
La Dirección General de Vivienda ha iniciado el proceso de participación para aprobar una Ley Foral de Vivienda Colaborativa en Nafarroa, que regulará este nuevo modelo residencial como una alternativa sostenible y accesible para garantizar el derecho a la vivienda, alejándose de la especulación inmobiliaria.
La ciudadanía podrá consultar el nuevo texto legal y presentar aportaciones desde hoy y hasta el próximo 22 de marzo, ha informado en conferencia de prensa la consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, Begoña Alfaro.
El texto regula el régimen jurídico que deben contemplar las cooperativas y las personas socias, así como las actividades colaborativas, las medidas de fomento, los tipos de vivienda y sus especialidades constructivas.
Edificios privados con zonas comunes
Los edificios colaborativos están formados por un conjunto de viviendas de uso privado que incluye espacios y servicios comunes destinados a la convivencia, la colaboración y la realización de actividades compartidas.
Las zonas comunes podrán destinarse a múltiples usos, como el alojamiento temporal de familiares o el cuidado colectivo de menores y personas dependientes; también podrán albergar distintos espacios, como huerto, biblioteca, gimnasio, lavandería, salas de trabajo o talleres de bricolaje; e incluso ofrecer servicios sanitarios o fisioterapia.
En este nuevo modelo, la titularidad de las viviendas recae en una cooperativa formada por personas socias que tendrán un derecho de uso exclusivo de sus viviendas y de los espacios compartidos a largo plazo.
Es una forma de tenencia entre la propiedad plena y alquiler, basado en la cooperación y que tiene como objetivo garantizar un modelo residencial «estable, solidario y no especulativo», ha destacado la consejera.
La nueva Ley Foral contempla la opción de distintos modelos de inmuebles colaborativos y concreta las condiciones de los tres tipos más habituales: vivienda colaborativa asequible, vivienda colaborativa destinada a personas mayores y vivienda colaborativa ubicada en el patrimonio rural.
Cooperación comunitaria
La nueva Ley Foral regula también las peculiaridades que tienen que cumplir estas viviendas en relación con su actividad colaborativa. De esta forma, en cada inmueble se establecerá un pacto colaborativo que regule el conjunto de actividades o prestaciones residenciales que se desarrollan fuera de las viviendas privativas, en los espacios comunes.
Asimismo, se incluirá una estrategia de integración en la comunidad, fomentando la cooperación en ámbitos asociativos, culturales, económicos o sociosanitarios.
Las viviendas colaborativas que se construyan al amparo de un derecho de superficie o concesión administrativa sobre suelos públicos revertirán a los 75 años a la Administración, por lo que no se pierde nunca la finalidad pública del suelo ni su destino.
La consejera ha asegurado que en el Departamento les está «sorprendiendo gratamente la aceptación de este nuevo modelo de vivienda entre la ciudadanía». En materia de vivienda, ha resaltado, «hay que utilizar todas las herramientas a nuestro alcance de una forma sostenida en el tiempo».

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