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Trump lanza en Davos su Junta de Paz para Gaza sin ocultar sus ambiciones inmobiliarias

El magnate ha aprovechado el escaparate del Foro Económico de Davos para presentar su Junta de Paz para Gaza, un organismo paralelo a la ONU con el que promete estabilidad en la Franja, pero que revela su interés por transformar el territorio en un lucrativo proyecto urbanístico.

Donald Trump (centro), sostiene la carta fundacional firmada en la reunión de la «Junta de Paz» durante la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, el 22 de enero de 2026.
Donald Trump (centro), sostiene la carta fundacional firmada en la reunión de la «Junta de Paz» durante la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, el 22 de enero de 2026. (Fabrice COFFRINI | AFP)

Trump sigue adelante con su «ONU paralela». Aprovechando el escenario que el Foro Económico de Davos le confiere, el presidente de EE UU ha lanzado oficialmente este jueves por la mañana la Junta de Paz para Gaza, el organismo que liderará Washington para supervisar el alto el fuego en la Franja y garantizar la estabilidad —y, por supuesto, su control— de la zona.

Acompañado por los líderes mundiales que formarán parte de la Junta, el magnate ha asegurado que «todo el mundo quiere formar parte de esto» y puntualizó que el organismo «seguirá colaborando con la ONU». Erigiéndose así como un cuerpo paralelo al que hasta ahora ha sido responsable de buscar soluciones a los conflictos internacionales, Trump ha subrayado la importancia del desarme de Hamas para que la paz siga adelante: «Tienen que entregar sus armas, y si no lo hacen, será su fin».

En su discurso de casi veinte minutos previo a la firma, el inquilino de la Casa Blanca no ha dudado en afirmar falsamente que EE UU «mantuvo el alto el fuego en Gaza, entregó niveles récord de ayuda humanitaria» y que «ya no se oye hablar» de palestinos hambrientos en Gaza. Sobre el terreno, la realidad es sustancialmente diferente: Israel ha violado regularmente el alto el fuego, ha matado a más de 480 palestinos y sigue obstaculizando la entrega de ayuda. Por si fuera poco, Trump también ha criticado a las Naciones Unidas, bromeando con que tienen «un potencial tremendo», pero que «nunca he hablado con las Naciones Unidas sobre ninguno» de los ocho conflictos que ha intentado resolver.

Tras autoproclamarse una vez más «el líder más pacificador de la historia» y repasar algunas de las guerras y conflictos que dice haber resuelto, Trump ha firmado finalmente el documento acompañado en el estrado por los líderes de Baréin y Marruecos.

La Riviera de Trump

Los verdaderos beneficiados del acuerdo no han tardado en dejarse ver. El yerno de Trump, Jared Kushner, ha sido el primero en ocupar el escenario y, tras elogiar a su suegro, ha revelado las verdaderas razones del esfuerzo de EEUU por lograr la paz.

Sin hacer referencia alguna a la creación o reconocimiento de un Estado palestino, el promotor inmobiliario ha mostrado un mapa de la Franja dividida en zonas «residenciales» y de «turismo costero mixto», y ha anticipado la construcción de 100 000 viviendas en Rafah, junto con un nuevo desarrollo urbano denominado «New Gaza», compuesto por torres frente al mar. Caretas fuera.

Kushner también ha destacado el potencial económico del litoral gazatí —que ha calificado de «muy valioso»— y ha sostenido que «en Oriente Medio se levantan ciudades de dos o tres millones de personas en tres años, por lo que proyectos de esta magnitud son perfectamente realizables si se logra la cooperación necesaria».

Con el uso de «valores del mercado libre» como eje vertebrador, Kushner y Trump han asegurado que conseguirán «liberar a Gaza de la dependencia de ayuda externa».

El Estado francés y Noruega han declinado la invitación a la Junta por temor a que arrebate competencias y funciones propias de la ONU, mientras que otros, como Bielorrusia, Argentina, Kosovo, o Pakistán, no tardaron en aceptar la invitación —acompañada posteriormente de un desembolso de 1 000 millones de dólares para obtener un asiento permanente claro.

No es común en Trump ocultar sus planes ni las razones detrás de estos. Esta vez tampoco ha sido diferente. «Es una ubicación fantástica», ha afirmado Trump. «En el fondo, soy un hombre de negocios inmobiliario, y lo que importa es la ubicación». Poco más que añadir.