
A convocatoria de Gazarako Mugimendu Globala Euskal Herria, el pasado 13 de diciembre se produjo en Bilbo una sentada en las vías del tranvía en protesta por la participación de la empresa CAF en obras de Israel en los territorios ocupados de Palestina. La intervención de la Ertzaintza se saldó con una persona detenida.
El Departamento de Seguridad hizo pública una nota de prensa en la que «condenaba» la «agresión que este mediodía han sufrido agentes de la Ertzaintza en una concentración en Bilbao». Y en ese mismo escrito aseguraba que «al menos cuatro agentes han resultado contusionados y acudirán a la mutua».
Un repaso de los medios de comunicación de aquel día muestra la coincidencia en el titular de «cuatro ertzainas heridos y una persona detenida» en la movilización señalada.
Pregunta de Sumar
El parlamentario de Sumar, Jon Hernández, preguntó al consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, si su departamento podía «especificar cuántos agentes requirieron atención sanitaria, en qué centro médico fueron atendidos y qué partes de lesiones existen. ¿Hubo algún traslado hospitalario?». Al contrario de lo recogido en la nota de prensa, en la respuesta remitida al Parlamento se afirma ahora que «no se tiene constancia de agentes de la Ertzaintza heridos o que fueran atendidos/as en centros médicos».
Hernández también quiso saber «por qué motivo se difundió públicamente la cifra de ‘cuatro agentes heridos’ si, según el propio colectivo convocante y los vídeos disponibles, no consta atención médica a ningún agente». A lo que Bingen Zupiria contesta que «los agentes intervinientes resultaron hostigados y agredidos mediante fuertes patadas y empujones por parte de algunos de los manifestantes. Cosa distinta es que recibieran atención médica en el lugar». Cabe recordar que la nota de prensa anunciaba que los cuatro agentes «acudirán a la mutua».
El parlamentario de Sumar preguntó también al consejero si «considera el Departamento de Seguridad que la difusión de una versión oficial que no se corresponde con los hechos puede vulnerar el derecho fundamental a la protesta y a la libertad de expresión». Bingen Zupiria responde con un escueto «no es el caso».
Anteriores casos de lesiones
Es llamativa la incidencia que desde el Departamento de Seguridad suele hacerse en detallar el número de ertzainas que resultan heridos cuando intervienen contra movilizaciones populares. Por ejemplo, en 2015 la Consejería señaló que 18 ertzainas resultaron heridos en el desalojo del muro popular de Gasteiz el 18 de mayo de ese año. Según información remitida al Parlamento, la «forma de lesión» de 16 de ellos fue «sobreesfuerzo físico», es decir, se lesionaron cargando contra los manifestantes. Solo a las dos restantes las atribuye la mutua la tipología de «golpes, patadas, cabezazos».
En 2021 todos los ertzainas heridos en la carga del 23 de febrero contra los trabajadores de Tubacex tuvieron heridas leves y daños superficiales. Solo 2 de los 16 tuvieron que coger la baja laboral y no fue por golpes sino porque se lesionaron. En uno de los casos se recoge en el parte que «en incidentes se hace daño en dedos mano» y en el otro que «en incidentes dolor en hombro».
Ese mismo año se conoció que «los cinco ertzainas heridos durante su carga contra los trabajadores en huelga de Petronor el 15 de junio tuvieron «lesiones superficiales». El único al que se le dio la baja temporal se enganchó la mano con un compañero. Otro sufrió una «dislocación en el forcejeo».
«No hubo carga»
Por otra parte, en otras partes de la respuesta enviada por el Departamento de Seguridad al Parlamento se defiende la versión de que la Ertzaintza permitió la sentada, afirmando que «no se realizó ninguna actividad coercitiva contra las personas manifestantes una vez iniciada la sentada en las vías del tranvía; al contrario, se preservó la seguridad de las mismas mientras ejercían su protesta». Fue después cuando pretendieron identificar a quien leyó el comunicado, lo que provocó la reacción del resto de manifestantes.
La Consejería asegura que «no se realizó ninguna carga policial». Habla de que manifestantes pretendieron entorpecer la identificación de una persona a la que acusan de una «desobediencia grave», «teniendo, en varias ocasiones, [los agentes] que usar la fuerza mínima indispensable, adecuada y proporcional, para contener a quienes se abalanzaban sobre ellas/os, les empujaban, golpeaban el escudo policial, les lanzaban patadas (algunas de las cuales golpearon a algún agente), les insultaban e, incluso, les arrancaron material policial (como un bastón policial, una bodycam o una linterna)».
Y especifica que «para ello, utilizaron el bastón policial y las manos para que la gente se desplazara hacia atrás y, así, garantizar su seguridad y formar un perímetro de seguridad para realizar la labor policial». Una actuación que el consejero afirma que respetó los principios de «necesidad, idoneidad y proporcionalidad».
Deslegitimación de la protesta
Tras escuchar al consejero de Seguridad Zupiria reconocer en sede parlamentaria no tener constancia de policías heridos durante la protesta pro-Palestina del pasado 13 de diciembre, Gazarako Mugimendu Globala Euskal Herria ha acusado al Gobierno Vasco de intentar «deslegitimar la solidaridad con el pueblo palestino».
La plataforma critica que el gobierno haya tratado de «desplazar la atención hacia el orden público y la supuesta violencia», mediante la difusión del comunicado que «contribuyó a fijar un relato de violencia». Del mismo modo, los miembros de la plataforma han censurado que «la difusión de una versión centrada en supuestos agentes heridos no fue neutral ni inocente», puesto que la acción tenía como objetivo «desviar el foco del contenido político de la protesta» y evitar que se denunciase el amparo del genocidio por parte de una empresa vasca.
Gazarako Mugimendu Globala Euskal Herria considera que la rectificación en el Parlamento «deja en evidencia que el relato inicial no estaba basado en hechos contrastados» y sugiere que en el momento de la difusión «protegía intereses económicos y buscaba neutralizar una denuncia incómoda».
«El problema nunca fue la solidaridad, sino aquello que se estaba señalando», ha concluido.

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