¿Está el modelo D con PAI camino de la extinción?
Tras la salida anunciada este mes de cuatro colegios que impartían el modelo D con PAI, esta combinación lingüística de euskara, inglés y castellano se mantiene para otros siete centros. El proceso de salida es complejo y requiere de consensos que evidencian distintos puntos de vista.

Los modelos educativos en Nafarroa son un lío. Muchas veces no se aclaran bien ni las familias sobre el idioma en que estudian sus hijos. De base se parte de un modelo en castellano (modelo G, sin euskara) o en euskara (D), que pueden combinarse en castellano con vehicular y euskara con asignatura (modelo A). También existe un modelo mitad en un idioma y mitad en otro -el B- que se ha convertido en residual (recibió siete solicitudes el curso pasado). Todo esto dentro de la oferta pública, ya que en la privada existe también el British, con lengua vehicular en inglés, e incluso hay un colegio que emplea el alemán.
A semejante complicación se añade el Programa de Aprendizaje de Inglés, una opción sin rango formal de «modelo», sino de «programa», que convierte en lengua vehicular el inglés en algunas asignaturas diferentes a la de lengua inglesa como tal con objeto de reforzar ese idioma. Así, la combinada se enrevesa más: hay modelo G con PAI, modelo A con PAI y hasta modelo B con y sin PAI.
En todo este embrollo, el modelo que más contestación suscita es el modelo D con PAI. Para entender qué pasa, hay que bajar un peldaño más.
En un modelo D corriente, sin PAI, el inglés ya es la asignatura con mayor peso. Matemáticas, Euskara, o Conocimiento del Medio (Ingurune) son materias que se imparten cuatro horas a la semana, mientras que de inglés son cinco. La asignatura de castellano en el modelo D se inicia en Primaria y también se le dedican cuatro horas, una menos que al inglés.
Esto supone que de las 25 horas lectivas que el alumnado de Primaria recibe en la escuela en un modelo D sin PAI, 16 son en euskara y nueve no (cuatro de castellano y cinco de inglés). Si a ello se suma la dificultad de que los menores jueguen en el recreo en euskara o de que se emplee esa lengua en las extraescolares y el comedor (más acusada en esa mayoría de centros donde conviven líneas modelo D con otras con el castellano como vehicular), resulta patente que la inmersión lingüística se ve comprometida.
Si esto sucede fuera del PAI, dentro de este programa la inmersión lingüística se acerca ya al punto de quiebra. Hasta el curso pasado, el PAI permitía que la asignatura suplementaria impartida en inglés fuera Plástica o la Educación Física, a la que se dedica una hora (era el mínimo de la horquilla que exige el programa).
La distribución idiomática semanal quedaba, en consecuencia, de la siguiente manera: 15 clases con lengua vehicular en euskara, 6 en inglés y cuatro en castellano. En 2024, el Departamento apretó un poco más. El mínimo de horas en inglés dentro el PAI subió a siete como mínimo, forzando de este modo a que se impartiera en inglés una asignatura de ciencias. Esta decisión desencadenó la salida de los dos primeros centros de modelo D con PAI: Gares y Elizondo.
Los cuatro últimos abandonos
En marzo, Educación concedió la salida del PAI a otros cuatro colegios del modelo, todos ellos muy relevantes por su tamaño. Se marchan los centros de modelo D de barrios de Iruñea de reciente construcción (aunque ya con el boom de natalidad sobrepasado): Sarriguren y Buztintxuri, junto a las dos localidades más pobladas de la Zona Media: Tafalla y Erriberri.
Nerea Lasa, jefa de estudios del programa de Modelo D del colegio comarcal Marqués de la Real Defensa de Tafalla, explica que en su centro la enseñanza en euskara arrancó hace diez años y que nació con el modelo ya impuesto.
Antes de 2016 el derecho a estudiar en euskara en un centro público no estaba reconocido en esa localidad y el único modo de hacerlo era en la ikastola Garcés de los Fayos. Al abrirse por fin una línea D dentro del colegio comarcal en castellano, como este centro estaba adscrito al PAI, el modelo D en Tafalla nació con PAI.
Esto implica ignorar las necesidades para afianzar el euskara en esa comarca, donde su presencia es muy débil.
«Esta no es una zona con gran implantación del euskara. De los alumnos que tenemos, en torno a un 10% tiene un progenitor euskaldun. Aquellos que vienen de hogares donde se habla en euskara porque todos son vascoparlantes son la excepción», relata Lasa.
