
«Creo que vengo a mi primera sesión de control», ha dicho esta mañana de lunes Alberto Núñez Feijóo a la prensa en un pasillo de la segunda planta del Congreso, segundos antes de entrar a la Sala Prim, en la que se esperaba su comparecencia. Su media sonrisa e ironía han sido el prólogo perfecto para lo que acabarían siendo casi cuatro horas de riña, insultos cruzados y griterío entre diputados.
Un desafiante presidente del PP ha enfangado el pleno utilizando como bazas especialmente a ETA, cuando buscó pelea con Oskar Matute (EH Bildu), y al accidente ferroviario en Adamuz, mencionando incontables veces la necesidad de que dimita el ministro de Transportes, Oscar Puente, y echando en cara a los grupos parlamentarios del bloque de investidura que son «valientes con un presidente dimitido pero cobardes con un presidente en ejercicio».
También, como era de esperar, se ha encargado de machacar («su mantra», como ha dicho el diputado de Junts) con la idea de que el mayor responsable de lo sucedido era el Gobierno central, que la Confederación Hidrográfica del Júcar no dio la información que tendría que haber dado y que consideraba insólito que él compareciera antes que la exvicepresidenta tercera, Teresa Ribera (también ha cargado contra Defensa Civil y el servicio meteorológico).
Pero como le ha remarcado el diputado de Sumar Nahuel González, Feijóo «no ha dejado de abrazar a Mazón» en toda su comparecencia y de hecho, lo ha reivindicado como «el único que ha asumido responsabilidades», mientras que en el Gobierno central «no dimite nadie». Ha respondido que como líder del partido no pidió la dimisión del expresident de la Generalitat porque la reconstrucción estaba en marcha y, en su último minuto antes de concluir, se ha preguntado: «¿De verdad el problema es que este señor [Mazón] debía estar allí o aquí a las 7 o a las 8?».
Patio de escuela
La primera en hacerle preguntas ha sido la diputada por Compromís, Agueda Micó, con quien los interrogantes y respuestas han derivado en una discusión agria casi de manera inmediata, cuando la valencianista ha leído las competencias del presidente del PP según su carta orgánica para preguntarle por qué no pidió la dimisión de Mazón al frente del PP valenciano.
«Usted tiene que velar por los valores del partido. ¿Por qué no le pidió a Mazón el día siguiente de la dana que subiera el nivel de emergencia para que fuera el Estado el que se hiciera cargo? ¿No tenía capacidad de sugerir o vehicular las decisiones? ¿Para qué sirve el líder del PP entonces?», ha dicho Micó, quien también ha cargado contra Feijóo por sus mensajes de texto al expresident: «Usted no le dio indicaciones sobre la emergencia, pero sí le dijo sobre cómo ejercer la comunicación política».
Tras tacharlo Micó de «cómplice de la gestión homicida» de Mazón (lo que ha disparado las quejas y golpes en mesa de los diputados del PP), ha sido el turno de Javier Sánchez Serna (Podemos), quien también ha hecho hincapié en que en los mensajes que Feijóo entregó a la jueza que investiga la gestión de la dana él le hace sugerencias sobre comunicación: «Le dijo eso después que Mazón comentara que habría decenas de muertos. ¿No cree que el foco era otra cosa?».
El líder de la oposición se ha defendido contraatacando y ha dicho que ya le gustaría «saber cómo son los mensajes de la vicepresidenta tercera» y además ha recordado que esa noche estaba compartiendo «una cena institucional con un ministro del gobierno de España». Serna ha ignorado ese dato y Feijóo lo ha frenado: «¿Me ha oído lo que dije? ¿No quiere preguntarme sobre eso?».
Idoia Sagastizabal (PNV) ha comenzado preguntando por los «datos verificables» con los que contaba en las primeras horas de la tragedia y sobre su conocimiento de la normativa en emergencias. «¿Creen que el líder de la oposición tiene que tener conocimiento de las las leyes de emergencia de todas las CCAA?», ha respondido Feijóo, tras lo que se han enzarzado en lo que cada uno creía que era coherente conocer para un jefe de la oposición.
La estrategia de dilatar el tiempo de los portavoces ya era evidente y Sagastizabal, visiblemente molesta, le ha dicho que «aquí cada uno viene cuenta su propia película» y que su labor era «analizar las discrepancias y entender quién está mintiendo o diciendo la verdad».
Feijóo ha citado el ejemplo de las inundaciones de Bilbo en 1983 y que el entonces presidente del Gobierno Felipe González «desplegó el ejército» inmediatamente, a lo que Sagastizabal le ha objetado: «El mando único en esa oportunidad lo tuvo todo el tiempo el lehendakari y además todavía no existía la ley de emergencias». Feijóo ha ironizado con su «sorpresa» por que los partidos aliados del Gobierno no pidan la dimisión del actual ministro de Transportes y Sagastizabal ha concluido expresando su decepción porque «vuelve a perder una oportunidad» de explicarse y solo quiere «implicar todo el tiempo al Gobierno de España».
