Amaia  U. Lasagabaster
Kazetaria, kirol informazioan espezializatua / Periodista, especializada en información deportiva

El Eibar aboga por un proyecto continuista tras la espléndida segunda vuelta

La renovación de Beñat San José se une a las de Anaitz Arbilla y Jair. No seguirá Corpas pese a los intentos del club, que trabaja en la renovación de Bernat. César Palacios destaca la importancia de la «estabilidad» para dar continuidad a los números y las sensaciones de la segunda vuelta.

Los responsables deportivos del Eibar han comparecido hoy en Ipurua.
Los responsables deportivos del Eibar han comparecido hoy en Ipurua. (Gorka Rubio | Foku)

La temporada ha terminado pero la actividad está siendo frenética en el Eibar, donde el balance de lo sucedido se une a la construcción de su nuevo proyecto. Aunque de nuevo no tendrá mucho porque la apuesta del club es claramente continuista. Tal y como se había adelantado en los últimos días, este martes renovó Anaitz Arbilla y este miércoles lo han hecho Beñat San José y Jair, todos ellos por una temporada. Por el contrario, no seguirá José Corpas, pese a la voluntad del club, que ahora trabaja en la renovación de Juan Bernat.

Y a todo esto, César Palacios ha ofrecido su tradicional rueda de prensa post-temporada, en la que ha destacado el resultado final del equipo, pese a haberse quedado a las puertas del play-off, tras haber superado un momento delicadísimo en diciembre, cuando cayó en puestos de descenso. «No me puedo sentir más orgulloso de todos, staff y jugadores. Y hago muchísimo hincapié en los que han jugado menos. Todos han remado desde la humildad para que el equipo mejorara, dando mucha importancia al grupo humano. Han sido equipo. El Eibar es eso y es lo que ellos han transmitido. Humildad, trabajo, ambición y equipo. Eso es el Eibar».

La segunda vuelta de ese Eibar ha sido la mejor de su historia y los dirigentes armeros quieren darle «continuidad», sin olvidar que cada año la tarea «se complica» porque los ingresos decrecen y tratando esta vez de conseguir «un equilibrio entre la primera y segunda vuelta», para que el equipo sea «competitivo» todo el año. El club, en definitiva, apuesta por la «estabilidad», que pasa, para empezar, por la renovación de Beñat San José hasta 2027. Se une a la de Anaitz Arbilla, que disputará su undécima campaña como azulgrana, y a la de Jair, que tras tener poco protagonismo en la primera vuelta, ha ofrecido un gran nivel en la segunda.

Las tres renovaciones se unen a las de Jonmi Magunagoitia, Sergio Álvarez Peru Nolaskoain, Jon Guruzeta y Ander Madariaga, que se han cerrado durante los últimos meses. Eso hace que haya veinte futbolistas con contrato, que serán 21 si las negociaciones con Juan Bernat salen adelante.

La quinta temporada de Corpas en el Eibar ha sido la mejor... y la última. (Andoni Canellada/Foku)

No ha podido ser con José Corpas, «un jugador que llegó hace cinco años y ha sido superimportante para nosotros a todos los niveles. Le hemos transmitido durante toda la temporada que queríamos seguir y hemos luchado por ello, pero no ha podido ser», ha reconocido un apenado César Palacios. La pérdida es sensible porque el jienense ha ofrecido un gran nivel desde que llegó –207 partidos, con 175 titularidades, en cinco campañas–, que además ha ido aumentando con el transcurso del tiempo. Es el jugador de campo, de hecho, al que más minutos ha dado San José esta temporada, en la que ha jugado hasta en seis posiciones diferentes.

También hace las maletas Toni Villa, aunque es evidente que en este caso ninguna de las dos partes estaba por la labor de prolongar el contrato, tras un, en el mejor de los casos, muy discreto paso del murciano por Ipurua.

