Xabier Vázquez

Belgrado, la ciudad dividida

En lo deportivo y en lo social, Belgrado es una ciudad partida. La capital de Serbia vive un periodo de agitación, con movilizaciones en contra y a favor del Gobierno que lidera Aleksandar Vučić. Una división que se añade a la histórica rivalidad entre Partizan y Estrella Roja.

Homenaje al exentrenador Dusko Vujosevic en la previa del Partizan-Zalgiris, en el Belgrado Arena.
Homenaje al exentrenador Dusko Vujosevic en la previa del Partizan-Zalgiris, en el Belgrado Arena. (Roberto MARTÍN)

«La familia de mi padre es del Estrella Roja, la de mi madre del Partizan», repite Radica en la mayoría de visitas que hace por Belgrado. La preparada guía habla con soltura sobre idiomas, historia y política. Pero sabe que tarde o temprano siempre aparece la línea que deportivamente divide a la capital serbia. Al país entero, de hecho. «Yo soy de Njis –sur del país– y no muy fan de los deportes, pero aún así siempre se espera de nosotros que nos posicionemos en esta cuestión».

Radica explica frente al Ayuntamiento de Belgrado que en ese punto se celebran los títulos de selecciones, clubs o deportistas patrios como Djokovic. Al hablar de este último, surge la otra brecha que desde hace tiempo divide al país. El tenista, icono nacional, se ha mostrado favorable a las protestas estudiantiles contra el Gobierno y ha perdido el favor de parte de la gente que hace nada lo idolatraba. «Recientemente un periodista lo llamó ‘tenista fracasado’ tras perder un partido. Hace un año sería impensable» explica la guía en perfecto castellano.

Ahora circulan coches frente al Ayuntamiento, pero hace unos meses no había tráfico por esa gran avenida. Los estudiantes de la universidad la bloqueaban a modo de protesta y los 'çaci', partidarios del gobierno, acamparon en plena calle en apoyo del presidente Aleksandar Vučić. A día de hoy, aunque no haya tantos bloqueos por el cambio de estrategia de los estudiantes –presentarse a las urnas, por ejemplo– la ciudad sigue muy polarizada, llena de pintadas alabando a los bloqueadores o llamándolos 'terroristas'. En muchos casos se observa una pintada inicial, alterada una o varias veces más en uno u otro sentido.

Protestas antigubernamentales en las calles de Belgrado. (Marko DIMIC | EUROPA PRESS)

La polarización deportiva –especialmente baloncesto y fútbol– entre Estrella Roja y Partizan precede en mucho al nuevo cisma social entre estudiantes y Gobierno, aunque le llegue algún eco. Creados en la Yugoslavia de Tito, son los dos grandes equipos serbios actuales, y ambos han sido utilizados como emblema nacional en sus éxitos por Europa. Han sido campeones continentales en la máxima categoría de fútbol y baloncesto respectivamente.

Aunque hay quien ve alguna pequeña diferencia entre ambos clubs. Dos taxistas –uno de los colectivos más críticos con los bloqueos– discuten sobre fútbol. Uno, aficionado del Partizan afirma que «el Estrella Roja es el equipo protegido del Gobierno». Otro, seguidor del equipo rojiblanco, rebate tal aseveración… en parte. Según él, «los dos son equipos protegidos por el Gobierno».

Haciendo equilibrios

El actual presidente de Serbia es hincha del Estrella Roja. Pero defiende que él ha ayudado tanto a su equipo favorito como a Partizan: reduciendo impuestos, inyectando dinero o mediando en la búsqueda de patrocinadores. No se le puede negar a Vučić una gran capacidad para hacer equilibrios, internos y externos. Lo intenta con los dos equipos más importantes, tal y como lo busca en la escena política internacional. 

El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (PRESIDENCIA DE SERBIA)

El actual gobierno de Serbia se mueve entre EEUU, China, Rusia y la UE, mientras aspira -más por pragmatismo que por devoción europeísta- a entrar en esta última. También mantiene buenas relaciones con Israel, como ya han experimentado las aficiones de Baskonia y Real Sociedad, dos equipos a los que ha tocado pasar por Belgrado para jugar contra equipos de ese país. Vučić presume de colaborar con el régimen de Netanyahu para hacer «los mejores drones de la región».

Sus partidarios destacan su capacidad de llegar a acuerdos con distintos agentes y abrir buenas oportunidades al país, una especie de 'revival' de la política de no alineamiento de Tito. Los detractores responden que es fácil llevarse bien con alguien al que malvendes tu país. La visita guiada de Radica se ha iniciado en los edificios bombardeados por la OTAN en pleno centro de la ciudad, mantenidos así por décadas hasta que el gobierno ha vendido el solar al emporio Trump. El argumento ha sido que hay que pasar página de la guerra y mejorar relaciones con EEUU. A la vez, Serbia sigue siendo puerto de entrada en Europa para China. El derrumbe de una estructura en Novi Sad con varios muertos y la acusación de corrupción en el contrato otorgado a una empresa del país asiático fueron el detonante de las protestas estudiantiles.

