Iñaki  Iriondo
Cronista político

El problema no son solo las formas, sino un fondo sin garantías desde 1979

El sector jeltzale del Gobierno se queja de la forma que tiene Madrid de negociar hasta las transferencias acordadas, pero el mayor problema reside en que la parte autonómica no tiene ni herramientas ni instrumentos para hacer cumplir una Ley Orgánica que se demora desde 1979.

(Carlos GONZÁLEZ | EUROPA PRESS)

Según la versión oficial de la parte jeltzale del Gobierno de Lakua, al acuerdo sobre las últimas cinco transferencias se llegó tarde y mal, tras bordear el riesgo de que el tren competencial descarrilara. Sin embargo, para los consejeros del PSE y para su secretario general, Eneko Andueza, siempre ha imperado la tranquilidad y el optimismo, la confianza en llegar bien y en punto a la estación, e incluso han dicho ver cierta «escenificación» en sus socios.

Haya sido como haya sido, es un capítulo pasado. Ahora, como dijo el lehendakari, Imanol Pradales, en el espacio casi futurista de Arkabia en Gasteiz, «abrimos una nueva fase de negociación». Son 15 transferencias agrupadas en diez propuestas, que el Ejecutivo de Lakua entregó al ministro de Política Territorial el 8 de octubre, más otra que está a medio camino. Y, para esa negociación, la consejera de Autogobierno, María Ubarretxena, avisó el jueves que la que se ha seguido con los últimos traspasos «no puede ser la dinámica con las diez propuestas que tenemos encima de la mesa». «Lo que pedimos es otra seriedad, otra manera de abordar las negociaciones. No podemos estar siempre trabajando contra reloj», apostilló.

TODO DA A ENTENDER QUE VA A DARSE OTRO PROCESO NEGOCIADOR, LO QUE RESTA CIERTA FUERZA AL ANUNCIO DE ESE EXAMEN AL QUE EL LEHENDAKARI QUIERE SOMETER AL GOBIERNO ESPAÑOL.

Imanol Pradales aseguró el viernes que están «preparando un informe de evaluación que recoge los cumplimientos y los incumplimientos de los acuerdos suscritos», y que «esta será la base para la reválida bilateral». «Voy a ser muy claro: esta reválida bilateral será clave para acreditar la voluntad política real del Gobierno español y del presidente Sánchez ante el actual curso político», advirtió.

Cabe recordar que, para empezar, estamos a 18 de enero, con lo que hace tiempo que venció «el plazo improrrogable» en el cual debía estar completado todo el Estatuto según el pacto de investidura firmado por PSOE y PNV, y estamos hablando de que todavía el Gobierno de Lakua no tiene una respuesta a la documentación entregada hace ya más de tres meses. Y visto lo que ha constado culminar cinco traspasos sobre los que ya había un acuerdo político...

PERO LA PREGUNTA ES QUÉ VA A HACER EL LEHENDAKARI SI SÁNCHEZ NO APRUEBA LA «REVALIDA BILATERAL» QUE ADEMÁS SE VA A REALIZAR EN CONVOCATORIA EXTRAORDINARIA FUERA DE PLAZO

Desde la derecha española y sus medios se ha interpretado que las cinco transferencias del viernes son el precio pagado por Pedro Sánchez para no perder el apoyo del PNV, y no como el cumplimiento de una Ley Orgánica aprobada en 1979 e incumplida en su globalidad desde entonces. Y es que esa es la experiencia que los distintos gobiernos de Lakua han tenido con los sucesivos inquilinos de la Moncloa, hayan sido del PP o del PSOE. Cualquier Gobierno español solo suelta transferencias cuando se ve necesitado.

Y la parte autonómica carece de herramientas e instrumentos para hacer cumplir nada menos que una Ley Orgánica. Porque si Pedro Sánchez no superara hipotéticamente esa «reválida bilateral» lo único que le queda a Imanol Pradales es que el PNV imite a Junts en la senda de dejar caer al Ejecutivo del PSOE. Y aunque se detecta que hay un sector jeltzale al que satisfaría este paso, abrir la posibilidad de que el tándem PP-Vox ocupen también el Gobierno además de otros poderes que ya manejan no está claro que fuera bien entendido por una mayoría social vasca.

La base del problema está en que, al contrario de lo que dijo el lehendakari el viernes de Gasteiz, no está nada claro que el Estatuto sea «un acuerdo político bilateral, alcanzado tras una negociación y refrendado por la sociedad vasca. Y, como todo pacto político, no se puede reinterpretar de manera unilateral. Tampoco desnaturalizar». Más de 46 años lleva el Estado español demostrando que lo puede reinterpretar de manera unilateral y desnaturalizar cuantas veces quiera sin que pase nada.

SE TRATA DE UNA SITUACIÓN DE IMPOTENCIA A LA QUE SOLO SE LE PUEDE DAR SOLUCIÓN (Y CON TREMENDAS DIFICULTADES) A TRAVÉS DE UN NUEVO ESTATUS,

que fije una verdadera relación de bilateralidad e igualdad entre el Estado y la Comunidad con garantías y un árbitro neutral o al menos paritario que resuelva las discrepancias entre las partes.

Y da la impresión de que se acaba el tiempo para que lo que se definen como las tres grandes tradiciones políticas del país -PNV, EH Bildu y PSE- lleguen a algún tipo de acuerdo sobre esas materias, y cada quien debería asumir también cuál es su peso político y representación.

Entre tanto, da la impresión de que seguiremos abocados a que la próxima reunión del lehendakari, Imanol Pradales, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se resuelva con algún pellizco dialéctico, compromisos o promesas a futuro, quizá algún cambio metodológico para afrontar los nuevos traspasos, y probablemente una vuelta final a la vieja rutina.