A los que se van, y sobre todo a los que se quedan, Palacios ha querido agradecerles «el esfuerzo, la implicación y el querer estar aquí», lo que permite dar «estabilidad, mantener la confianza en el trabajo, en el día a día… Es clave, más en una competición como ésta y en un club como el nuestro. Poder mantener el cuerpo técnico y la gran mayoría de la plantilla no es fácil y es señal de que todos estos profesionales valoran estar en el Eibar».

Magunazelaia

Eso no quiere decir que todos los que están ahora mismo vayan a vestir de azulgrana la próxima temporada. En las últimas horas ha saltado el rumor sobre la posible salida de Jon Magunazelaia, único eibarrés de la plantilla, al no entrar en los planes de San José; algo que, por otra parte, ha sido evidente durante buena parte del curso. De ni sí ni no de Palacios se puede extraer que algo hay. El Director deportivo valora el «sentimiento» del futbolista y recuerda que tiene contrato hasta 2028, pero añade que «vamos a intentar subir el nivel de competitividad sin olvidar que nuestras posibilidades económicas son cada año más ajustadas». «Jon no ha tenido todo el protagonismo que todos habríamos querido –ha añadido–, pero tiene dos años más de contrato. Son casos que habrá que valorar y ver las situaciones de mercado. Yo estoy encantado de que Jon esté en el Eiba, pero a veces hay que intentar subir el nivel competitivo, valoraremos las alternativas. (…) Iremos viendo el mercado, la pretemporada y haremos lo que sea mejor para todos».

Tampoco descarta la posibilidad de que alguno de los futbolistas que ha destacado este curso reciba una oferta tentadora. Al club no ha llegado ninguna todavía y la intención es mantener la plantilla, pero Palacios ha reconocido que «nuestra situación económica es la que es» y si se recibiera alguna «y lo creemos oportuno, negociaremos».

Una temporada con dos partes

Martón, Magunagoitia, Marco Moreno… No es difícil adivinar cuáles son los futbolistas con mejor mercado, por su edad y por el rendimiento que han ofrecido esta temporada, claramente dividida en dos partes muy diferenciadas en el plano general, pero en la que algunos futbolistas han rayado a gran altura, prácticamente sin interrupción, a lo largo de los nueve meses de competición.

No pasó con todos, tampoco con el staff, y eso ha deparado que las sombras fueran tan oscuras como relucientes han sido las luces. De ahí que una temporada de récord haya acabado con un amargor reconocible. 

Martón ha estado lejos de ser titular indiscutible, pero ha acabado el curso como máximo goleador, con 14 dianas. (Andoni Canellada/Foku)

Claro que, paradójicamente, ese disgusto final es esta vez una buena señal, ya que refleja toda la ilusión que fueron capaces de generar los armeros tras haber tocado fondo en diciembre. Les ha faltado el último empujoncito, posiblemente porque han fallado en momentos clave, para alcanzar un logro histórico. Y es que ningún equipo que haya acabado la primera vuelta en la 16ª plaza ha conseguido alcanzar el play-off. El dato se mantiene porque tampoco lo ha conseguido el Eibar, pero hay otra marca que ha tenido mucho que ver en eso: desde que se estableció el play-off hace quince años, nunca habían hecho falta tantos puntos, 72, para acabar en la sexta plaza. Así que a los eibarreses ni siquiera les ha valido batir otra marca, ésta propia, haciendo en la segunda vuelta los mejores números de su historia, 43 puntos en 21 partidos.

Venían de tan abajo que no ha sido suficiente. Y es que los cuatro primeros meses de competición fueron realmente malos. Contra todo pronóstico porque el Eibar venía de acabar la temporada anterior con buenas sensaciones, tras haber eliminado la amenaza del descenso, y ese último tramo del curso había ofrecido a Beñat San José un buen campo de pruebas para hacerse con el equipo y la categoría. Es cierto que la plantilla perdió después algunas piezas importantes en verano –Matheus y Cristian, sobre todo–, pero también se incorporaron buenos futbolistas. De hecho, ésta ha sido, probablemente, la campaña en la que mejor relación calidad-precio ha conseguido César Palacios, que se las ve cada vez con un presupuesto más reducido.

