«El culto a lo joven es un producto artificial que produce edadismo»
Multi activista cultural, desde profesor a coordinador de la incombustible revista humorística ‘TMEO’, el gasteiztarra Iñaki Larrimbe ha realizado un minucioso ensayo sobre el edadismo y la plaga del culto a lo joven. ‘La dictadura de lo joven’ bucea en el origen de ese cambio social.

Su currículum reza que el impulso creativo de Iñaki Larrimbe Ibáñez (Gasteiz, 1967) abarca infinidad de campos y es una especie de estajanovista cultural. Escribe de crítica cultural en prensa y coordina ‘TMEO’ desde hace más de veinte años. Su trayectoria bascula entre la docencia, el comisariado y la gestión cultural y la escritura, vinculado a proyectos de apoyo al arte emergente y al pensamiento crítico. A las puertas de cumplir sesenta años presenta el ensayo ‘La dictadura de lo joven. Manual de supervivencia para carrozas’ (Katakrak), con prólogo y portada del también gasteiztarra Mauro Entrialgo e lustraciones del leonés LPO (Luis Pérez Ortiz).
Se habla de edadismo, pero se conoce poco sobre él.
El edadismo es discriminación por edad. El concepto lo acuñó en 1969 el gerontólogo norteamericano Robert Butler, pero el término no entró en la RAE hasta 2022 y hay poco escrito en plan divulgativo. Un informe de la Cruz Roja dice que el 50% de la población no conoce ni la palabra. Me he basado mucho en un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2021 que afirma que una de cada seis personas mayores de sesenta años sufre abusos
¿Es un ensayo sociológico?
No soy sociólogo o psicólogo, escribo desde la crítica cultural contra el invento de lo joven. Elaboré una columna sobre el edadismo en la cultura y el arte que tuvo respuestas en redes y pareció que se quedaba corta. Leí todo lo que pude pillar y hay ensayos que provienen efectivamente de la sociología o la política social, sobre todo de la gerontología o también del feminismo. Se ha ensanchado mucho el tema y de ahí surgió este ensayo, que plantea algo distinto: la diferencia entre ‘lo joven’, como construcción social, criterio de valor o producto de marketing, y la juventud como hecho biológico. La tesis sería: el culto a lo joven produce edadismo.
¿Lo joven como producto artificial?
Exacto. El libro no habla de los jóvenes ni va contra la juventud sino contra el invento y el culto a lo joven, lo joven como ideología, ideal de escaparate y mercancía cultural. Nacemos niño o niña y después somos jóvenes. Pero ‘lo joven’ y el culto a lo joven no nace, es un producto artificial que produce edadismo y que incluso los viejos intentan comprar para parecer lo que ya no son.
«Los años cincuenta convirtieron al adolescente en consumidor y los sesenta lo transformaron en emblema y mito político»
¿El cambio llegó con la supremacía del capitalismo yanqui tras la segunda Guerra Mundial, cuando lo joven se convirtió en negocio?
Todo es resultado directo de la evolución capitalista. El cambio comienza sobre todo en los cincuenta en EEUU cuando los chavales empiezan a tener su paga, son universitarios y generan un gran nicho de mercado. Los años cincuenta convirtieron al adolescente en consumidor y los sesenta lo transformaron en emblema y mito político. Ahí estaba Hollywood, James Dean o Elvis Presley y el rock. Se vendió la música, cine, moda, cómics y prensa juvenil, la cultura pop. Y se acabó vendiendo el valor de lo fresco, lo guapo, ‘lo joven’.
‘Lo joven’ expulsa a quienes no resultan útiles. Pero, ¿muchos jóvenes reales quedan fuera de ese ideal desde el principio por clase, origen, género, cuerpo o falta de rentabilidad?
Las discriminaciones se suman y a veces es difícil distinguir, por ejemplo, si una emigrante es discriminada por mujer, extranjera, orientación sexual, por mayor... Yo no sufro discriminación por género u origen; la veo, la entiendo, pero no me atraviesa. Pero el edadismo sí me atraviesa. Si en una encuesta laboral la primera pregunta es ‘¿cuántos años tienes?’ conviertes una fecha de calendario en un criterio de valor.
También hay un edadismo hacia atrás, hacia la juventud y la infancia.
Quienes más lo sufren son, lógicamente, mayores. El edadismo hacia los jóvenes se cura con la edad, el dirigido hacia los mayores se acentúa con los años. En España hay ya un Observatorio del Edadismo, el veinte por cien de la población tiene más de sesenta años y dos millones de boomers se jubilarán de aquí a cinco. La OMS habla del edadismo como pandemia silenciosa.

