
La semana pasada, el presidente de EEUU, Donald Trump, dio un ultimátum a Irán para que reabra totalmente el estratégico estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo mundial, bajo amenaza de destruir sus centrales eléctricas. El plazo original lo fijó para el lunes, pero luego lo extendió hasta hoy, al argumentar que ambos países comenzaron a negociar el fin de la guerra. La víspera de que ese plazo se cumpliera y cuando Irán se preparaba para un inminente ataque, el inquilino de la Casa Blanca anunciaba una nueva prórroga.
Unas horas antes, el ministro de Exteriores iraní, Abas Araqchi, aseguró que las palabras y los comportamientos de EEUU son «una señal de contradicción», pues a la vez que solicita negociar, sigue la agresión y envía más fuerzas a la región.
El miércoles, el Gobierno iraní rechazó la propuesta estadounidense, que incluye limitaciones al programa nuclear y al desarrollo de misiles balísticos iraníes, además de mencionar la seguridad de las rutas energéticas, en particular, el estrecho de Ormuz, y envió la suya propia, en la que exige garantías económicas y de seguridad a largo plazo, el fin de la agresión de Israel y EEUU, reparaciones de guerra y soberanía sobre el estrecho.
Teherán seguía ayer esperando una respuesta de Washington a su propuesta mientras Donald Trump decía que Irán «está suplicando» un acuerdo de paz, algo que el país persa niega.
Cuando se supone que los movimientos diplomáticos y militares se intensifican para poner fin a esta guerra que está provocando una grave crisis energética y económica global, Trump negó estar «desesperado» por llegar a un acuerdo ante la escalada del precio del crudo. «Todo lo contrario, no me importa», declaró, y afirmó que las operaciones militares de EEUU están «extremadamente» avanzadas».
También admitió que tomar el control del petróleo iraní es una «opción», y mencionó el caso de Venezuela: «Lo hicimos muy bien (…) es como una especie de empresa conjunta» para explotar el crudo.
Además, volvió a referirse al misterioso «importante regalo» que la víspera dijo que había recibido de Irán al señalar que permitió que diez petroleros atravesaran el estratégico estrecho de Ormuz. A su juicio, eso demuestra que están «negociando con las personas adecuadas».
Igual que ocurrió antes de iniciar esta guerra, cuando supuestamente estaban negociando un pacto nuclear con Teherán, su enviado Steve Witkoff dijo ayer que existen «claras señales» de que Irán desea alcanzar un acuerdo con EEUU para poner fin a la guerra.
Mientras, el Pentágono está preparando distintas opciones de intervención militar para ejecutar un «golpe final» en la guerra contra Irán, que además de una campaña de bombardeos masivos podría incluir la participación de fuerzas terrestres, con la toma del control de la isla de Kharg como principal objetivo.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por su parte, aseguró que su Ejército continúa «atacando con firmeza» los objetivos iraníes». «Anoche eliminamos al comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria. Este hombre tiene las manos manchadas de sangre y fue quien ordenó el cierre del estrecho de Ormuz», añadió Netanyahu, que es el responsable del genocidio contra el pueblo palestino de Gaza, que ha matado a más de 75.000 personas, y de la muerte de miles más en Líbano y en Cisjordania.
Mientras tanto continúan los ataques mutuos que siguen causando muertos en la zona. Un hombre falleció en Israel por la metralla de un cohete lanzado por Hizbulah desde Líbano, y dos más, en Arabia Saudí por la metralla de un misil iraní.
CONSEJO DE COOPERACIÓN DEL GOLFO
Los países del golfo Pérsico exigieron ayer participar en cualquier negociación o acuerdo para el fin de la guerra, al tiempo que rechazaron cualquier plan que suponga «el cambio del mapa de Oriente Medio». Además, instaron a la comunidad internacional a esforzarse para poner fin a los ataques iraníes contra instalaciones de energéticas y civiles en las petromonarquías y levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Mientras unos piden la rea- pertura de Ormuz, los huthíes de Yemen afirmaron que «no dudarán» en intervenir militarmente en apoyo de Irán si la situación en el campo de batalla lo justifica, y dijeron estar preparados para avanzar hacia el cierre del estrecho de Bab al-Mandeb, en el extremo sur del mar Rojo, lo que agravaría la crisis económica global.

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