Pero, tras un arranque esperanzador, el camino se torció pronto. El Eibar encajaba goles con facilidad y no tenía suficiente capacidad ofensiva para compensar esa carencia. Los resultados negativos empezaron a sucederse y el equipo fue metiéndose en una profunda espiral de la que suele ser muy complicado salir. No ayudaron los continuos cambios de jugadores y posiciones, que sugerían que en el banquillo tampoco se veía la solución al problema; tampoco, sobre todo de cara al sentir de la opinión pública, las declaraciones de San José, que en  ocasiones tenían poco que ver con lo que se veía sobre el verde.

El Eibar tocó fondo en diciembre. El Zaragoza, colista, remontó en Ipurua con un hombre menos, los armeros cayeron goleados una semana después en Santander y lo remataron perdiendo inmediatamente después ante la Cultural Leonesa, que también remontó en Ipurua, a donde había llegado siendo último. El equipo cayó en descenso y las sensaciones eran aún peores que los números. Se pedía la cabeza de Beñat San José y se criticaba al Consejo de Administración por su pasividad. Nunca se sabrá que habría pasado se hubiese destituido al técnico; pero sí se sabe que mantuvo la confianza en su trabajo y el resultado fue óptimo.

Una semana después de caer ante la Cultural Leonesa, el Eibar viajó a Córdoba siendo el peor visitante de la categoría. El partido fue un bodrio antológico, que acabó de la única manera posible, con empate a cero. Pero también fue el primer partido, sobre todo a domicilio, en el que el equipo compitió de verdad, o al menos como se ha entendido tradicionalmente competir de verdad en el Eibar.

La victoria contra el Valladolid permitió a los armeros irse con más calma al parón navideño y confirmó el punto de inflexión. (Gorka Rubio/Foku)

Efectivamente, supuso un punto de inflexión. Una semana después, los armeros golearon al Valladolid en un gran partido, para irse al parón navideño con unas sensaciones muy diferentes. Y les dieron continuidad a la vuelta de vacaciones, mejorando juego, números y sensaciones de semana en semana. La reubicación en defensa de un Peru Nolaskoain que ha dado su mejor nivel desde que llegó al Eibar, la explosión de Martón, el rendimiento de Magunagoitia y, sobre todo, la capacidad competitiva del equipo, que fue aumentando conforme los resultados redundaron en la confianza, se tradujeron en unos números espectaculares. El Eibar se convirtió en una máquina de competir que incluso fue capaz de superar las bajas, muy notables, de Nolaskoain y Guruzeta en la recta final. En los últimos 25 partidos, incluyendo aquel empate del Nuevo Arcángel, logró 16 victorias, cuatro empates y cinco derrotas, y dejó su puerta a cero en 14 ocasiones, algo que parecía imposible en la primera vuelta. Tuvo que esperar hasta el ocho de marzo para celebrar su primer triunfo como visitante, el 0-1 de Leganés, y a partir de ese momento empalmó cinco victorias y un empate a domicilio, en los que acabó con la portería inmaculada.

Fruto de todo ello, el Eibar llegó a la recta final del curso con posibilidades reales de disputar el play-off. Pero justo entonces desapareció la regularidad. De esas cinco derrotas en 25 partidos, tres se han producido en las cinco últimas jornadas. Y la espectacular racha a domicilio se vio rota en el que, probablemente, ha sido el partido más decisivo, para mal, del curso. En la antepenúltima jornada, los armeros viajaron a León sabiendo que si ganaban a un anfitrión prácticamente desahuciado se colocarían sextos y dependerían de sí mismos en las dos últimas jornadas. Pero el planteamiento amarrategi se vio castigado y, aunque llegaron vivos al sprint final, su destino ya estaba sellado. Por sexta temporada consecutiva, el Eibar jugará en Segunda.