Iñaki  Iriondo
Cronista político

Osakidetza comienza ahora un programa piloto para automatizar la trazabilidad de las vacunas

Osakidetza inicia ahora un programa piloto para automatizar la trazabilidad de las vacunas y «leer automáticamente el lote y la fecha de caducidad de cada dosis, evitando anotaciones manuales y mejorando el control del proceso». Hace unos meses que detectaron la inyección de 417 dosis caducadas.

Demostración durante la presentación de eTxertoa este miércoles en Bilbo.
Demostración durante la presentación de eTxertoa este miércoles en Bilbo. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

Después de que a primeros de año se conociera la administración de 417 dosis de vacunas caducadas, Osakidetza inició un programa de mejora de la trazabilidad de las mismas y este miércoles ha presentado un programa piloto para automatizar la trazabilidad de las vacunas y «leer automáticamente el lote y la fecha de caducidad de cada dosis, evitando anotaciones manuales y mejorando el control del proceso». El anuncio llega cuando se acaba de descubrir la inyección de 80 dosis en las que se había roto la cadena de frío.

La nueva herramienta de escaneo se llama “eTxertoa” y pretende «reducir errores, simplificar el trabajo de los profesionales y mejorar la trazabilidad de todo el proceso vacunal». La presentación se ha celebrado en el centro de salud de Atención Primaria de Miribilla de Bilbo y ha corrido a cargo del director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Koldo Berganzo, acompañado por el director de Estrategia Económica y Financiación, Xabier Ibarzabal, y la subdirectora de Enfermería, María López de Gámiz. 

El proyecto piloto se está desarrollando en varios centros de la OSI Bilbao-Basurto. Según se ha expuesto, en una primera fase el sistema identifica mediante lectura DataMatrix dos datos clave: el número de lote y la fecha de caducidad del vial. A partir de esa lectura, el profesional sanitario recibe una alerta visual que distingue entre vacuna vigente, en color verde, o caducada, en color rojo. Si hay algún otro problema, el color es amarillo y exige la intervención humana de identificación.

Cuando la verificación es correcta, la herramienta permite copiar esos datos en el registro correspondiente de la historia clínica, lo que evita anotaciones manuales y disminuye el riesgo de error. Además, el lote y la caducidad quedan reflejados en la cartilla de vacunación del paciente, accesible desde la Carpeta de Salud digital.

La crisis de vacunas caducadas de finales de 2025 e inicios de 2026 se atribuyó, entre otras cosas, a los problemas que genera las anotaciones manuales en los registros informáticos. Además de detectarse problemas estructurales en todo el camino que las vacunas siguen en su adquisición, almacenamiento, distribución y administración ante los pacientes.

Medidas a corto plazo adoptadas

En la presentación se ha asegurado  «el compromiso del Departamento de Salud y de Osakidetza con la seguridad vacunal se concreta ya en una serie de medidas de aplicación inmediata y a corto plazo que están en marcha en la red asistencial. Estas actuaciones buscan ordenar mejor el circuito, reducir la variabilidad entre centros y reforzar el control de cada dosis desde que sale de farmacia hasta que se administra».

Estas seis medidas son «mejor control de vacunas con caducidad próxima», «mejora del circuito de recepción, almacenamiento y distribución», «estandarización de los albaranes y de la información logística», «organización más homogénea del stock y de los frigoríficos, «refuerzo de la figura de referencia en vacunación» y «mejora del registro, la formación y la comunicación».

80 nuevos errores

Sin embargo, ninguna de estas mejoras ha evitado que entre el 29 de mayo y el 8 de junio se inocularan hasta 80 dosis de vacunas en las que se había roto la cadena de frío.

En el centro de salud de Lasarte-Oria, 708 dosis de vacunas estuvieron a mas de los 8º recomendados durante 33 horas, desde las 10 de la mañana del 30 de mayo a las 9 de la noche del 31 de mayo. Llegaron a estar por encima de los 25º varias horas. De estas vacunas se administraron 66 dosis a 62 pacientes, en los primeros días de junio. Tras consultar a los laboratorios, solo tuvo que revacunarse  a 2 menores de 4 y 15 años que recibieron dosis de Proquad, y una niña y un niño de 1 año y una mujer de 40 años, a quienes se inoculó Varivax. El resto de marcas mantenía su efecto.

En el centro de salud de Arangoiti, en Bilbo, hubo vacunas que estuvieron 141 horas por debajo de 2º y de ellas hasta 1 hora y 15 minutos por debajo de los 0º. Se detectaron 14 casos de los que se deben revacunar 12.