
De nada sirven las palabras si luego no se refrendan sobre el verde. La Real ha dado esta noche en Sevilla la sensación de jugarse mucho menos que el conjunto local –lo cual es cierto–, y al final se ha llevado la victoria quien más la necesitaba. Los hispalenses salen del descenso a costa del Alavés, mientras que los donostiarras se quedan en tierra de nadie.
Una doble ocasión al poco de comenzar la segunda parte, justo antes del tanto de Alexis, ha sido el escaso bagaje ofensivo de un equipo que no ha sabido aprovechar las angustias sevillistas. La estrategia de que el rival se cueza a fuego lento en su propia desesperación exige poner al menos el agua a hervir.
Había un ambientazo digno de una final en el Pizjuán, en este caso debido a la peligrosa situación del equipo. Pese a ser un lunes a las 21.00, las gradas aparecían llenas, con más de 40.000 personas cantando a capela eso de «y es por eso que hoy vengo a verte, sevillista seré hasta la muerte».
Enfrente una Real Sociedad que a priori quería ejercer el papel de villano y, de paso, echar una mano a los vecinos de Gasteiz. Pero todo eso se ha quedado en nada. Quizás con la salvedad de Marín por la banda en lugar de Kubo, Matarazzo ha puesto sobre el verde a sus titulares, en este caso optando por Gorrotxa, Turrientes y Soler en la sala de máquinas.
Ocasiones locales
La primera ocasión de los locales la ha tenido Suazo en el enésimo córner mal defendido este curso, pero el chileno, que estaba solo al borde del área, no ha engatillado bien su disparo. Poco más tarde la ha tenido Ejuke en una buena combinación por la izquierda, pero ha salvado Remiro.
A la Real le costaba superar la intensa presión del Sevilla, que robaba en posiciones adelantadas pero al que le faltaba precisión y calma en los últimos metros para tomar mejores decisiones. Cerca de la media hora, Aramburu ha visto una amarilla que le impedirá enfrentarse al Betis el próximo sábado.
Seguían apretando los de Luis García Plaza, con el nigeriano Ejuke como principal peligro, buscando constantemente el uno contra uno ante el lateral venezolano. Llegar al descanso con el 0-0 era lo mejor a lo que podía aspirar una Real que ni se había acercado a la portería de Vlachodimos.
Tras el descanso, ambos técnicos han movido ficha dando entrada a sendos nueves. Oskarsson ha sustituido a un desafortunado Gorrotxa, retrasando un peldaño las posiciones de Turrientes, Soler y Oyarzabal, mientras que en los locales el veterano Alexis Sánchez ha relevado a Isaac Romero.
Un oasis en el desierto
En menos de un minuto la Real ha generado más peligro que en los primeros 45. Oyarzabal no ha llegado por poco a empujar un centro del islandés, y el posterior zurdazo de Barrenetxea se ha ido marchado demasiado cruzado. Pero ha sido un oásis en mitad del desierto.
El que sí ha acertado ha sido Alexis. La jugada la ha inicido Ejuke desde la banda izquierda y ha terminado con un centro desde la derecha que Maupay ha controlado de espaldas en el corazón del área para ceder al chileno, que ha fusilado a Remiro (1-0, m.50).
La reacción de Matarazzo ha sido meter a Kubo por un Pablo Marín al que se ha visto poco. Pero el ataque estático de la Real seguía sin ideas ante un rival que aguardaba bien colocado y estaba dispuesto a defender su renta con el cuchillo entre los dientes.
Vargas ha tenido la puntilla a pase de Alexis, pero su chut se ha ido arriba. Agoumé ha marcado el segundo, pero el tanto ha sido anulado por un fuera de juego que a primera vista no lo parecía. En los últimos minutos, por la lógica inercia, el Sevilla se ha metido en su área para mantener los tres puntos, pero lo cierto es que no han sufrido en exceso.

El PNV apuesta por Mikel Hidalgo para sustituir a Aburto como candidato a la Alcaldía de Bilbo

PNV y PSE maniobran para modificar el nivel de protección de la Biosfera de Urdaibai

Una operación para disciplinar al PSOE, con toques chabacanos

El PNV aparta a Aburto en busca de «un nuevo liderazgo» para Bilbo

