Trump y los riesgos para el Mundial de fútbol
El Gobierno de EEUU ha suspendido por tiempo indefinido la tramitación de visados de inmigración de 75 países, sumándose a las restricciones de viaje totales o parciales ya existentes para ciudadanos de 39 países e incrementa los ataques contra la inmigración. Mientras, la FIFA sigue estando muda.

En junio de 2018, durante la celebración del Mundial de Rusia, la FIFA eligió la candidatura de México, Canadá y Estados Unidos como sedes para la edición del torneo que se celebrará el próximo verano. En ese momento se cumplía un año y medio desde que Donald Trump iniciara su primer mandato como presidente y no parecía que fuera a ser ningún inconveniente. Por el contrario, la FIFA se aseguraba el apoyo del país que había dirigido la operación contra la corrupción en el fútbol, conocida como FIFAgate y cuyas cadenas de televisión y fondos de inversión mostraban un interés creciente por este deporte. Sin embargo, desde el inició del segundo mandato de Trump, en enero de 2025, la actitud del presidente de los Estados Unidos genera continuas situaciones cada vez más incómodas para la FIFA.
Durante la celebración del Mundial de Clubes en Estados Unidos, el pasado verano, se produjo la detención por parte de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y posterior devolución a su país de origen de una persona que había solicitado asilo en el país y acudía junto a su familia al estadio con intención de ver la final del torneo. «Bajo las políticas de la administración Trump, la aplicación de las leyes de inmigración en los grandes eventos deportivos puede separar a las familias y exponer a las personas que huyen de la persecución a un peligro que pone en riesgo su vida», denunció Human Rights Watch tras tener conocimiento de aquella detención.
La inmigración fue una de las obsesiones de Trump desde la misma campaña electoral. Una vez que asumió su segundo mandato, la primera medida que aprobó fue la ley Laken Riley, que endurece las políticas migratorias. Ese mismo día aprobó también la orden ejecutiva de nombre 'Protecting the American People Against Invasion' (Protegiendo al pueblo americano contra la invasión), que facilita las expulsiones rápidas sin necesidad de audiencia judicial. En julio triplicó el presupuesto para el ICE, hasta situarlo en cifras superiores al de muchos ejércitos del mundo y ha aumentado también el reclutamiento, hasta contar con 22.000 agentes. En septiembre, la Corte Suprema de Estados Unidos autorizaba a los agentes ICE la detención de personas en función de la etnia, el idioma o el tipo de empleo.
Estas medidas han provocado un aumento exponencial del número de detenciones y de las denuncias por abusos cometidos por los agentes ICE. El medio 'ProPublica' cifraba el pasado noviembre en más de 170 el número de ciudadanos estadounidenses detenidos por la agencia de inmigración, mientras el diario inglés 'The Guardian' hablaba de 32 personas fallecidas durante 2025 bajo custodia del ICE. La muerte a tiros de Renee Nicole Good, el pasado 7 de enero en Minneapolis, no ha hecho más que aumentar la alarma respecto a los procedimientos de este cuerpo dependiente directamente del Gobierno Federal.
FIFA guarda silencio
Durante el sorteo del Mundial, celebrado el pasado 5 de diciembre, Infantino entregó a Trump el 'Premio FIFA de la Paz–El fútbol une al mundo', mientras su gobierno rechazaba el visado de entrada al país a varios miembros de las delegaciones de Haití e Irán. Entre las visas rechazadas se incluía la de Mehdi Taj, presidente de la federación iraní, vicepresidente de la Confederación Asiática de Fútbol y miembro de la FIFA, en un abuso de autoridad que sentaba un precedente inquietante de cara a la cita del próximo verano.
La FIFA celebró que EEUU hubiera autorizado la entrada de algunos miembros de la delegación iraní, guardando silencio respecto al rechazo del visado del presidente de la federación, como tampoco ha hecho declaraciones después del ataque de EEUU a Venezuela y del secuestro de su presidente, Nicolás Maduro. El pasado 9 de enero, en una entrevista para la cadena Fox, Trump declaró que «vamos a empezar a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles dominan México; es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país», en una insólita amenaza de intervención militar en el país vecino y coorganizador del Mundial. La FIFA tampoco ha hecho declaraciones a este respecto.
Cuando se anunciaron las ciudades que acogerían los partidos del próximo Mundial, Infantino declaró que «el fútbol es también el deporte de los inmigrantes, de la inclusión y de unir a las personas». Sin embargo, desde entonces, las acciones de Trump contradicen a Infantino, mientras la FIFA mantiene silencio y la comparación con la decisiones tomadas ante la guerra de Ucrania no hacen más que dejarle en evidencia. Entonces, la presión de EEUU y la Unión Europea contribuyeron a que Rusia y sus clubes fueran expulsados de todas las competiciones cuatro días después de invadir Ucrania.
El pasado miércoles, el Gobierno de Estados Unidos suspendía por tiempo indefinido la tramitación de visados de inmigración de 75 países. Esta medida no afectaría a quienes soliciten un visado como turista, pero se suma a las restricciones de viaje totales o parciales ya existentes para ciudadanos de 39 países e incrementa los ataques del Gobierno contra la inmigración, anulando las vías legales a quienes buscan asentarse en los Estados Unidos y aumentando las dudas respecto al trato que puedan recibir los aficionados durante el Mundial.
La FIFA ha mantenido históricamente una estrategia diplomática de imparcialidad, tratando de mantener el deporte al margen de posibles conflictos políticos, sin embargo, ante su silencio frente a los excesos de Trump, el torneo que supone la principal fuente de ingresos de la FIFA corre el riesgo de terminar uniéndose a la lista de ediciones pasadas que ensombrecen su prestigio.
Hace cuatro años, Europa lideró la campaña contra la celebración del Mundial en Qatar por tratarse de una monarquía absolutista que acumula denuncias por violaciones de los derechos humanos. Ahora, no parece que un torneo en el país gobernado por Trump sea una opción más acertada. «Creo que esta parte del mundo no se da cuenta de lo que pasará aquí en 2026», declaraba Infantino en 2022 en Estados Unidos y según se acerca el Mundial, esas palabras parecen ir cobrando mayor sentido.

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