¿Es una discriminación cíclica?
Sí. Se aprende a ejercerla, de chaval discriminas a los mayores y de mayor a los jóvenes. El desprecio por los mayores es un invento del sistema y hay que insistir en que se cruza con la clase, el género, el origen o la posición económica.
Escribe que «las pancartas se han sustituido por camisetas con eslóganes y la subversión es ya un género más de consumo», pero en la calle sigue habiendo mucha pancarta.
Eso desde el País Vasco, pero mira el panorama general, analiza de dónde viene el voto a Vox. En las referencias del libro he cruzado datos que dan un veinticinco por cien de porcentaje a la ultraderecha europea y el apoyo más pujante viene de la juventud. ‘Lo joven’ ya nos es sinónimo de rebeldía, cambio o progreso.
¿Estamos ante un gran cambio generacional?
En mi generación la diferencia tenía más que ver con ideas que con la edad. Respetábamos el conocimiento y rechazábamos el autoritarismo y las ideas caducas. Pero todo ha cambiado. En las burbujas de Tik Tok o Instagram no hay conexión entre generaciones, son hijos únicos, conectan solo con gente de su edad y buscan un buen empleo, hacer oposiciones... Antes parecía más clara la relación entre juventud y ruptura, ahora no tiene nada que ver con lo que nosotros pensábamos que iba conectado a lo joven.
¿Los viejos estorban porque no son productivos?
Era la tesis marxista de Simone de Beauvoir en ‘La vejez’. Pero ahora el asunto es mucho más complicado, hay gente joven abierta en cuestiones de origen o género, pero no en cuanto a la edad. Se comienza por acuñar estereotipos, se pasa al prejuicio y termina en una discriminación tan normatizada que no se ve.
¿La arruga es bella?
Sharon Stone dijo que la belleza está en el trato. Si hablamos en el terreno del arte, están las modas. Una conocida youtuber decía el otro día: ‘No aguanto a los viejos que se disfrazan de jóvenes’. Si te pones una cresta, tú mismo, pero si lo que quieres es aparentar otra edad, tienes un conflicto. Lo bello es la experiencia, tener ideas, saber hablar. Tiene más que ver con el trato, lo auténtico, la verdad.
«El edadismo hacia los jóvenes se cura con la edad, pero el dirigido hacia los mayores se acentúa con los años»
¿Qué contiene lo que llama kit de defensa para carrozas?
Herramientas para resistir y dar la respuesta, no tragar. Primero, el lenguaje. No decir ‘me siento joven’ sino ‘me siento con proyectos, con energía’. Otro aspecto es que te respeten. Aquello de ‘qué guay que todavía sigas activo’ o ‘usas Instagram, qué moderno para tus años’. No aguantar, responder. Fuera paternalismos: reconocer trayectorias y experiencias. Exigir un lugar en la conversación, no un homenaje sino presencia real. Y no disfrazarse, no avergonzarte de los años que tienes.
¿La alternativa es alianzas o nada?
Lógicamente. Pero es difícil de romper lo que están produciendo las redes sociales. El algoritmo crea burbujas, y también entre la gente adulta. Estoy en Facebook y somos todos de la quinta. Hablo en el libro del edadismo entre las sábanas y no hay más que ver las páginas de citas. O la publicidad, donde solo cinco de cada cien son personas mayores. Unos terrenos en los que sufren más las mujeres. No hay que hablar de jóvenes contra viejos sino de alianzas. Estamos todos en el mismo barco.
Dice que la jubilación debería ser una opción, no una sentencia.
Si tienes un trabajo que te pesa, es normal que quieras jubilarte. Pero si esa ocupación te gusta, te mantiene vivo, que te dejen retirarte cuando quieras. En el reciente viaje a la luna la astronauta tenía 47 años y los otros tres 50. ¿Por qué la NASA manda a gente con esa edad? Por la experiencia, el conocimiento y la capacidad de aguantar diez días en un espacio tan reducido. Si te preguntan cuándo te vas a jubilar, diles que nunca.
Abuelos rockeros como Mick Jagger, ¿son un ejemplo positivo o alguien patético haciendo el joven?
El otro día estuve con Gari. Le expliqué que no quise ir a la despedida de Hertzainak y me entendía. Son actos nostálgicos, como ver a Bob Dylan, un fetiche. Comprendo que la gente quiera disfrutar de esa especie de melancolía, pero todo tiene sentido en la época en que se produce. Me interesaba David Bowie porque cambiaba, mutaba. Y me interesan Bruce Springsteen cuando canta contra Trump o Robert de Niro dando aún caña. Lo otro son súper empresas generando dinero.

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