
El comienzo de la segunda fase del «alto el fuego» en la Franja de Gaza que anunció Estados Unidos siguió el mismo rumbo que Israel ha marcado durante la primera: la continuidad de los ataques mortales y la devastación del territorio palestino.
El Ejército de Israel mató al menos a 14 personas e hirió a otras 18 en 48 horas. De esta forma, ya ha matado a 465 personas durante un «alto el fuego» que ha servido para poner sordina a sus crímenes.
Los ataques se intensificaron el jueves cuando el Ejército israelí aseguró estar atacando a comandantes de Hamas y la Yihad Islámica Palestina. La resistencia palestina confirmó la muerte de un comandante del brazo armado de la organización (las Brigadas Al-Qassam), Mohamed al-Hawli, en el bombardeo de su vivienda en Deir al-Balah, en el que murieron otras cinco personas, entre ellas su mujer y su hija.
Israel también reivindicó la muerte de un comandante de las Brigadas Al-Quds (brazo armado de la Yihad Islámica), Ahraf al-Jatib, en un ataque al campamento de refugiados de Nuseirat en el que también murió su mujer.
El Hospital Mártires de Al-Aqsa registró dos muertos más por un ataque contra el patio de una vivienda y otras dos en la zona de Al-Mawasi de Rafah, donde los soldados impidieron a los equipos de emergencia acceder al lugar para recuperar los cuerpos.
Ayer, los soldados mataron a una mujer de 62 años, Saba Ahmed Ali Abu Jamea, disparándole desde un vehículo militar en Jan Yunis, y a un adolescente palestino de 16 años, Muhamad Raed al-Barawi, que recibió varios disparos en la cabeza, en Beit Lahia.
Para justificar esta escalada, Israel alegó un supuesto tiroteo que se produjo el martes en Rafah entre las tropas israelíes y un grupo de milicianos palestinos, de los que mataron a seis.
Y pese a las muertes continuas, el presidente estadounidense, Donald Trump, siguió viendo un «alto el fuego» y aseguró que «oficialmente» ha llegado ya la segunda fase de su plan de paz para Gaza, en la que sostuvo que se logrará «un acuerdo integral de desmilitarización con Hamas, que incluirá la entrega de todas las armas y el desmantelamiento de todos los túneles».
Así, anunció oficialmente la formación de la denominada Junta de Paz, que él mismo preside, y dijo que respalda al recién nombrado Gobierno «tecnócrata» palestino, el Comité Nacional para la Administración de Gaza.
Primera reunión del Gobierno «tecnócrata»
Este Ejecutivo, con 15 miembros liderados por Ali Shaath, ex viceministro de Planificación de la Autoridad Palestina, se reunió ayer por primera vez en El Cairo y, según el plan de Trump, reemplazará al actual Gobierno palestino.

Hasta el momento, solo se conoce que el búlgaro Nicolai Mladenov ejercerá como director ejecutivo de la Junta. En las últimas décadas ha sido ministro de Exteriores y de Defensa en Bulgaria y enviado especial de la ONU para las negociaciones de paz en Oriente Próximo (2015-2020).
Contra toda evidencia, Trump añadió que la entrega de ayuda humanitaria en la Franja ha alcanzado niveles «récord» y llega a una velocidad y escala «históricas», una mentira que contrasta que con las muertes por frío y con la precariedad extrema que padecen más de dos millones de palestinos.
«Incluso Naciones Unidas ha reconocido este logro como sin precedentes», añadió, a pesar de que la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (Unrwa) ha realizado un llamamiento crítico para recaudar alrededor de 1.000 millones de euros denunciando que los 2,1 millones de habitantes de Gaza «continúan sumidos en una crisis humanitaria sin precedentes».
Israel ha agravado esta situación con una legislación que busca acabar con las operaciones de Unrwa y ha revocado el permiso de 40 ONG que trabajan en el enclave palestino.
Katz se jacta de la destrucción de edificios
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, se encargó de poner en evidencia las mentiras del «alto el fuego», al felicitar al Ejército por la destrucción de edificios e infraestructuras que ha continuado desde que entró en vigor. «Afirman que el barrio de Shujaiya (en el este de la ciudad de Gaza) ha sido destruido y que complejos de edificios enteros han sido demolidos desde el «alto el fuego», además de invernaderos y zonas agrícolas. Felicito a los soldados de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) por sus actividades», escribió el ministro en la red X.
Katz respondió así a un artículo del “The New York Times” en el que el periódico confirma, gracias a imágenes satelitales, las denuncias que ya habían hecho las autoridades palestinas y detalla que las Fuerzas Armadas israelíes han destruido más de 2.500 estructuras en Gaza. Algunas de ellas incluso están fuera de la zona que el acuerdo de tregua deja bajo dominio militar israelí –el 58% del territorio–.
Katz se remitió a la orden que dio junto al primer ministro, Benjamin Netanyahu, para destruir «hasta el último túnel» de Hamas en el enclave.
Israel mueve la «línea amarilla»
Además de las demoliciones, el Ejército israelí ha desplazado los bloques de hormigón que delimitan de forma muy difusa la zona bajo su control, para ganar terreno a pesar de que el acuerdo de tregua estipula que no puede volver a ocupar el terreno del que se ha replegado y que debe retirarse de estos lugares en la segunda fase de la tregua.

