Xabier Rodriguez
Kazetaria / Periodista

La hora de Escocia

La selección escocesa ha estado presente en ocho Mundiales, con una gran regularidad en los resultados. Nunca ha pasado de la primera fase. Ahora, quiere romper esa maldición y para ello, contará, una vez más, con el apoyo de la Tartan Army.

Aficionados escoceses de Tartan Army tocan la gaita por las calles de Boston vestidos con las tradicionales boinas y faldas escocesas.
Aficionados escoceses de Tartan Army tocan la gaita por las calles de Boston vestidos con las tradicionales boinas y faldas escocesas. (Paul RUTHERFORD | AFP)

Imaginen por un momento ser hincha de una selección que ha estado presente en ocho Mundiales de fútbol y nunca pasó la fase de grupos. Que debutó en Suiza 54, estuvo presente en Suecia y Alemania y no lograron avanzar. Imaginen que volvieran al siguiente Mundial y creyeran ser favoritos. Que no importara que nadie fuera de sus fronteras lo viera igual y la euforia se extendiera por el país igualmente. Que algunos vendieran su negocio para pagarse el billete de avión al otro lado del Atlántico, otros atravesaran Sudamérica haciendo autostop y a la hora de la verdad, volvieran a caer eliminados en la fase de grupos. Imaginen que 28 años después de su último partido en un Mundial, vuelven a clasificarse y miles de aficionados les acompañan, atravesando el océano una vez más. Seguramente pensarían que están locos y no les faltaría razón. Pero Escocia ha vuelto al Mundial y su afición, la Tartan Army, no podía faltar.

El fútbol escocés es de sobra conocido por la rivalidad entre Rangers y Celtic, divididos por diferencias deportivas a las que suman el componente religioso y político. También Hearts e Hibernian cuentan con un derbi intenso, aunque sin el impacto global que tiene el Old Firm y en Dundee se disputa el derbi más local y con un carácter más amistoso que los clásicos de Glasgow y Edimburgo.
 
Pero, mientras el fútbol de clubes escocés está marcado por las rivalidades que dividen ciudades enteras, hace tiempo que la selección se convirtió en un elemento de unión e identidad nacional. Y no, no se trata de romantizar el fútbol escocés, porque, igual que el inglés, también vivió su propio problema con los hooligans. De hecho, fueron aficionados del Rangers los que protagonizaron los primeros incidentes a nivel internacional, cuando invadieron el césped del Camp Nou en la final de la Recopa de 1972 antes de que hubiera terminado el partido. El fútbol escocés no ha sido ajeno a la violencia en las gradas y todavía en 2008, los hinchas del Rangers provocaron graves incidentes, de nuevo, con motivo de una final, en este caso de Copa de la UEFA. Sin embargo, cuando los hooligans ingleses se convirtieron en un problema serio para el fútbol europeo y sus clubes fueron expulsados de las competiciones continentales, la Tartan Army fue adquiriendo un carácter más festivo, reconocido con los premios al fair play que les concedió la UEFA y la FIFA en los noventa.

Es frecuente que sus hinchas vistan kilts, la tradicional falda escocesa, boinas a juego y pelucas pelirrojas, además de ir acompañados de música de gaitas. El fútbol se convierte así en un elemento de unión, que contribuye a la identidad nacional escocesa, a diferencia de la división tradicional de las competiciones de clubes. La Tartan Army se caracteriza también por el espíritu deportivo con el que viven los partidos, que termina generando un ambiente integrador y de armonía con la afición rival.

A la novena la vencida

En un torneo en el que la FIFA busca hacer la mayor caja de su historia y las estrategias de precios dinámicos se utilizan para el precio de los vuelos, los hoteles o las entradas, son muchos los aficionados que no han podido cumplir con su ilusión de viajar al Mundial. El ambiente en los estadios ha perdido parte del color que acostumbra, crece la formalidad en la previa de los partidos y la presencia de famosos en las gradas adquiere tanta importancia como la de los hinchas. En ese contexto, la imagen de la Tartan Army cantando 'Flower of Scotland' como si de un partido del 6 Naciones se tratara, devuelve al Mundial algo del espíritu que tenía antes de que el negocio se lo comiera todo.

En su regreso a las Copas del Mundo, Escocia se impuso por 1-0 a la selección de Haiti, gracias al gol del jugador del Aston Villa, John McGinn y la Tartan Army lo convirtió enseguida en su nuevo héroe. «Tenemos a McGinn, Super John McGinn, no creo que lo entiendas. Es el hombre de Stevie Clarke, es mejor que Zidane, tenemos a Super John McGinn». Con el nuevo formato de 48 selecciones, 3 puntos podrían ser suficientes para pasar la fase de grupos, pero Escocia haría bien en asegurar la clasificación logrando algún punto más. Enfrente tendrá a dos de las mejores selecciones del Mundial, Marruecos y Brasil.

Este viernes tendrán la primera oportunidad frente a Marruecos en Boston. La segunda será el 24 de junio en Miami contra un rival habitual en los Mundiales para los escoceses. La mitad de las ediciones en que se han clasificado para la Copa del Mundo, se han enfrentado a Brasil y las previsiones no son muy halagüeñas. Solo en 1974 consiguieron sacar un empate frente a la verdeamarela y perdieron las otras cuatro veces que se han enfrentado.

En 1974 contaban con Kenny Dalglish o Dennis Law, no perdieron ninguno de sus partidos, pero el empate frente a Brasil no fue suficiente para lograr la clasificación. Ocho años más tarde, viajaron a España 82 con Souness, Hansen o Archibald, pero no pudieron con Zico, Sócrates y compañía y volvieron a casa sin pasar la fase de grupo. Ahora, las ilusiones vuelven a estar muy altas entre la Tartan Army. No tienen tantas estrellas como en otros Mundiales, pero tienen a McGinn, super John McGinn. No creo que lo entiendan.