La diplomacia capitalista de Davos ante el delirio de un Trump desatado
Trump activó lo que ya se conoce como «la diplomacia de la humillación» en las horas previas a montarse en un avión rumbo a Davos, donde hoy dará su discurso. Subió imágenes falsas creadas con IA a internet como si ya se hubiera anexionado Groenlandia y desveló mensajes enviados por Macron y Rutte.

Donald Trump reveló conversaciones diplomáticas secretas con el presidente francés, Emmanuel Macron, y Mark Rutte, líder de la OTAN, que abrieron de inmediato el cuestionamiento público de la continuidad del líder de la Alianza Atlántica. También colgó en redes una fotografía manipulada del Despacho Oval en la que él mismo muestra a una delegación europea encabezada por Ursula Von der Leyen, presidenta de la CE, un mapa de EEUU que incorpora a Canadá y Groenlandia. Además, colgó otra imagen creada con IA en la que se le ve a él, al vicepresidente, JD Vance, y al secretario de Estado, Marco Rubio, conquistando esta isla danesa. Amenazó públicamente a Francia con subir un 200% los aranceles al vino y al champán para forzarle a sumarse a su plan de paz para Gaza. Calificó como «gran estupidez» y «acto de debilidad total» la cesión que ha hecho Reino Unido a Mauricio de la isla de Diego García, asegurando que aumenta los motivos para la anexión de Groenlandia. Y todo lo hizo ayer, antes de montarse en un avión rumbo a Davos, Suiza, para tomar parte en el Foro Económico Mundial.
Los líderes mundiales se esforzaban por aparentar normalidad en la ciudad Suiza de Davos, donde comenzó el encuentro anual del Foro Económico Mundial. Hay vida más allá de los delirios de Trump, como prueba el reciente acuerdo de la UE con Mercosur, que afecta a dos regiones que manejan el 20% del PIB mundial, pero es difícil abstraerse de los manejos del histriónico líder de los EEUU.
A la gravedad de la publicación de los mensajes que le envió Macron en persona, se suma el hecho de que el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, refrendó el lunes la veracidad de la carta oficial que le remitió Trump, cuyo contenido cuesta creer que fuera escrito por alguien que está en sus cabales.
En esta nota, el mandatario estadounidense culpaba a Støre por no haberle entregado el Nobel de la Paz y le decía que, en consecuencia, «ya no estaba obligado a pensar únicamente en la paz». Y luego cuestionaba la autoridad danesa sobre Groenlandia.
El presidente de EEUU tiene previsto ofrecer su discurso en Davos este miércoles y se prevé que Groenlandia sea uno de los temas centrales
Los mensajes de Rutte y Macron
La revelación unilateral de los mensajes que le envió Macron ha abierto una polémica por el tono del presidente francés, que le invitó a una cena en París. El mensaje también pone en un brete al Elíseo con Teherán, pues Macron le propone a Trump hacer juntos «grandes cosas en Irán».
A esta revelación, con clara intención humillatoria hacia el francés, se suman unas declaraciones públicas en las que, a preguntas de periodistas por la ausencia de Francia en el plan de paz para Gaza, el presidente de EEUU asegura que, si París no entra, le subirá los aranceles al vino y el champán y que, entonces, cederá.
A quien Trump parece haber creado un problema de verdad es al neerlandés Mark Rutte. El secretario general de la OTAN no solo emplea un tono servil en sus mensajes, sino que le asegura que está «comprometido con encontrar una forma de avanzar en Groenlandia». En las redes sociales, muchos analistas han entendido esto como una traición hacia Europa.
El mensaje de Rutte ha despertado la polémica por su tono servil y empalagoso. Cierra su escrito con un «No puedo esperar para verte»
Cabe recordar que Dinamarca está tratando de activar la presencia de tropas de la OTAN en las cercanías de Groenlandia como fórmula de disuasión ante el tesón de Trump por anexionarse la isla.
El tono de Rutte resulta, además, tan servil que ha provocado la intervención del anterior secretario general de la Alianza Atlántica, el danés Anders Fogh Rasmussen, quien señaló que la OTAN debe dejar de «adular» a Trump.
En este sentido, exultante tras cumplir el primer año de su segundo mandato, el presidente de EEUU había colgado dos fotografías a su cuenta personal en la red social Truth (la suya propia) que luego su maquinaria de propaganda difunde en X y en el resto.
En una de ellas, se le ve clavando la bandera de EEUU en Groenlandia (que luego ha sido redinfundida por la cuenta oficial de la Casa Blanca) y, en la segunda, aparece ya un mapa que no solo incorpora a Groenlandia, sino también todo Canadá.
Ante los gravámenes anunciados por Trump en su disputa por Groenlandia, Macron planteó la posibilidad de contraatacar con el arma comercial de la UE conocida como «bazuca» o «nuclear»
La vuelta a los aranceles desde Davos
Ya desde Suiza, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tuvo que defenderse de los aranceles adicionales propuestos por Estados Unidos a los países europeos que participaron en maniobras militares en Groenlandia, asegurando que son «un error», especialmente «entre aliados de larga data», y aseguró que la respuesta de la Unión Europea será «firme, unida y proporcionada».
Von der Leyen insistió en que la UE considera al pueblo estadounidense «no solo como un aliado, sino como un amigo».
Muchas de las miradas estaban centradas en Macron, quien se reunió en una bilateral con el primer ministro canadiense, Mark Carney, cuyo país también ambiciona conquistar Trump, si se toman en serio estas publicaciones.
Tras esa cita, Carney, miembro de la OTAN, se alineó con rotundidad con la UE.
Macron, con gafas oscuras por un derrame ocular, apeló a contraatacar a los aranceles con el arma comercial de la UE conocida como «bazuca» o «nuclear». Tiene por objeto disuadir la coacción económica contra cualquiera de los Veintisiete. Permite restricciones a la importación de bienes y servicios en su mercado y otorga a Bruselas la facultad de limitar el acceso de las empresas estadounidenses a los contratos de adquisición pública en Europa.
Bélgica también se posicionó en favor de elevar los aranceles a productos de EEUU en el caso de que Trump cumpla sus amenazas.
Al mismo tiempo y desde Davos, el secretario de Comercio de EEUU, Howard Lutnick, afeó a Europa su compromiso con cero emisiones en 2030 y su apuesta por energías limpias, pues aseguró que supone «someterse a China».

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