Markel de Bilbao Catediano
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

Denuncian la pasividad institucional ante la pérdida de dos refugios para los malienses

Salburuako Harrera Sarea advierte del agravamiento de la crisis humanitaria en Gasteiz tras el fin de varias cesiones de espacios que servían como alojamiento temporal. Colectivos sociales denuncian la falta de respuesta institucional y alertan de un escenario cada vez más precario.

El lugar de la concentración solo está a unos poco metros de los soportales donde los solicitantes han tenido que dormir.
El lugar de la concentración solo está a unos poco metros de los soportales donde los solicitantes han tenido que dormir. (Endika Portillo | FOKU)

Son unos pocos metros los que separan el lugar de la concentración de los soportales donde las personas provenientes de Mali han tenido que dormir desde hace más de un año. «Queremos dejar claro que no aceptamos que la responsabilidad caiga sobre la solidaridad vecinal», ha expresado uno de ellos. Fue la organización vecinal Salburuako Harrera Sarea, creada a raíz de «la situación a la que las instituciones han condenado a estas personas», la que ha convocado una concentración con el objetivo de denunciar no solo la cronificación e insostenibilidad de las condiciones que sufren los malienses, sino también la responsabilidad política que existe detrás.

Ha sido el trabajo de esta red vecinal el que ha permitido que, durante los últimos cinco meses, los solicitantes de asilo hayan tenido un lugar donde dormir. Tanto el Auzo Elkarte como las parroquias de San Joaquín y Santa Ana, en el barrio de Salburua, y la de Nuestra Señora de las Nieves, en Aranbizkarra –cedidas hasta ahora–, han sido sus principales refugios, pero ayer la situación cambió.

Ambos centros religiosos dejarán de acoger a los malienses, ya que el acuerdo entre la red vecinal y las parroquias se limitaba a la temporada de invierno, y el Auzo Elkarte será su único techo. «Consideraron que era una emergencia humanitaria y nos dieron permiso, pero han transmitido que no pueden hacerse cargo permanentemente», ha indicado a GARA Zuriñe Rodríguez, miembro de la red vecinal, y añadía: «Lo entendemos; son las instituciones las que deberían hacerse responsables».

Responsabilidad clara

«Llegan a Gasteiz buscando protección y terminan convirtiéndose en personas en situación de calle», ha señalado una de las portavoces de la organización ante la multitud congregada antes de añadir: «No solo no acceden a su derecho al asilo de forma efectiva, sino que las instituciones alavesas y vascas no les ayudan». Esta inacción institucional ha sido paliada durante este último año gracias a la organización vecinal, que, como señalan sus portavoces, «no debería ser responsable de ello».

Rodríguez ha explicado a NAIZ cómo la hora de la convocatoria tampoco es casualidad. “Es a las 19:30 cuando hacíamos el tercer turno, esto es, acompañarlos a las parroquias y ver que todo estaba bien. Hoy no habrá tercer turno”. Este detalle no es más que un pequeño reflejo de cómo la red vecinal ha sido capaz de dar tanto cobijo como recursos a los malienses. Eso sí, “no consideramos que esta sea nuestra responsabilidad, y no queremos que la asistencia dada sirva a las instituciones como excusa para retrasar los procesos o quitarle gravedad a la situación” han reiterado. 

Las campañas de recogida de alimentos y ropa impulsadas tanto por la red como por colectivos como el Sindicato de Vivienda de Gasteiz han representado gran parte del sustento de los solicitantes de asilo durante el último año. Pero «la situación va a ir a peor», advierten desde la red. «Esta noche 50 personas van a dormir en una habitación donde solo caben 20», ha señalado Rodríguez. Pasado más de un año desde su llegada, la red vecinal lo tiene claro: «El problema no son las personas de Mali. El problema es una gestión institucional que ha nromalizado que seres humanos tengan que vivir en soportales mientras esperan ejercer un derecho fundamental».