
El Reino Unido, menos unido que nunca. El SNP gana las elecciones escocesas –aunque se queda a las puertas de la mayoría absoluta– y Plaid Cymru protagoniza un terremoto político en Gales. Por primera vez desde la devolución de 1999, los nacionalistas galeses desbancan a un Partido Laborista que llevaba más de un siglo dominando el feudo y queda relegado al tercer puesto, por detrás incluso de la extrema derecha de Reform UK, el otro gran ganador de las elecciones de este jueves. Con Sinn Féin al frente del Ejecutivo de Belfast desde 2024, fuerzas nacionalistas controlarán por primera vez de manera simultánea los gobiernos de Escocia, Gales y el norte de Irlanda.
Empezando por Gales, terreno vedado del laborismo hasta hoy, ni siquiera la primera ministra Eluned Morgan ha conservado su propio escaño, algo que no había sucedido nunca en la historia del autogobierno galés, por lo que ha presentado hoy mismo su dimisión.
Con esta victoria histórica, Rhun ap Iorwerth, líder de Plaid Cymru, se perfila como el próximo primer ministro, aunque no se plantea una consulta en esta legislatura. Ha conseguido 43 escaños, seis menos de los 49 necesarios para la mayoría absoluta en un Senedd ampliado este año de 60 a 96 asientos, por lo que necesitará pactar para gobernar. La participación, con 51%, ha sido récord.
Le sigue de cerca Reform UK con 34, lo que convierte al partido de Nigel Farage en la segunda fuerza de Gales; el laborismo se desploma hasta los 9 escaños, solo dos por delante de los conservadores, que obtienen 7. Los Verdes logran representación por primera vez con 2 escaños y los liberaldemócratas salvan un asiento.
En Escocia, el SNP ha ganado unas elecciones por quinta vez consecutiva. La BBC proyecta entre 60 y 63 escaños de circunscripción para los independentistas, por debajo de los 65 necesarios para la mayoría absoluta que el primer ministro John Swinney había convertido en piedra angular de su campaña, llave para exigir a Londres un nuevo referéndum de autodeterminación.
En todo caso, sumados los escaños de los Verdes escoceses, que han logrado por primera vez dos de circunscripción y también defienden la independencia, Holyrood volverá a contar con una mayoría proindependentista, la cuarta consecutiva desde 2011.
La extrema derecha golpea Inglaterra
El descalabro laborista en Gales y Escocia también se extrapola a Inglaterra, donde los laboristas han perdido más de 600 concejales, ante la impopularidad del Ejecutivo del primer ministro británico, Keir Starmer, cuando todavía no se cumplen dos años de su llegada al poder tras vencer con una mayoría absoluta en julio de 2024.
En las elecciones inglesas, el Partido Laborista ha perdido casi la mitad de los concejos disputados en los comicios celebrados este jueves, ahondando en la crisis iniciada hace un año, en una jornada que tampoco ha sido buena para el otro partido tradicional, el Conservador. Frente a ello, la extrema derecha de Reform UK se ha hecho con feudos tradicionales de ambos, situándose como el vencedor de las elecciones en Inglaterra.
Para Nigel Farage, líder de UK Reform, la jornada electoral de este jueves supuso «un cambio histórico» en la política británica. Y la euforia de la extrema derecha no es para menos, ya que ha arrebatado feudos a los dos partidos tradicionales, situándose como la primera fuerza en Inglaterra, donde la participación fue del 43%, récord en unos comicios locales.
Lo cierto es que hace doce meses Reform se hizo con el 41% de los escaños disputados, si bien en concejos predominantemente rurales. En esta ocasión, con un mapa electoral que incluye Londres y las grandes ciudades, el porcentaje es menor, lo que sugiere que su expansión podría encontrar más resistencia en terreno urbano. Farage, con todo, ya ha dicho que se siente listo para vencer en las próximas elecciones generales.
Con el escrutinio aún en curso, el Partido Conservador sigue sangrando, con la pérdida de 303 concejales y tres concejos, aunque con un cuadro más desigual. Pierde terreno frente a Reform en las zonas postindustriales y rurales, pero resiste e incluso avanza en algunos distritos londinenses acomodados.
Los Verdes son la otra cara de la moneda, ya que por ahora suman 140 concejales más que hace cuatro años, conquistan su primer distrito en Londres (Waltham Forest) y sus primeras alcaldías (Hackney y Lewisham), consolidándose como cuarta fuerza. Los liberaldemócratas, con 29 concejales más, crecen discretamente tras arañar terreno al conservadurismo en el sur de Inglaterra.
División escenificada en torno a Starmer
Los malos resultados laboristas a lo largo y ancho de toda la isla han tenido muchos rostros, pero un nombre claro por encima de todos, el del primer ministro Keir Starmer, que ha asumido la «responsabilidad» señalando que «hay que escuchar» el mensaje enviado por los votantes, a la vez que ha descartado dimitir.
A pesar de ello, la crisis interna también ha quedado plasmada. Al mismo tiempo que han salido voces de diputados y líderes de diversos consejos reclamando un cambio de liderazgo en el partido, pesos pesados de la formación y del Ejecutivo han comenzado a cerrar filas. «No cambias el comandante durante el vuelo, sigues adelante y reconoces también que, a veces, los gobiernos, en particular los gobiernos en el poder, lo tienen difícil», ha señalado el viceprimer ministro británico, David Lammy.
El Partido Laborista ha perdido, en un año, casi el 75% de los concejales que tenía en Inglaterra.

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