
En los últimos meses ha habido cierta controversia sobre hasta cuándo la lehendakari María Chivite podía convocar elecciones antes de tiempo. El Amejoramiento dice que la presidenta no podrá acordar la disolución del Parlamento «cuando reste menos de un año para la terminación de la legislatura» y tampoco «cuando se encuentre convocado un proceso electoral estatal».
Estas dos condiciones (hay otras, para mociones de censura, etc.) han dado bastante que hablar. La segunda, sobre todo, porque servía de canario en la mina. Si el PSOE hubiera querido adelantar elecciones en Nafarroa y el Estado al mismo tiempo, primero hubiera tenido que mover ficha Chivite y luego, Pedro Sánchez. Si el presidente español adelantaba primero, la lehendakari navarra no hubiera podido adherirse a esa nueva fecha.
Sobre la segunda cuestión ha habido también controversia jurídica. ¿Cuándo comienza el último año de legislatura? Una opción hubiera sido desde que se convocaron las elecciones de 2023, que apareció en un Real Decreto el 4 de abril de 2023. No era esta la interpretación con más adhesiones, por más que llegara a darse por buena en prensa. En cualquier caso, el plazo estaría ya caducado.
La opción más generosa en cuanto a tiempo sostiene que Chivite aún tiene tiempo, pues habría que tomar como referencia la fecha en que se constituyó el Parlamento, 21 de julio de 2023.
Y, finalmente, está la tesis de tomar la propia convocatoria electoral como referencia. Los navarros fueron a las urnas el 28 de mayo de 2023. El cuarto domingo de mayo, tal y como viene sucediendo desde 1979.
Ante esta controversia, el Gobierno realizó una consulta a sus servicios jurídicos, quienes, atendiendo a la literalidad de la ley –a ese «reste menos de un año para la terminación»– concluyeron lo siguiente: si las elecciones navarras coincidieron con las municipales y estas están fijadas ya para el 23 mayo, el plazo para llamar a las urnas finaliza el viernes 22 de mayo a medianoche.
Al haberse sobrepasado este plazo, por tanto, Chivite ya no es capaz de adelantar la convocatoria electoral, según sus propios servicios jurídicos. Y, automáticamente, las elecciones forales volverán a celebrarse el mismo día que las municipales, el cuarto domingo de mayo.
Las elecciones navarras, por otra parte, nunca se han celebrado en fecha distinta, dado que jamás ha tenido lugar un adelanto electoral. Esta posibilidad no existía hasta el año 2010, cuando entró en vigor la modificación del artículo 30 del Amejoramiento.
La imposibilidad de llevar a cabo un adelanto electoral impidió, por ejemplo, que hubiera elecciones en 1996, después de que el lehendakari del PSN Javier Otano presentara su dimisión salpicado por un caso de corrupción, apenas un año después de ser investido.
Otano arrastró con él el Gobierno tripartito de PSN, CDN y EA. Los parlamentarios tuvieron que buscar un nuevo presidente y así es como alcanzó la Presidencia Miguel Sanz, el líder de UPN. Salió investido con tan solo 17 votos, los de los parlamentarios que tenía su partido entonces. Logró mantenerse en el cargo hasta 2011.

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