Periodistas, huelguistas y aficionados, informadores de la masacre por encima del régimen
Los periodistas José Antonio Abasolo, Javier Arteta, Amparo Lasheras y Begoña Martín, pertenecientes a distintas generaciones, reflexionaron en torno al tratamiento que los medios de comunicación de entonces y de ahora dan a la masacre del 3 de marzo de hace 50 años en la capital alavesa.

A las puertas del 50 aniversario de la masacre del 3 de marzo en Gasteiz, varios periodistas de distintas generaciones deliberaron ayer sobre el silencio en los medios de comunicación, los relatos «edulcorados» en torno a lo ocurrido y la labor de los informadores ante la censura y las líneas editoriales de ciertos medios franquistas.
En la mesa redonda, celebrada en la Casa de Cultura Igancio Aldecoa de Gasteiz, intervinieron José Antonio Abasolo y Javier Arteta, dos periodistas que ya ejercían el oficio aquel 3 de marzo de 1976 en “La Gaceta del Norte” y “Norte Expres”, respectivamente; Amparo Lasheras, periodista en radio y prensa escrita que actualmente publica una columna semanal en GARA; y Begoña Martín, periodista en “Diario de Noticias”. La colega de profesión Txus Iparragirre ejerció de moderadora.
Amparo Lasheras, que entonces trabajaba dando clases, recordó cómo después de ocurrir la masacre «los medios hablaban de disturbios, pero de nada más». Puntualizó que, sobre todo en radio y televisión había una desinformación y un silencio «terribles» y que no se difundió ninguna de las imágenes que hoy en día se conocen. Para Lasheras, los medios a los que recurrir eran los de «los movimientos que estaban luchando en la calle».
También hicieron «una gran labor periodística», según recalcó, aquellos radioaficionados que consiguieron captar, y que se conservaran por lo menos durante medio siglo, las comunicaciones internas de la Policía Armada en las que se jactaban de haber «contribuido a la paliza más grande de la historia» que ellos mismos calificaron de «masacre».
En las redacciones, señaló Javier Arteta, aunque tras la muerte del dictador «parecía que empezaban a correr otros aires, los periódicos eran de derechas». Recordó que la idea que se tenía de los periodistas era que «éramos amigos de la patronal y enemigos de los trabajadores» pero, por encima de las líneas editoriales de los medios, «había periodistas jóvenes que tenían ganas de contar cosas y meter goles a la censura».
Como ejemplo, explicó que en la época de la masacre en Zaramaga en las paredes de la redacción de “Norte Exprés” lucía el testamento de Francisco Franco, pero el medio publicó un listado con los nombres de 40 personas heridas que se había obtenido tras un trabajo de varias horas preguntando en centros sanitarios el día 4 de marzo.
Aquel día que marcó la historia de Gasteiz José Antonio Abasolo tenía 28 años y había empezado a asistir, como periodista, a las asambleas conjuntas de los trabajadores en huelga desde enero. «Era una escuela», resumió ayer. Después, «yo escribía lo que se me ocurría, pero el redactor jefe también tachaba lo que le parecía».
En una de esas asambleas, contó, fue cuando Paco Lekuona, entonces miembro de las comisiones representativas, aclaró al resto de trabajadores que el periodista era «también un compañero, que hace lo que puede y que también está explotado».
El 3 de marzo no fue solo aquel día, es una fecha muy marcada en Gasteiz y «no hay que olvidar por qué lucharon», subrayó Amparo Lasheras, que añadió que las reivindicaciones de entonces continúan vigentes hoy en día. «Ha sido la clase trabajadora quien ha mantenido la memoria», dijo.
En este sentido, añadió que «no todo Vitoria estaba con los trabajadores». Precisamente los medios de comunicación «edulcoraron» el lenguaje hablando de «sucesos trágicos» y de que los policías que dispararon «eran unos mandados». «Hubo responsables arriba y abajo», afirmó.
Memoria del futuro
Por su parte, la periodista Begoña Martín incidió en la «responsabilidad» de los propios trabajadores de los medios de seguir contanto lo que ocurrió en 1976. Para ello, considera importante relatar todos los años la manifestación del aniversario: «Aunque luego en la redacción hay matices y se cortan cosas, nos ayuda la inmediatez del medio digital».
Sin embargo, mostró su preocupación por el compromiso de las nuevas generaciones de periodistas respecto a esta fecha. «La gente que viene a aprender al periódico no se implica y me da miedo que el compromiso se pierda cuando dejemos de estar ahí», subrayó. Cree «fundamental» estar en la calle cada 3 de marzo porque «hay que hacer preguntas y seguir insistiendo, hasta que se dirima la responsabilidad».
Mirando hacia el futuro, entre los asistentes se reivindicó la necesidad de un reconocimiento por parte del Estado español y se dejó claro que el hecho de que las instituciones participen hoy día en los homenajes a los cinco trabajadores muertos por la Policía Armada «es una victoria de la clase trabajadora».

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