Ainara Lertxundi
GARAren edizio taldeko kidea / Miembro del equipo de edición de GARA
Elkarrizketa
Aziza Brahim
Cantante saharaui invitada en Saharari Kantari

«Ahí está la tenacidad de los saharauis, que seguimos luchando y alzando nuestra voz»

La cantante saharaui Aziza Brahim, nacida en los campamentos de refugiados de Tinduf, será la artista invitada en Saharari Kantari, que tendrá lugar el 28 de febrero en el Palacio Euskalduna. Un evento solidario que reunirá a artistas de Euskal Herria y Sahara.

Aziza Brahim, en el Festival WinterFuse en el Centro Internacional de Artes De Singel.
Aziza Brahim, en el Festival WinterFuse en el Centro Internacional de Artes De Singel. (©Nisran AZOUAGHE)

El próximo 28 de febrero, el Palacio Euskalduna acogerá una nueva edición de Saharari Kantari, organizado por Euskal Fondoa y la Asociación de Amigas y Amigos de la RASD de Araba, en colaboración con el Ayuntamiento de Bilbo y eLankidetza. Más de quince artistas de Euskal Herria, Sahara y Palestina convertirán la música en un lugar de encuentro y de reivindicación.

Mikel Urdangarin, Eñaut Elorrieta, Itziar Ituño, Olaia Inziarte, Oreka TX, Iker Lauroba, Esti Markez y el grupo Postal Kolekzionistak compartirán escenario con Suilma Aali, de origen hispano-saharaui, y los artistas gazatíez Ahmed & Nur y Fariba Sheikhan.

Además, habrá alguna sorpresa de la mano de la bailarina Sua Enparantza y del bertsolari Jon Maia. La cantante y actriz saharaui Aziza Brahim será la artista invitada en esta edición, que coincide con el 50 aniversario de la Marcha Verde y la ocupación del Sahara.

Nieta de la poeta revolucionaria saharaui Ljadra Mint Mabruk, Brahim, quien reside en Barcelona, nació en los campamentos de refugiados de Tinduf en 1976. De la árida arena del desierto se fue a Cuba a estudiar, una experiencia vital en su vida que le dio fortaleza y le mostró «un pueblo tenaz y luchador, y una revolución ejemplo para el mundo».

Su abuela fue su «otra mitad», su fuente de inspiración en lo artístico y personal. En entrevista telefónica con GARA, subraya la importancia vital que tienen la música y la cultura para ella y para el pueblo saharaui, y anima a llenar el Euskalduna para recordar que «hay un pueblo en el exilio que lleva ya cincuenta años refugiado y dividido entre los campamentos, la diáspora y los territorios ocupados».

Expresa también su profunda emoción por participar en Saharari Kantari, cuyo origen está en el concurso musical que bajo el mismo nombre y durante tres años impulsó la Asociación Amigas y Amigos de la RASD con el objetivo de «mostrar apoyo al pueblo saharaui y dar visibilidad a este conflicto olvidado».

Se han cumplido ya 50 años de la Marcha Verde. ¿Cómo ha vivido este aniversario?

Supongo que como lo han vivido la mayoría de saharauis. Después de tantos años, aún no hay una solución. Yo nací en los campamentos de refugiados. Siempre mantenemos la esperanza de volver a nuestra tierra y conocerla realmente, porque solo la conocemos a través de las vivencias de nuestros mayores y de fotografías.

Es un aniversario triste porque muestra el olvido al que tienen sometido al pueblo saharaui las leyes internacionales y las políticas de muchos de los Gobiernos implicados en la resolución del conflicto, y, sobre todo, evidencia la incapacidad de la ONU para buscar una solución viable.

Pero, por otro lado, está la tenacidad de los saharauis, que seguimos luchando y alzando nuestra voz para reivindicar nuestra libertad y derecho de autodeterminación, y reafirmar nuestra identidad como pueblo.

¿Cómo ha vivido el cambio de postura del Gobierno español y el reconocimiento al plan de Marruecos por potencias internacionales?

A todos los saharauis nos ha sorprendido el giro radical del Partido Socialista y de este Gobierno que se dice el más progresista de la historia. Nos ha sorprendido muchísimo y, a la vez, nos ha generado dolor, porque la situación del Sahara Occidental está ligada a la transición española. España ha de jugar un papel importante en la resolución del conflicto y no en su enquistamiento.

Lo que ha hecho el Gobierno español con este cambio de postura es hipotecar otra vez el destino de los saharauis y apoyar una ocupación ilegal contra el derecho de todo un pueblo a decidir y el derecho internacional.

Es triste que este cambio de rumbo venga de un Gobierno formado por partidos de izquierda, más cuando históricamente la posición española ha sido la de estar dentro de un marco de neutralidad y de respetar las decisiones de la ONU que abogan por el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

¿Cómo sitúa al Sahara en el actual tablero geopolítico?

Está claro que después de 50 años de ocupación marroquí, el conflicto del Sahara Occidental nunca ha estado en la primera plana de los medios de comunicación. Siempre ha sido un conflicto muy silenciado, a pesar de la reivindicación de los saharauis, y de que nos hemos mantenido constantes en nuestra lucha y del amplio apoyo social. A los saharauis nos dejaron en un limbo hace muchísimos años. Salvando las distancias, veo cierta similitud con el conflicto palestino.