La patada de Boban

Vučić no solo es hincha del Estrella Roja, si no que fue miembro de los 'Delije', los ultras del equipo rojiblanco. Es más, presume de haber estado presente en el famoso Dinamo de Zagreb-Estrella Roja en el que Boban pegó una patada a un policía. Este partido suele ponerse como ejemplo de la tensión étnica que estaba a punto de estallar en Yugoslavia. No estuvo en cambio el presidente en el reciente partido Estrella Roja-Spartak Subotica, en el Pequeño Maracaná. 

Ambiente desangelado en el Pequeño Maracaná de Belgrado. (Roberto MARTÍN)

Ni él ni prácticamente nadie, el histórico estadio lucía totalmente desangelado con 3.500 espectadores, en un campo donde caben decenas de miles. Era un partido de fútbol correspondiente a la jornada 30 de la Liga, con los locales ya clasificados para el play-off con una diferencia de más de 10 puntos. Un partido intranscendente, en víspera del Viernes de Pascua serbia, con mucha gente yéndose de Belgrado. Son las competiciones europeas o los play-offs de las ligas locales las que arrastran a los aficionados de los dos equipos en ambos deportes.

Solo los 'Delije', aquellos de los que Vucic formó parte, pueblan un fondo donde se amontona algo de gente. Apenas interactúan con el partido, no aplauden o silban jugadas en concreto,… entonan sus canciones en bucle, elevando poco a poco ritmo y volumen hasta la catarsis de saltos y pirotecnia. Un ritual hipnótico para el resto de espectadores y que incluso los propios jugadores podrían detenerse a admirar. Posiblemente los ultras tardarían un tiempo en darse cuenta de que el juego está parado, enfrascados como están en su propia actividad. Solo al final del partido, cuando los jugadores se acercan a celebrar, parece haber cierta conexión entre ambos grupos.

La Policía, en la grada familiar

Mientras, en las dos gradas laterales, se reparte el resto de espectadores. La gran mayoría familias con niñas y niños que corretean, se sacan fotos con la mascota y ven el partido a ratos. Durante mucho tiempo están más pendientes del sonido de los 'Delije', los miran absortos, siguiendo los cánticos con sus banderas. Seguramente esperando el momento en el que puedan empezar a ir allí sin el amparo de sus mayores…o de la policía.

Un pelotón de agentes armados y escudados vigila la 'peligrosa' grada familiar, mientras que en el fondo los 'Delije' campan a sus anchas con unos pocos 'steward' para controlarlos. A la salida de su zona se puede ver una réplica desarmada de un tanque repleto de pegatinas, y en la pared inferior pintadas que acusan a la UEFA de apoyar al terrorismo por aceptar a Kosovo como selección.

Un carro de combate cubierto de pegatinas en el exterior del estadio del Estrella Roja. (Roberto MARTÍN)

A cinco minutos andando del estadio del Estrella Roja, en una perpendicular, está el estadio del Partizan, que ese día juega fuera. Solo se puede ver a unos chavales entrenando en el campo anexo. En la Euroliga de baloncesto, en cambio, no es que los estadios estén cerca, es que comparten el Belgrado Arena, pabellón municipal.

Homenaje a Vujosevic

El Viernes de Pascua es el Partizan quién juega de local ante el Zalgiris Kaunas lituano. Dusan es un 'grobari' (sepulturero) , el apodo que reciben los aficionados del equipo blanquinegro. Pero no pertenece al grupo de ultras con ese nombre. Él se sienta –es un decir– en la grada superior, con unos amigos que lo llaman 'deda' (abuelo) pese a que no llegará a lo 40 años. La previa del partido se ha saldado con una botella y vasos de plástico frente al pabellón.

Al ser festivo y sin opciones de play-off del Partizan, Dusan esperaba una pobre entrada, pese a que el equipo es líder de público en la Euroliga. Pero la víspera ha fallecido el exentrenador Dusko Vujosevic, y el partido se convierte en homenaje póstumo a la leyenda local. Antes del partido, una cola enorme espera para firmar en el libro de condolencias. Muchos de ellos portan flores para lanzar a la cancha y el club deposita en cada localidad un cartel con la cara del entrenador. Es este ambiente de homenaje el que lima en gran medida el conflicto que se está dando entre los aficionados en los últimos partidos. 

