
Donald Trump ha destituido este jueves a la fiscal general Pam Bondi, en una decisión que evidencia las crecientes tensiones dentro de su Administración. Según diversas fuentes, el mandatario llevaba semanas mostrando frustración con el liderazgo de la abogada, a quien reprochaba una supuesta falta de agresividad a la hora de perseguir a sus adversarios políticos, así como su controvertida gestión de los archivos del caso Epstein.
La destitución contrasta con las declaraciones públicas del propio Trump apenas un día antes, cuando aseguró que Bondi estaba “realizando un buen trabajo”. Su salida marca el segundo relevo en un mes tras el cese de Kristi Noem.
El movimiento refuerza las críticas de quienes acusan a Trump de erosionar la independencia del Departamento de Justicia. Durante la campaña de reelección, el republicano prometió represalias contra quienes impulsaron los procesos judiciales en su contra, tras ser declarado culpable en casos que incluyeron pagos irregulares y fraude financiero.
Desde su regreso al poder, la presión sobre fiscales federales ha aumentado, con investigaciones dirigidas a figuras como James Comey, Letitia James, Lisa Cook y John Bolton. La Casa Blanca defiende estas acciones como un intento de corregir abusos previos bajo Joe Biden, aunque sus detractores las consideran un ajuste de cuentas personal.
A la inestabilidad se suma la posible salida de Tulsi Gabbard, lo que confirmaría una profunda reconfiguración del equipo de gobierno en apenas semanas.

Cuatro detenidos, militares con simbología nazi agredidos y diversos altercados en la final

Los nacionalistas somos todos unos desubicados

«El lehendakari Urkullu debería leer mejor la historia del Gobierno Vasco»

‘Pertur’: qué se sabe, qué no se sabe y qué es ‘fake’