Aunque en esta década el peso del alumnado D en el patio del Marqués de la Real Defensa ha ido incrementándose (ya hay línea también en la mayoría de cursos superiores, a diferencia de lo que le ocurrió a la primera promoción, que eran una veintena de 270 alumnos), dos de cada tres estudiantes tienen el castellano como vehicular (mayoritariamente, en A).
«Fuera de clase no hay separación entre niños que estudian en una lengua y otra. Hay que impulsar las relaciones entre los alumnos del pueblo», afirma Lasa.
El cambio de normativa activó a las familias que apuntaron a estudiar a sus hijos en euskara en Tafalla y que comenzaron a ser conscientes del problema que les puede acarrear no manejar con soltura la lengua vehicular de sus estudios. Acusaron entonces al Gobierno de «actuar en contra del euskera, del alumnado y de la decisión de las familias».
Las familias que lanzaron esa acusación pertenecían a Erriberri, Tafalla, Sarriguren, Gares, Buztintxuri y Noain. El curso próximo tan solo en Noain continuará el modelo D con PAI. Aunque también se trabaja para su salida
PAI solo en una parte del colegio
El abandono del modelo D con PAI se está produciendo gracias a que el Departamento de Educación ha roto la máxima de que el PAI tenga que imponerse en todo el centro. En cualquier caso, el proceso de salida es complejo -requiere de un proyecto educativo y una justificación del abandono- y necesita de consensos. En Tafalla, por ejemplo, a pesar de que la decisión de plantear un proyecto para salir del PAI corresponde a los profesores, se consultó con las familias, que respaldaron poner fin al modelo D con PAI en un 85%.
El director del colegio de Buztintxuri, Ander Clemente, sostiene que el cambio normativo y el aumento de hora incidía precisamente en el momento en que los alumnos tienen que afianzar la lectoescritura, en 1º y 2º de Primaria. Dice que ese fue el detonante.
En ese barrio iruindarra se lanzó un proceso de consulta paralelo para el modelo de castellano y el de euskara, con varias votaciones clarificadoras sobre la diferencia con que se percibe el PAI según el idioma en que se estudie.
La participación fue relativamente baja en ambos casos. Solo un 40% de las familias tomaron parte de las votaciones de salida del PAI en castellano y poco más de la mitad se molestaron en responder en euskara, el 55%.
Las familias de castellano tenían claro que estaban de acuerdo con dar más materias en inglés, con un respaldo al PAI superior al 90% en Infantil y en Primaria. Y los profesores, también, aunque de forma no tan rotunda (70% a favor).
El modelo D tenía más dudas. En Infantil 22 familias votaron por quedarse con el PAI, mientras que 36 optaron por abandonar el modelo (62%). En Primaria, la votación volvió a ser favorable a poner fin al programa en un 65%, 43 a 82 votos.
Sin embargo, el profesorado estaba convencido de que el alumnado necesitaba una mayor exposición al idioma para mejorar la comprensión. El 90% se decantó por la salida tanto en la votación de Primaria como en la de Infantil.
Que el PAI perjudica la inmersión lingüística del modelo D y dificulta que el alumnado adquiera el nivel de euskara adecuado para aprender el resto de contenidos es una denuncia que han venido realizando los profesionales desde el inicio a través de los sindicatos. LAB, ELA y Steilas son los más contundentes con el PAI, pues sostienen que lastra la profundización en contenidos y advierten que el conocimiento que se adquiere de inglés no es mejor con el PAI. Steilas, en concreto, mantiene abierta una pelea jurídica con el Gobierno Foral por exigir a los profesores un C1 de inglés para sostener el PAI que ahora choca la normativa estatal.
Tras los últimos abandonos, en la lista de centros que ofertan modelo D con PAI quedan siete: Allo, Carcastillo, Lodosa, Los Arcos, Noain, Azkoien y Sesma. Todos están en localidades con una realidad sociolingüística poco favorable al euskara, como en Tafalla o peor. Todos son centros donde conviven alumnos de euskara con castellano. Comparten también la característica (salvo, quizás, Noain) de ser centros muy pequeños con peso escaso como para sacar adelante el proceso de salida -nuevo proyecto educativo, justificación, votaciones-, a lo que se suma el alto porcentaje de interinidad en los profesionales que dificulta las acciones a largo plazo.
Al modelo D con PAI le quedan, en consecuencia, varias decenas de alumnos todavía. Es probable que esté camino de la extinción. Y si no extingue con rapidez, es porque su proceso de desaparición es rehén de la precariedad de los colegios en los que aún se imparte.

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