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El Athletic se despide del sueño europeo, con la cabeza alta y el calendario despejado

El periplo europeo del Athletic llegó a su fin tras una cruel derrota ante el Sporting Portugal en San Mamés. Le quedó grande la Champions al actual Athletic. Aunque libera un muy exigente calendario y recibe de primeras 24 millones de euros. 

Jugadores del Athletic, desolados tras la eliminación en Champions.
Jugadores del Athletic, desolados tras la eliminación en Champions. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Morir en la orilla siempre es doloroso en el mundo del fútbol. Solo había que ver los rostros de los jugadores y los aficionados al término del encuentro del miércoles. Rostros de desolación, como tras el batacazo en la Supercopa ante el Barça o la derrota de final de año contra el Espanyol. La temporada que presuponía ser una de las más ilusionantes del siglo, está convirtiéndose en una pesadilla. Una especie de combate de boxeo en el que el Athletic no para de recibir golpes. Ya no recibirá más en Champions, y a partir de ahora deberá reunir fuerzas para recomponerse y terminar de luchar por un puesto noble en Liga y soñar con la Copa.

Visto lo visto, y tras la locura de última jornada, echando una ojeada a la clasificación, la vuelta a la competición de las estrellas tras 11 años no trajo suerte a los leones en el sorteo. Arsenal (1º), Sporting Lisboa (7º), PSG (11º), Newcastle (12º), Atalanta (15º) y Dortmund (17º) han quedado de mitad para arriba en la clasificación. Además, se han enfrentado al rival más complicado del Bombo 4 (Newcastle), al vigente campeón (PSG) o al equipo revelación del torneo (Sporting Portugal). No es poca cosa.

De hecho, tras perder ante Arsenal, Newcastle y Dortmund en los primeros cuatro partidos, parecía que la competición le iba quedar grande a los leones. Más que nada, porque nunca tuvo todas sus armas a disposición para hacer frente a los grandes transatlánticos europeos. En Newcastle tuvo que salir con Vesga de mediapunta y Unai Gómez de delantero; a Bérgamo viajó sin Nico Williams, Iñaki, Berenguer, Yuri y Laporte; y en la decisiva jornada final no pudo contar con Jauregizar, Vivian, Laporte, Nico e Iñaki Williams.

Señalados

La plaga de lesiones lo ha complicado todo este curso. Porque, además de estas lesiones hay que sumar las bajas de larga duración de otras piezas claves en el esquema del año pasado de Valverde como son Yeray atrás, Prados en la medular y Sannadi arriba. Ahora hay que sumarle la de Sancet, aunque no sea grave, el navarro no estará en el derbi del domingo ni en el duelo copero.

Es por ello que muchos de los aficionados ponen en el punto de mira a Luis Prieto, preparador físico de esta temporada en la que el Athletic disputa hasta cuatro competiciones y juega dos partidos por semana.

José Antonio Pozanco, Ros, se desvinculó del conjunto rojiblanco a final de temporada, cuando la gente cambia de chip y se desentiende del fútbol por un tiempo. Pero, la verdad es que Ros trabajaba codo con codo con Valverde desde su primera etapa en el Olympiacos (2008-09) y su baja a lo mejor ha tenido algo que ver. Por su parte, Prieto había trabajado durante tres campañas en dos clubes de segunda: Mirandés y Eibar, pero nunca en un escenario como el que se contemplaba esta campaña. 

Por los motivos que sean, el Athletic buscó el gol de la victoria con su 'Plan C'; es decir, con Berenguer, Selton y Serrano en la línea de mediapuntas y con un delantero del filial como es Hierro.

Otro de los señalados al término del encuentro fue el presidente Jon Uriarte, especialmente por la grada popular de San Mamés que entonó el 'Uriarte Kanpora' con el pitido final. Desde este sector no están muy contentos que se diga con su gestión social. Sobre todo tras no poder disponer de las garantías como en otros clubes para hacer un recibimiento al bus en una final como la del miércoles. ¿La excusa? La presencia de 150 aficionados lusos que estuvieron por Bilbo el día del partido sin generar problemas. Es más, parte de ellos honraron la memoria de Iñigo Cabacas, quien perdió la vida por un pelotazo de la Ertzaintza en 2012, en la eliminatoria previa a la del Athletic contra el Sporting Portugal de aquel año.

Borrón y cuenta nueva

No hay mal que por bien no venga, y lo cierto es que aunque el Athletic llegó el miércoles al descanso dentro de los dieciseisavos con Juventus o Borussia como posibles rivales, era imposible sobrevivir mucho más en este contexto. Seguir en Champions suponía pan para hoy y hambre para mañana. Eliminarse supone un poco de alivio en un calendario muy exigente.

«La Liga es nuestra Champions», dijo Valverde al término del encuentro. No es que sea una competición especial, si bien es la que te da de comer, sino que retomar la deriva en competición liguera urge al Athletic, que vive a tres puntos del descenso. No enlaza dos victorias seguidas desde agosto y si la competición hubiera empezado en septiembre, estaría en 19ª posición. 

La Copa también debe ser un aliciente, ya que los leones están a tres partidos de una nueva final. Para ello van a ser claves las dos próximas citas: Real Sociedad en casa en Liga y el duelo copero ante el Valencia en cuartos de final.

Iñigo Cabacas Herri Harmaila ante el Sporting.

A pesar de todo, como en cualquier final de etapa, merece la pena echar la mirada atrás y quedarse con los recuerdos más entrañables. Guruzeta seguro que no olvida este torneo, ya que se ha proclamado máximo goleador de la Champions en la historia del Athletic junto a Artetxe, mítico artillero de la temporada 1956-57. Son cinco goles los que ha firmado el donostiarra, y por delante solo han quedado Oshimen, Gordon, Martinelli, Haaland, Kane y Mbappé.

Seguro que los aficionados tampoco olvidan la noche en Bérgamo con tres goles en 15 minutos o presenciar 'The Yellow Wall' en Dortmund. En casa quedará guardado para la memoria el empate ante el vigente campeón. Además, contra el Sporting 52.065 aficionados asistieron a San Mamés, logrando la segunda mejor asistencia de la historia.

La 29ª posición también deja una lluvia de dinero en las arcas de Ibaigane, precisamente cerca de 24 millones, más que por llegar a semifinales de Europa League el año pasado. No hay mal que por bien no venga.