
Alemania, aunque haya pasado de ganar por siete goles a pedir la hora en el último minuto de su partido, se ha convertido el viernes en el primer equipo en clasificarse para la final del Campeonato Europeo de Balonmano tras su victoria por 31-28 sobre Croacia.
La final será la reedición olímpica de París 2024, ya que Dinamarca, cumpliendo los pronósticos, ha batido por idéntico resultado, 31-28, a un a Islandia guerrera hasta el aliento final y que solo ha cedido en los minutos postreros, cuando ha decaído su físico.
Después de unos 30 primeros minutos a todo tren, con una leve ventaja germana por 17-15 en tiempo de descanso, los entrenados por Alfred Gislason han elevado el listón defensivo en el primer tramo de la segunda mitad, escapándose de forma incontestable hasta irse por 26-19 en el luminoso.
El centro defensivo teutón, con un sinnúmero de jugadores por encima de los dos metros y que unen una notable agilidad a la exuberancia física, ha encontrado su mejor aliado en la actuación de Andreas Wolff, un guardameta que empieza a acumular años, pero que cuando se entona está sin duda entre los cinco mejores porteros de balonmano del planeta. Croacia se ha ido chocando indistintamente con el 6-0 alemán o con Wolff y por ahí se han ido sus opciones. Hasta 13 paradas ha sumado el bueno de Wolff.
Los medallistas de plata olímpicos en París 2024 regresan a la final del Campeonato Europeo por primera vez desde que ganaron el título continental en 2016.
Los croatas, no obstante, no han agachado la cabeza y de la mano de la defensa 5-1 que ha ordenado el islandés Dagur Sigurdsson, más el boquete que ha encontrado el combinado dálmata por el extremo derecho han ido enjugando esa desventaja. Asimismo, los goles del gigante Klarica, Martinovic y Tin Lucis¡n han encontrado el deseado reflejo para la remontada en el mal de altura que por momentos ha golpeado el juego de la joven selección de Alemania, que pese a mantener a varios veteranos, suma la media de edad más baja del torneo.
Así las cosas, el duelo ha entrado en el último minuto con 30-28, y gracias, luego de algunas paradas de Wolff y al pulso de acero del Lukas Zerbe desde la línea de siete metros –sobrino de Volker Zerbe, mítico lateral derecho de la selección alemana que fuera Campeona de Europa en 2004–. A punto de perder el balón a la salida de un tiempo muerto, el lateral Renars Uscins ha sorprendido al portero croata Kuzmanovic y el posterior fallo en el ataque dálmata ha abierto la puerta a la finalísima a la selección teutona.
Dinamarca cumple sufriendo
No se le puede pedir más a Islandia, ya que el 31-28 final para Dinamarca ha sido una de las rentas más amplias que el conjunto danés, favorito claro al oro tras la eliminación de Francia, ha logrado a lo largo de su semifinal.
En una suerte de suelo nórdico y con una sobreexcitación ambiental exagerada, los siete goles sin fallo de Gidsel, más el acompañamiento de Pytlick y Johan Hansen han sido los ingredientes diferenciales ante una Islandia que ha hecho honor a su regreso a la cúspide del balonmano continental, después de3 16 años de ausencia de unas semifinales.

El partido no se ha roto sino a partir del minuto 45, cuando el físico de los islandeses ha empezado a decaer. Merced a los tantos de Smarason y Thorkelsson, el cuadro islandés ha mirado a los ojos a una Dinamarca incapaz de escaparse en elmarcador y durante más de 20 minutos a remolque de su rival.
No obstante, el banquillo d eDinamarca es mucho más profunda y su propuesta de juego es menos suicida, pudiedno ser efecrtiva tanto en estático como a la carrera, como le gusta a su adversario. Al final, la mayor variedad de recursos de los daneses y una mayor consistencia en la portería ha facilitado el triunfo de los favoritos, pero no sin sufrir.

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