
Cerca de 200 personas vinculadas al Alarde ‘tradicional’ de Irun se han rebelado contra la decisión de la Junta del Alarde de sancionar a un mando por la denuncia interna de una cantinera. Según informa ‘El Diario Vasco’, esta joven refirió haber sufrido lo que el diario denomina como «comportamientos inadecuados», más en concreto «tocamientos», en un caso que por el momento no está judicializado. La mujer ha explicado que está recibiendo «muchas presiones» para que no denuncie.
A raíz de este testimonio, en una reunión celebrada el lunes la Junta del Alarde determinó sancionar al citado mando, lo que acarrea su destitución y posiblemente le impedirá desfilar los próximos dos años.
Sin embargo, la decisión no ha sido acatada por un amplio grupo de personas de este Alarde discriminatorio, que continúa sin admitir a mujeres en pie de igualdad pese a décadas de reivindicación. Hasta el punto que unas 200 de ellas se concentraron ante la reunión del lunes, increpando a los miembros de la Junta del Alarde y de la Junta de Mandos tanto a la entrada como a la salida. Se reclamó a gritos su dimisión.
Nada de ello ha sido comunicado oficialmente por el Alarde ‘tradicional’, pero sí ha trascendido a medios y ha generado un importante revuelo en la localidad con mensajes en redes sociales.
La sanción impuesta al mando puede ser recurrida en un plazo de 30 días.

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