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Controles policiales, protestas y poca gente en el Valencia-Maccabi de la Euroliga

Valencia Basket decidía el miércoles abrir el Roig Arena para sus casi 11.000 abonados y tratar de esquivar una situación de injusticia de los equipos israelíes, quienes pueden llenar sus canchas mientras que juegan a domicilio en pistas vacías. Los controles y las protestas han sido moneda común.

Protestas y pancartas contra el genocidio en Palestina en laas afueras del Roig Arena.
Protestas y pancartas contra el genocidio en Palestina en laas afueras del Roig Arena. (Eduardo MANZANA | EUROPA PRESS)

El duelo de Euroliga entre Valencia Basket y Maccabi Tel Aviv que se viene disputando este jueves en el Roig Arena de la capital del Turia, un pabellón con asistencia baja por el elevado número controles de seguridad en los accesos y en el interior del recinto.

La Policía Española emitió previamente un informe en el que aconsejaba jugar el encuentro a puerta cerrada, tal y como hizo el Valencia Basket en este mismo escenario el 15 de octubre ante el Hapoel Tel Aviv pero la entidad taronja entendió que la recomendación era mucho menos taxativa que entonces y decidió que abriría el encuentro a sus casi 11.000 abonados.

El Valencia Basket defendió en un comunicado emitido el miércoles que jugar con público ayudaría a acabar con el agravio que entiende que se ha generado desde que la Euroliga autorizó a los equipos israelíes a jugar de nuevo en su país, una situación que llevaba a que los conjuntos de la Liga ACB jugaran sin sus aficionados en casa pero con los seguidores rivales en Israel, donde se han enfrentado a ambientes no ya hostiles, sino casi violentos, donde los cánticos racistas y supremacistas han sido mon eda común.

Desde que en septiembre las protestas por la presencia de un equipo israelí obligaron a alterar el final de varias etapas de La Vuelta, los siete encuentros de baloncesto que se habían disputado ante equipos de la Liga ACB se habían jugado a puerta cerrada, incluidos uno en la pista del Real Madrid y otro en la del Barcelona este mes de enero.

Este jueves sólo los titulares de los abonos, identificados mediante DNI, han podido acceder al Roig Arena, lo que ha llevado al club a adelantar la apertura del recinto. Además, se han aumentado los controles de seguridad en los accesos, tanto mediante registros como con detectores.

Dentro del pabellón, también con mayor despliegue de seguridad que en otros encuentros, los aficionados presentes han silbado de manera muy mayoritaria al equipo israelí cuando salió a calentar y, especialmente, en su presentación y parte de los seguidores han coredo el conocico cántico: «Que se vayan, diles que se vayan».

Frente a una de las entradas del pabellón, cerca de 150 personas se han concentrado para exigir la expulsión de Israel de las competiciones europeas por entender que ha cometido un genocidio en Palestina desde finales de 2023.

Multa al Maccabi

Por otro lado, los cánticos de la afición del Maccabi en la jornada 24 frente a Panathinaikos han resultado en una multa de 12.000 euros, tras las quejas oficiales en torno al partido contra el cuadro ateniense en el Menora Mivtachim Arena la semana pasada. Tras revisar los incidentes, la Euroliga ha confirmado la sanción a los amarillos el jueves.

Según el comunicado de prensa, la Euroliga «ha anunciado la siguiente decisión disciplinaria en relación con los incidentes ocurridos en la jornada 24 de la temporada regular (...) El Maccabi de Tel Aviv ha sido sancionado con una multa de 12.000 euros por los cánticos ofensivos de su afición durante el partido Maccabi – Panathinaikos, de conformidad con el artículo 29.2.f) del Código Disciplinario de la competición».

Esta es la segunda multa que le ha caído al club macabeo, después de los 10.000 euros impuestos por cánticos racistas e insultos en la visita a territorio palestino –el duelo se jugó  en Jerusalén– el pasado 18 de diciembre.