europea, Bulgaria abandonó con el cambio de año su moneda nacional, el lev, para adoptar oficialmente el euro, en una transición que afecta a 6,3 millones de personas.

«El euro no es solo una moneda, es un símbolo de pertenencia», afirmó en un mensaje de fin de año el gobernador del Banco Nacional de Bulgaria (BNB), Dimitar Radev, sobre un paso que el presidente del país, Rumen Radev, calificó de «histórica».

El cambio se ha producido con un Gobierno interino, tras la dimisión del Ejecutivo el 11 de diciembre, sin presupuesto aprobado y con la perspectiva de celebrar las octavas elecciones anticipadas en cinco años a finales de marzo.

Cambio gradual

Durante todo enero, los búlgaros podrán pagar tanto en levas como en euros, aunque en el cambio se devolverá solamente la nueva moneda. Hasta el 30 de junio, los bancos cambiarán billetes y monedas sin comisiones y al tipo de cambio fijo de 1 euro por 1,95583 levas.

Economistas coinciden en que la adhesión a la eurozona representa el último paso hacia la integración europea.

«La moneda única reduce los riesgos cambiarios y los costes de transacción, algo que beneficiará a todos los que participan activamente en la economía», dijo a Efe el economista Stefan Rumenov.

No obstante, Rumenov advirtió que el euro no es una solución mágica. «Abre puertas y crea oportunidades, pero las reformas estructurales, el aumento de la productividad y la educación son los factores que aportan beneficios reales. El euro es solo una herramienta», concluyó.

El presidente del país trató sin éxito de someter a referendo la entrada en la eurozona, a la que se refirió como «el último hito en la integración de Bulgaria en la UE». «La eliminación de nuestra moneda nacional debería haberse tomado tras consultar al pueblo, pero los gobernantes no quisieron escuchar a los ciudadanos», enfatizó.

Entre la población, la principal preocupación es que el comercio aproveche el cambio para aumentar los precios de forma encubierta.

La Ley del euro establece el tipo de cambio fijo y tipifica como delito cualquier variación indebida, obligando además a que los redondeos sean siempre a favor del cliente.

El primer ministro en funciones, Rosen Zhelyazkov, aseguró a principios de diciembre que la vigilancia de precios no había detectado encarecimientos especulativos y prometió un control continuo para proteger a los consumidores.

Las mayores dificultades, sin embargo, se prevén entre las personas de edad avanzada, especialmente en zonas rurales y remotas.