Amaia  U. Lasagabaster
Kazetaria, kirol informazioan espezializatua / Periodista, especializada en información deportiva

Vingegaard pone la guinda en el Giro con un último monólogo

El danés se impone en solitario en la cima de Piancavallo para ampliar a más de cinco minutos su renta en vísperas del paseo triunfal por Roma. Eulalio ha aguantado de blanco y Gall y Hindlay completan el podio.

Vingegaard logra su quinta victoria de etapa en Piancavallo.
Vingegaard logra su quinta victoria de etapa en Piancavallo. (Luca Bettini | AFP)

A Jonas Vingegaard solo le queda el paseo triunfal por Roma para hacerse con su primer Giro. Lo dará de rosa y con cinco victorias de etapa en el bolsillo, después de que también hoy haya levantado los brazos en la línea de meta de Piancavallo. El danés ha puesto la guinda a su actuación con un monólogo de diez kilómetros en la ascensión final, que le han permitido ampliar a 5’22’’ su ventaja sobre Felix Gall.

Era tan previsible, como lo ha sido toda la carrera en general, que la emoción de la jornada ha estado en el reparto del resto de premios, fuera el podio, el maillot blanco o el de la montaña, batallas que llegaban bastante más ajustadas a esta penúltima etapa. Aunque finalmente no ha habido cambios: Jai Hindlay acompañará a Vingegaard y Gall en el podio, Afonso Eulalio es el mejor joven de la carrera y Giulio Ciccone se queda con el maillot azul.

La jornada, 200 kilómetros entre Gemona del Friuli y Piancavallo, con doble ascensión al último puerto de esta edición en los 50 últimos kilómetros, ha seguido el guión previsto. Visma se ha puesto en cabeza según se ha cortado la cinta, pese a lo que un grupo de corredores se ha atrevido a saltar. Hasta poco más de los cinco minutos les han dejado irse, pero para cuando arrancaba la primera subida a Piancavallo, la distancia era de solo dos. Ha aparecido, una vez más, Igor Arrieta por allí, para ser cabeza de carrera durante un rato con Leknessund, Haig, Warbasse y Crescioli, pero ya se sabía que el ganador de etapa era uno vestido de rosa. O de amarillo, si se repetía lo de ayer y el mismo Kuss o un Piganzoli en pugna con Eulalio por el maillot blanco se decidían a ampliar la exhibición de Visma.

Pero el estadounidense se ha quedado en cuanto ha comenzado la segunda ascensión a Piancavallo y el italiano no ha aguantado mucho más. Tampoco necesitaba más ayuda ya Vingegaard, que ha saltado a once kilómetros de meta, llevándose a Gall a rueda. El austriaco apenas ha aguantado unos metros y el líder se ha marchado solo, para superar a los corredores que quedaban por delante y marcarse una cronoescalada.

Por detrás ha pasado un poco de todo, aunque todo haya acabado como estaba. Gee se ha ido con Hindlay, mientras Arensman sufría horrores pese a la gran ayuda de Bernal, pero al final han llegado todos prácticamente juntos. Y Piganzoli se ha rehecho para atrapar al grupo de perseguidores e incluso atacarles, pensando en el minutito que le separaba de Eulalio. Pero el portugués no solo ha aguantado, sino que ha contraatacado para llegar por delante a meta aunque solo fuera con un puñadito de segundos.

El Giro acaba mañana con una etapa de 131 kilómetros en Roma.