
Sumergirse en la vida de los vascones ya influidos por Roma es posible en la exposición ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’, comisariada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y que alberga el Civivox Pompelo de Iruñea desde este próximo sábado día 31 hasta el 27 de septiembre, de lunes a sábado, en horario de 11.30 a 13.30 y de 18.00 a 20.30.
La ‘joya de la corona’ de la muestra es la reproducción a escala real de la casa del poblado de Irulegi en la que se encontró la famosa Mano. Ocupa 70 metros cuadrados y está realizada hasta el más mínimo detalle, de tal manera que sería como se la encontraría alguien que se presentara en el lugar en el siglo I antes de Cristo.
Según ha explicado Mattin Aiestaran, director de las excavaciones del poblado vascón, en la presentación de la muestra, los pequeños muros han sido realizados con piedra de la zona y la techumbre de paja de la vivienda ha sido elaborada por teitadores del Bierzo, los mismos que recrean las viviendas de castros celtibéricos.
En la parte superior de la puerta de entrada aparece una reproducción de la Mano de Irulegi, en el lugar donde recibía a los visitantes que se acercaban a la vivienda. A continuación emerge una estancia en la que se encontrarían los animales que criaban sus moradores e incluso su caballo, ya que se han encontrado elementos metálicos que se utilizaban con los equinos.
Siguiendo se alcanza la sala del hogar, la estancia donde se desarrollaba la vida, con el fuego encendido y junto a él, vasijas cerámicas, molinos de piedra, armas y demás elementos propios del día a día de los vascones de la época.
Todo ese particular atrezo que nos sumerge en la vida de nuestros antepasados ha sido realizado a partir de las piezas originales localizadas en el mismo yacimiento, que están justo al lado para poder verlas en detalle y que se exponen por primera vez.
Paradigma de transformación
Tras experimentar ese particular viaje en el tiempo, otras piezas nos van aproximando a una cultura propia que se va viendo influenciada por la llegada de los romanos. Son los diversos elementos que pueblan los espacios titulados ‘Entre vascones y romanos’, donde se intentan mostrar los primeros momentos en los que el territorio vascón entra en la romanización, y ‘Un mundo en transformación’, donde se muestra Irulegi como paradigma de la transformación que genera la influencia de Roma.
La siguiente sala se centra en ‘la Moneda’, como «uno de los elementos más importantes de integración en un mundo de intercambios comerciales en el Mediterráneo». Es una muestra de cómo «hay que desterrar la idea de una sociedad que vivía aislada. Los intercambios comerciales están muy presentes y aparecen de diferentes formas: en las monedas, en los objetos que utilizaban», ha explicado Javier Velaza, catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Barcelona y miembro del comité científico de la exposición.
Fruto de esos intercambios se puede ver un brazalete de vidrio con una franja de color amarillo procedente de Centroeuropa, aunque el aceite y el vino que consumían los vascones del lugar procedía del Mediterráneo.
Una evidencia más de esa influencia es el desarrollo de la escritura, que se trata en otra de las salas y donde se expone una réplica de la Mano de Irulegi.
Pero no todo eran ventajas en esos intercambios con el mundo romano, ya que la ciudad eterna trajo consigo al territorio de los vascones la guerra entre Sertorio y Pompeyo, que tuvo un cruel reflejo en la destrucción del mismo poblado de Irulegi.
La huella de la guerra
La casa recreada muestra en este punto de la exposición su tejado de paja acribillado de flechas, un reflejo de las más de cuarenta puntas localizadas tan solo en ella. De hecho, en las tres viviendas que han sido excavadas en el yacimiento, se han encontrado restos de más de un centenar de flechas.
También están los restos del elemento central de un escudo romano, de proyectiles de honda y la pieza más destacada en este terreno es un puñal y su vaina, que, según ha explicado Aiestaran, recogen dos tipologías diferentes en cada uno de los elementos de esta arma, que más adelante será adoptada por Roma para sus legiones. Las dos piezas fueron localizadas en la sala del hogar de la vivienda del poblado a tan solo 30 centímetros de distancia una de la otra.
Las dos últimas salas de la exposición se centran en el urbanismo y la expansión y consolidación de las ciudades como elemento fundamental para la culturación, y la religión. Sobre esta última, titulada ‘Una identidad compartida’, Velaza ha explicado que «los romanos fueron una cultura política muy potente, que adonde llegaba imponía una forma de Estado, pero no imponía ni una religión ni una lengua. Esto explica que, a pesar del paso del tiempo, tengamos evidencias de cómo las religiones autóctonas pervivieron bastantes siglos, prácticamente hasta la llegada del cristianismo, como un elemento identitario, al igual que la lengua que pervive hasta ahora mismo».
En este espacio destaca el altar de época romana localizado en Larunbe por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y que fue dedicado por una mujer a la deidad vascona Larrahe.
Iruñea antes de Pompelo
Con estas referencias religiosas finaliza el recorrido de una exposición con la que, como ha destacado en su presentación este jueves el alcalde de Iruñea, Joseba Asiron, «se pone un broche de oro a un año muy especial, a la celebración de los 2.100 años de la fundación romana de la ciudad y que hemos aprovechado para poner en valor un legado histórico y patrimonial excepcional».
Una conmemoración que se completa con esta muestra, ya que, como ha señalado, «dentro de los actos programados, sentíamos que nos quedaba una pequeña deuda, un aspecto pendiente: reconocer los orígenes previos de la ciudad, porque Pamplona-Iruñea es más que Pompelo. Antes de la fundación romana ya existía aquí un mundo vivo, un sustrato cultural propio, que esta exposición reivindica y conecta con el propio nacimiento de la ciudad».
En el mismo sentido se ha expresado la concejala delegada de Cultura del Consistorio, Maider Beloki, quien ha recordado que «antes de ser Pompelo, este territorio ya estaba habitado y yacimientos como Irulegi nos recuerdan que estas tierras eran hogar de comunidades con lengua, cultura y formas de vida propias, capaces de dejar un legado que hoy vuelve a hablarnos con fuerza».
En nombre del comité científico de la muestra, que ha sido comisariada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de varias universidades, el catedrático Velaza ha explicado que la exposición «intenta explicar el proceso de integración de los vascones en un mundo nuevo, en Roma». Y que lo hace «con los datos privilegiados que tenemos en este lugar y que son las evidencias del poblado de Irulegi, donde se nos muestra un momento bélico entre Sertorio y Pompeyo y de destrucción, y los datos que nos da la ciudad de Pompelo, de una nueva fundación de resultas de esa guerra».
Por su parte, desde el valle de Aranguren, donde se encuentra el poblado de Irulegi, su alcalde, Manolo Romero, ha puesto en valor que la muestra «da visibilidad» a un yacimiento en el que el Consistorio se implicó desde el inicio y que «es un patrimonio de toda la ciudadanía en general».
Ha recordado que desde el Ayuntamiento del valle se trabaja en la rehabilitación del palacio de Góngora con el objetivo de convertirlo en un centro sociocultural que «en dos o tres años pueda albergar esta exposición» cerca del lugar donde se encontraron muchas de las piezas que la integran. Y para ello, ha pedido apoyo económico para esa rehabilitación, ya que «no estamos siendo receptores de grandes ayudas».

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