El momento más candente ha llegado con Matute. Feijóo no ha esperado ni un minuto y ante la primera pregunta, lo ha confrontado: «¿Usted tiene alguna información para esclarecer los asesinatos de ETA pendientes de resolución?». «No, no la tengo, ya apareció el comodín de ETA», ha respondido Matute. «Escucharlo a usted hablar de mentiras y verdades es un insulto», ha añadido el líder del PP.
Allí han comenzado a hablar al mismo tiempo, con griterío del PP y de la izquierda hasta que la presidenta de la comisión, Carmen Martínez, ha intervenido y pedido que todos se atuvieran al tema de la dana. Sin éxito, porque Feijóo repetiría en otras tres oportunidades lo de ETA.
«Háganos un favor y siga eligiendo no ser presidente», ha concluido Matute ante Feijóo, harto de sus interrupciones y desviaciones
«Cuando sea presidente, no voy a blanquear a Bildu. No es ningún comodín», ha añadido, para embestir a continuación: «¿Usted me puede preguntar si estoy orgulloso de mi gestión? ¿Usted, que sigue instrucciones de Otegi?». Mas tarde ha agregado: «Escucharlo a usted hablar de cuerpos sin vida, es que me pone los pelos de punta». Martínez ha llamado al orden a Feijóo, en un hecho muy inusual para con los comparecientes en comisiones de este tipo (de hecho la representante del PP en la mesa de comisión se ha quejado argumentando no podía llamar al orden a alguien que declaraba no como diputado sino como líder partidario).
Matute, visiblemente cansado de las interrupciones y desviaciones, ha invitado a Feijóo a que presente un proyecto de ilegalización de EH Bildu. Feijóo también le ha echado en cara que el día de la tragedia «ha asaltado el Consejo de RTVE» con un pleno en el Congreso, a lo que Matute le ha recordado que su formación renunció a tener representación que por ley sí le corresponde en ese organismo. «Háganos un favor y siga eligiendo no ser presidente porque no quiere», concluyó.

Choque también con Rufián
En su turno, Gabriel Rufián (ERC) ha comenzado señalando «seis mentiras» que a su entender ha dicho Feijóo, quien lo ha llamado «colaborador necesario del Gobierno» y «demagogo», además de «cobarde con un presidente en ejercicio y muy valiente con uno dimitido».
La conversación no ha podido fluir porque los 20 minutos han sido una pelea constante en la que Feijóo acusaba a Rufián de no respetar a las víctimas de la tragedia ferroviaria, y el republicano le ha recordado que «su jefa Ayuso» llamó «plataforma de frustrados» a los familiares de los muertos en las residencias por el covid.
El griterío era tal que Martinez ha debido volver a interrumpir el pleno, y un diputado del PP le ha gritado «copia barata de Armengol». Estupefacta, le ha dicho que lo iba a llamar al orden y el diputado ha subido la apuesta: «Como presidenta deja mucho que desear».
Josep Cervera (Junts) ha mantenido un tono cordial pero que ha durado poco, además de que la comunicación se ha visto dificultada porque Feijóo se negó a utilizar pinganillo para entender catalán (de hecho, en un momento eso se hizo evidente). El líder del PP se ha quejado de que los soberanistas apoyen a Sánchez y ha defendido que «los únicos que asumieron responsabilidad» son los de la Generalitat valenciana. Ante la pregunta de Cervera, Feijóo ha defendido la permanencia de Mazón por más de un año después de la tragedia porque su partida «hubiera perjudicado la reconstrucción».
Sobre el final, el diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro no ha hecho preguntas a Feijóo, ha pedido al PP que rompa todo vínculo con el PSOE y que convoque a una moción de censura con llamado a elecciones y ha dicho que el bloque de investidura lo convocó a comparecer para crear «morbo chismoso».
Por el PSOE ha preguntado la valenciana Marta Trenzano, con quien el ida y vuelta ya era insostenible. «¿Puede citar un solo recurso solicitado por la Generalitat que haya sido negado por el Gobierno central?», le ha preguntado, a lo que Feijóo ha responddio con la chicana de que «cobraron el IVA» a los que tenían coche damnificados. «Eligieron la desidia y la manipulación, como siempre, antes el partido que las víctimas», ha concluido la diputada.
Por el PP ha hablado la portavoz del grupo, Esther Muñoz, que ha hecho una frenética embestida contra la izquierda y el Gobierno y criticando a Rufián y Sagastizabal, y le ha permitido a Feijóo ser el último en tener la palabra al preguntarle «qué hubiera hecho» si fuera el presidente del Gobierno durante la tragedia.
Tras acabar uno de los plenos de comisión más broncos que se recuerdan en las Cortes, Génova ha dejado trascender que Feijóo estaba «muy satisfecho» con cómo había sido su labor y que había sido todo un intento de las izquierdas por ponerlo a él en el banquillo. «Ha sido un ensayo para cuando sea presidente», filtraban con ironía. Sin dudas, se ha tratado de una de las jornadas más desafiantes y furiosas desde que el expresidente de la Xunta volvió a Madrid.

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