Imanol  Intziarte
Redactor de actualidad, con experiencia en información deportiva y especializado en rugby
Elkarrizketa
Grison
Músico y showman

«Siempre he intentado currar de la música, aunque creas que vas a malvivir toda tu vida»

Hay que picar mucha piedra para llegar a los días de vino y rosas. Lo contará y lo cantará de primera mano Marcos Martínez este viernes en el Kursaal con su espectáculo ‘No es fácil ser Grison’. El escudero de Broncano en ‘La Revuelta’ promete risas y mucha interacción con el público. 

‘No es fácil ser Grison’ se estrenó el pasado 22 de febrero en Barcelona.
‘No es fácil ser Grison’ se estrenó el pasado 22 de febrero en Barcelona. (Clara OROZCO)

Bajo el televisivo personaje de Grison –apodo que debe al popular protagonista de la serie CSI– se encuentra el madrileño Marcos Martínez (Soto del Real, 1984), que un día colgó el borrador y la tiza para dejar la docencia y dedicarse en cuerpo y alma a lo que de verdad le llenaba, la música. 

Ante su puerta pasó el tren de la pequeña pantalla, y ahí que se subió. Desde hace unos años es el fiel escudero de David Broncano, antes en ‘La Resistencia’ y ahora en ‘La Revuelta’, el programa nocturno de TVE1, aunque se ha lanzado a volar solo con un espectáculo titulado ‘No es fácil ser Grison’, que ya ha estrenado en Barcelona y podrá disfrutarse mañana viernes en el Kursaal de Donostia.

El espectáculo se llama ‘No es fácil ser Grison’. Igual lo primero es saber quién es Grison, de dónde viene…

Es un chaval que tiene dos piernas y dos brazos. Trabajo en ‘La Revuelta’ y soy el Trancas de Broncano.

Ya, bueno, creo que eso lo sabe casi todo el mundo. ¿Pero cómo se llega hasta ahí?

Trabajé como churrero, como socorrista, en mis ratos libres alunizaba bancos y trabajé también de profesor de Primaria, tengo la carrera de Magisterio Musical, pero como no me terminaba de gustar la docencia, di el salto a los musicales, y de ahí me vieron en un teatro, y como no había mucho presupuesto me ofrecieron un trabajo para ser la banda de un programa. Ahí sigo, ocho años ya. 

Dicen que cuando pasa el tren hay que saber montarse…

La vida el 90% es suerte, pero hay que saber estar en el momento preciso en el lugar indicado. 

He visto unos vídeos de aquella época, con pelo largo, coleta y participando en campeonatos de beatbox, ese arte de hacer todo tipo de sonidos y ritmos con la voz…

Era muy nervioso y me gustaba la música. Me iba el heavy metal, por eso tenía el pelo largo, éramos unos cuantos así en el instituto. Pero empecé a ver vídeos de Razhel, que es un negro que hace beatbox, me empezó a molar mucho eso de hacer cosas atípicas con la voz y me metí de lleno. 

Hay una modalidad ‘a pelo’, pero otra con una especie de mesa de mezclas –loopstation– a la que se le van añadiendo pistas, y luego se mezcla todo…

Gané un Campeonato del Mundo en 2013. Es como una pizza, le metes primero la base que es el ritmo, luego el tomate, luego melodías… así no se hace tan monótono, porque el beatbox a pelo es muy limitado, a una persona que viene a un show más de diez minutos ya le cansa. Esto te abre muchísimas posibilidades, porque puedes incluso tirar chistes por encima de la música.

¿Añade beatbox en su espectáculo?

Es fundamentalmente una comedia musical, voy con el loopstation, la guitarra y un teclado, y voy haciendo versiones de canciones de todos los tiempos, aparte de lo que me va pidiendo la gente de improvisación. Cuento chistes, anécdotas de mi vida, interactuando con el público sobre todo.

El espectáculo se ha estrenado ya en Barcelona, ¿qué tal?

Muy bien, la verdad es que con los catalanes a tope. 

La siguiente parada es Donostia, y luego Madrid. No sé cuáles son las expectativas…

Las expectativas en Donostia son altas porque el público vasco siempre me ha funcionado muy bien. La gente es educada, animada y participativa, creo que va a estar genial. Además esa ‘lata de sardinas’ gigante –el Kursaal– es brutal, suena muy bien. Así que a darlo todo. Y luego ya veremos, mi pretensión es que esto sea una carrera de fondo, que vaya evolucionando. Como tiene ese punto de improvisación tan grande, que no sea siempre el mismo espectáculo. 

Esta mal que lo diga, pero la gente se lo va a pasar bien, yo me dejo el pecho, le he puesto mucho cariño al show, lo hago con mucho amor y físicamente lo doy todo, acabo como si me fumara tres paquetes de Winston. 

Al final, aunque ahora hay una oferta enorme, la tele da y la tele quita…

La tele da y la tele quita, tú lo has dicho. También las redes sociales. Antes en Movistar era más en redes, pero ahora es en los dos lados. Hace que vendas más entradas, pero también hace que llegues a un restaurante o a la playa y la gente ya sepa de dónde vienes. Te da popularidad y te quita anonimato. 

Eso es algo que va intrínseco con este mundillo…

Sí, pero tampoco eres consciente. Toda la vida lo que he hecho es intentar currar de la música, que es lo que me mola, vas tirando para adelante y no piensas en esas cosas, lo que crees es que vas a malvivir toda tu vida.  

‘La Revuelta’ desembarcó en La 1 con un perfil bastante marcado y con un objetivo concreto, ¿eso genera admiradores pero también ‘haters’?

Yo creo que no tenemos mucho ‘hate’, más allá de los cuatro rabiosos de siempre, que son gente con problemas que necesita odiar a alguien. Por lo general por la calle todo el mundo agradece mi trabajo. No se pueden sacar conclusiones por lo que ves en las redes sociales, el 90% luego no te dice esas cosas a la cara, ni siquiera lo piensa.

A mí me han puesto de todo por redes, hasta amenazar a mis hijos, y les he contestado diciendo ‘tío ¿estás loco?’, y te escriben ‘coño, qué pasa Grison, no pensaba que me fueras a contestar, eres la polla tío’. Se piensan que detrás de un personaje público no hay nada. 

Están dando visibilidad a música en euskara, la semana pasada estuvo En Tol Sarmiento (ETS), antes Izaro, Zetak… 

Hay que dar visibilidad a todo lo que se hace en la Península Ibérica, se habla mucho de Madrid, que si llueve o no en Madrid, pero hay que hablar del País Vasco, de los gallegos, de los murcianos. España es un compendio de un montón de gente con sus identidades, creo que es lo más bonito, visibilizar cosas distintas, gente que apuesta por su cultura y que encima le va bien. En junio haré un cameillo con Zetak en San Mamés.