Ambos conflictos están caracterizados por ocupaciones feroces del territorio que cuentan con el apoyo y soporte de grandes potencias occidentales. Pero la lucha de los pueblos por su autodeterminación y contra el imperialismo requiere un largo tiempo de lucha.

 

«Ser refugiado es una de las condiciones más complicadas que puede transitar un ser humano, porque no eliges ser refugiada, sino que te empujan a ello»

Este tipo de conflictos nunca se resuelven de la noche a la mañana. Sería bueno que fuera así, porque, de ese modo, se ahorraría sufrimiento a muchísimas personas, pero sabemos que en el fondo hay muchos intereses económicos y geopolíticos en juego, y que son estos los que inclinan la balanza en este tipo de conflictos.

Con 11 años se fue a estudiar a Cuba. ¿Cómo fue el contraste con los campamentos de refugiados en Tinduf? 

Fue una experiencia vital en mi vida. Todo era nuevo para mí; el país, su gente, el idioma. De hecho, no sabía ni dónde estaba Cuba cuando me subí al avión. Me enseñó muchísimo y me dio fortaleza para sobreponerme a muchas situaciones duras.

Fue una de las épocas más difíciles de mi vida, pero también fueron años bonitos en los que aprendí mucho de un pueblo tenaz y luchador, y de una revolución ejemplo para el mundo.

Es verdad que cuando eres niño no aprecias muchas de las cosas porque echas en falta a la familia, tu entorno… pero conforme fueron pasando los años, fue más fácil sobrellevar la lejanía y las dificultades.

¿Qué supone vivir toda la vida siendo refugiada?

Es la condición más difícil que puede experimentar un ser humano. Los saharauis estamos en un limbo. Muchas veces España tampoco reconoce a los saharauis el estatus de refugiados ni nada.

Es una de las condiciones más complicadas que puede transitar un ser humano, porque uno no elige ser refugiado, sino que lo han empujado a ello.

 

«La música forma parte de nuestra identidad, es fundamental; es la expresión de un pueblo, de nuestro día a día, de nuestros sentimientos, de nuestra frustración... y tiene capacidad de influir»

Ya sea a causa de la guerra o la persecución, a día de hoy en el mundo hay más de 85 millones de refugiados. Los saharauis somos uno de los pueblos más antiguos en ese sentido. No hay forma de tener un lugar de pertenencia. Estás todo el tiempo transitando y separada de la familia.

En este contexto de reivindicación, ¿qué lugar ocupa para usted la música?

La música forma parte de nuestra identidad. Es una herramienta de reivindicación, de expresar nuestra historia y de mostrar al mundo que tenemos un legado cultural diferenciado de Marruecos, una cultura milenaria que siempre se ha transmitido de manera oral.

Cualquier artista saharaui tiene la obligación de seguir manteniendo vivo ese legado y exponiendo tanto nuestra música como nuestra cultura para que no queden en el olvido.

Para mí, la música es fundamental; es la expresión de un pueblo, de nuestro día a día, de nuestra cotidianidad, de nuestros sentimientos, de nuestra frustración, de nuestras alegrías... y tiene capacidad de influir.

En la transmisión de ese legado cultural fue fundamental su abuela. ¿Cómo la recuerda?

Mi abuela, para mí, era mi otra mitad y mi gran inspiración tanto en lo cultural y poético como en lo personal. Era una mujer muy luchadora y revolucionaria. Estuvo implicada la lucha desde el inicio del éxodo de los saharauis. Influyó a muchísimas generaciones.

 

«Es un aniversario triste porque muestra el olvido al que tienen sometido al pueblo saharaui las leyes internacionales y las políticas de muchos de los gobiernos implicados en la resolución del conflicto»

En un momento crucial para el pueblo saharaui ejerció de altavoz y, a través de sus poemas, levantó el ánimo no solamente del Ejército saharaui, sino también de la población refugiada, narrando y exponiendo todo lo que ocurría en la guerra.

Fue una gran poeta y una gran abuela; una mujer formidable. Su legado permanecerá en el corazón de todos los saharauis, que la sienten como un legado importante de nuestra cultura.

¿Qué supone para usted participar en Saharari Kantari?

Es un gran placer formar parte de este concierto solidario que pone de relieve las reivindicaciones de mi pueblo, más aún cuando se acaban de cumplir 50 años de la invasión marroquí y del confinamiento de la mayoría de la población saharaui en los campamentos de Tinduf.

Me llena de orgullo participar en una iniciativa de reivindicación que, además, aúna a músicos de diferentes procedencias, vascos, palestinos y saharauis, por la libertad de los pueblos, en este caso del pueblo saharaui.

¿Qué le diría a la gente para que se anime a llenar el Palacio Euskalduna?

Me gustaría invitar a todos a que vengan a disfrutar de un concierto donde habrá diferentes expresiones artísticas. Además, es un concierto por una buena causa. Se trata de recordar que hay un pueblo en el exilio que lleva ya cincuenta años refugiado y dividido entre los campos de refugiados, la diáspora y los territorios ocupados por Marruecos.

Espero que la gente acuda y llene todos los asientos del Euskalduna porque así estarán aportando un granito de arena y harán sentir a los saharauis que no están solos, que cuentan con apoyo social. La sociedad vasca, desde el principio, siempre ha estado con nosotros codo con codo.