Fotografías en recuerdo al exentrenador Dusko Vujosevic. (Roberto MARTÍN)

Antes de iniciarse el encuentro, un gran número de espectadores profiere cánticos –algunos homófobos– en contra del presidente del club y del presidente del país, el ya citado Vučić. Cánticos a los que los ultras no se suman en ningún momento, de hecho intentan variar el rumbo con otras rimas. Un speaker pide que en honor a la Pascua se tenga la fiesta en paz por un día y los aficionados replican instantáneamente con nuevos insultos a Vučić, pero ya no se repetirán durante el resto del partido, a diferencia de lo que viene ocurriendo en otros encuentros.

Dimisión de Obradovic

La primera reacción es pensar que le reprochan ser aficionado del Estrella Roja y apoyar económicamente al rival –que también–, pero Dusan añade otro motivo. Hace unos meses que Zeljko Obradovic, otra leyenda del club, dimitió de su puesto de entrenador. En su despedida alegó que había mal ambiente en el club. Dusan tiene claro el motivo. «Obradovic se mostró favorable a las protestas de los estudiantes, y desde entonces el presidente del club, al servicio de Vučić, le ha ido haciendo la cama hasta que ha conseguido que se vaya».

El ejemplo más claro de este conflicto social en las gradas del Partizan es un aficionado llamado Velimir Đurovic, que tuvo sus más y sus menos con los ultras locales por mostrar pancartas en contra de Vučić y a favor de los estudiantes. A día de hoy está expulsado como socio.

Velimir Durovic fue expulsado como socio del Partizan por este cartel contra el presidente del país. (Maxim KONANKOV | AFP)

Dusan y sus compañeros de grada defienden con la habitual vehemencia que el Estrella Roja, su rival, es el equipo más protegido por el Ejecutivo. Pero reconocen que la directiva actual del Partizan y sus ultras están del lado del Gobierno. El presidente del club es miembro del partido gobernante. «Aquí si quieres tener éxito en cualquier cosa tienes que ponerte al servicio del Gobierno». Incluye en esa red clientelar a empresarios de éxito, pero también a los ultras del Estrella Roja o del Partizan y sus prebendas. «Y si te posicionas en contra, te machacan».

Fue esa acusación de régimen clientelista y corrupto la que movilizó a miles de estudiantes a iniciar las protestas que han sacudido al país en estos últimos meses. Una fractura tan polarizante como la existente entre los dos equipos de la ciudad. Y es que la vertiente ideológica queda difuminada en un eje identitario de bloques. Por ejemplo, en los baños de los ultras hay pegatinas contra la UE y la OTAN, aunque el presidente que apoyan quiere entrar en la primera y está dispuesto a vender la memoria de los ataques de la segunda.

Estudiante en Deusto

Una de las personas que nos explica sobre las protestas es Sonja, que estudió en Deusto y trabajó en el Jazzaldia de Donostia. La sonrisa con la que se explaya sobre la escena musical de la capital se ensombrece cuando habla de las movilizaciones estudiantiles, en una mezcla entre esperanza y resignación. «Es algo increíble lo que ha pasado este año en mi país, pero no sé si dará sus frutos. Es como vivir en una burbuja; a mi alrededor todos son contrarios al Gobierno, pero luego ves resultados en algunas elecciones municipales y descubres que hay mucha gente que lo apoya».

La guía Radica también había mostrado su preocupación porque el movimiento estudiantil no logre sus objetivos al carecer de un liderazgo carismático. «A día de hoy aquí es difícil que mucha gente te vote sin ver claramente a una persona al mando».

Exterior del Belgrado Arena, la cancha de baloncesto que comparten Partizan y Estrella Roja. (Roberto MARTÍN)

En las conversaciones sobre música ha aparecido más de una vez el grupo bosnio Dubioza Kolektiv, una de las referencias balcánicas actuales más conocida. Recientemente aparevieron junto a los jugadores de fútbol de la selección cantando 'I,m from Bosnia, take to me America'. La canción ha resultado profética para la clasificación de Bosnia a un Mundial para el que Serbia no se ha clasificado, con Kosovo quedándose a las puertas. 

Nueva metrópoli de lujo

Pero la canción original de Dubioza habla de la inmigración. Dusan no cierra las puertas a emigrar al Estado español, que su mujer y él han visitado casi de punta a punta, mejorando su castellano. Sonja volvió a su país por motivos familiares, pero parecen faltarle oportunidades de trabajo en su ámbito para quedarse en Serbia. Mientras, muchos rusos con poder adquisitivo encuentran en Serbia un sitio culturalmente cercano sin trabas diplomáticas. Y los precios aumentan.

A la ribera del río surge una nueva metrópoli de lujo, Waterfront, mientras muchas calles de la ciudad presentan un abandono notorio. En una de esas zonas, lejos del centro, vamos a un restaurante aconsejado por Dusan. «Yo nunca voy a comer al centro, es caro y de mala calidad». El único pago que nos pidió por las entradas fueron «quesos y jamón de Mercadona», pero para su visita a Donostia en verano ha pedido repetir el queso de Roncal que le llevamos.