Ciudadanos de Deir al-Balah advirtieron ayer movimientos de tanques al este de la ciudad, en el proceso habitual de las fuerzas israelíes previo a estas operaciones.
La BBC confirmó que Israel ha traspasado en varios puntos las líneas limítrofes de la zona bajo su control, tras analizar imágenes de satélite que demuestran que el Ejército ha desplazado los bloques amarillos que la marcan en una media de 295 metros en varias localidades. Esta «frontera» supone un espacio letal ya que los palestinos son tiroteados cuando se acercan a su perímetro difuso y cambiante.
14 años
Tropas israelíes mataron a un adolescente palestino de 14 años en Al-Mughair (centro de Cisjordania). El Ejército de Israel cerró luego todos los accesos a la aldea, en una zona que había sido atacada por colonos israelíes, con una presencia sin precedentes. Uno de ellos llegó a abrir fuego contra la población.
Siete años
«No hay mucho en pie en Gaza. El enclave tiene más de 60 millones de toneladas de escombros, limpiarla llevará más de siete años», afirmó el secretario general de la Oficina de las ONU de Servicios para Proyectos, Jorge Moreira da Silva, que advirtió de que entre ellos hay municiones sin detonar, residuos peligrosos y restos humanos de miles de personas.
Inundaciones
La Unrwa alertó de que unas 800.000 personas, aproximadamente el 40% de la población de Gaza, residen en zonas con mayor riesgo de sufrir inundaciones en una temporada de lluvias especialmente dura para los niños palestinos. «Las inundaciones de las últimas semanas han destruido miles de tiendas de campaña (...) y al menos seis bebés han muerto por hipotermia», añadió.
La violencia reproductiva es parte del genocidio
La ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos (PHR) publicó dos informes en los que denuncia la violencia reproductiva sufrida por las mujeres palestinas durante la ofensiva israelí en Gaza, señalándola como un posible componente de genocidio, según el derecho internacional. Esta violencia incluye la vulneración sistemática del derecho a decidir sobre la maternidad y el acceso a servicios de salud reproductiva.
PHR alerta de que el deterioro de las condiciones sanitarias, los desplazamientos forzosos y la hambruna han incrementado los embarazos de alto riesgo y las complicaciones neonatales.
En Gaza, una de cada tres mujeres enfrenta embarazos peligrosos y uno de cada cinco bebés nace prematuro o con bajo peso. En 2025 se registraron aumentos drásticos de nacimientos con bajo peso, malformaciones congénitas y muertes fetales, mientras la natalidad cayó un 41% respecto a años anteriores.
Los informes publicados por la ONG israelí documentan testimonios de mujeres embarazadas que sufrieron interrupciones en el acceso a anticonceptivos, miedo constante a los bombardeos, desplazamientos prolongados y desnutrición severa. Los ataques a hospitales –de los que 33 de 36 han sido dañados– y el bloqueo de medicamentos y alimentos han puesto en grave riesgo a madres y recién nacidos.
De la misma manera, sanitarios confirman un aumento de los abortos espontáneos, ausencia de la menstruación por desnutrición y dificultades para la lactancia. Así, PHR y la Universidad de Chicago califican las restricciones israelíes a recursos médicos como deliberadas y dañinas, y advierten de consecuencias duraderas para la salud reproductiva y el futuro de la población palestina en Gaza. Bajo un teórico alto el fuego, en el que 463 personas han perdido la vida, las consecuencias del genocidio siguen abriéndose paso.
Fin de la huelga de hambre tras el veto a Elbit Systems
Kamran Amed, Heba Muraisi y Lewie Chiaramello, activistas de Palestine Action presoss en Gran Bretaña, abandonaron la huelga de hambre iniciada hace más de dos meses tras cumplirse una de sus principales demandas: que Elbit Systems fuera apartada de un cuantioso contrato con el Ministerio de Defensa.
Otras demandas de los huelguistas también fueron aceptadas. Entre ellas figura el traslado de Muraisi desde la cárcel de Newhall, alejada cientos de kilómetros de su familia, a la prisión de Bronzefield; y la entrega a los presos de los paquetes que estaban siendo retenidos y que incluían libros sobre Gaza o el feminismo.
Ocho activistas siguen en prisión por presunto allanamiento a una de las sedes de la empresa. El juicio está previsto en abril, más de un año después de su detención y encarcelamiento.

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