
La muestra ‘Cuerpos geométricos’ ofrece un recorrido cronológico desde esas primeras obras de juventud, como ‘Yacente’ o ‘Concreción’, realizadas en yeso y vinculadas todavía a la figuración. El caserío Zabalaga de Hernani alberga 40 obras que muestran el itinerario de Eduardo Chillida desde sus primeras piezas, elaboradas en los años 40, hasta las de carácter arquitectónico a partir de los 80.
La investigación para llevar a cabo la exposición evidenció el uso de cuerpos geométricos como la esfera y el cubo como una constante en la trayectoria de Chillida.
La esfera se asocia con lo telúrico, el cosmos, el movimiento rotatorio, la ingravidez, mientras el cubo es un símbolo de la delimitación espacial que evoca estabilidad y permite al artista explorar en el interior de la pieza, ha explicado la comisaria de la muestra, Estela Solana.
De ese momento es el mural que ideó para el estadio de Atotxa en Donostia, un proyecto que abandonó tras la rotura accidental de la pieza en un transporte desde París y junto al que posa un Chillida de 26 años en la fotografía que abre la exposición.
El hierro
A comienzos de los 50 la introducción del hierro en su universo artístico produce un giro que se traduce en piezas articuladas mediante planos curvos o esferas concatenadas como en ‘Música de las esferas’ II, que por primera vez se exhibe en el caserío Zabalaga.
El título de la pieza alude a la teoría pitagórica según la cual el cosmos se rige por proporciones numéricas armónicas y los planetas producen en su movimiento una ‘música celestial’.
Los años sesenta suponen un nuevo cambio de rumbo con esculturas de más peso y densidad, con más masa, ha explicado Solana.
De esta época, figuran varias piezas de alabastro como ‘Estudio Homenaje a Kandinsky’, que recoge elementos que serán claves en la escultura del artista: luz, arquitectura y monumentalidad.
A partir de la década de los 80 el elemento arquitectónico rige la creación del artista. Una muestra de ello es ‘Mendi huts’, (Montaña vacía), que, según ha relatado Solana, fue el resultado de un sueño que una noche tuvo Chillida de crear un espacio en el interior de una montaña, semilla ya del proyecto de horadar el Tindaya (Lanzzarote) que nunca llegó a llevarse a cabo.
Un nuevo proyecto
El director del museo, Mikel Chillida –nieto del escultor–, ha explicado que ‘Cuerpos Geométricos’ inaugura un nuevo proyecto por el que Chillida Leku incorpora la participación de dos artistas invitados que presentan cada uno una única obra como contrapunto a las piezas del escultor vasco.
En esta ocasión se trata de Larry Bell (Chicago 1939), conocido por su técnica de vidrio laminado con metales al vacío, del que se expone ‘Triolith D’ (2020), una escultura de planos triangulares en la que luz es un material más que transforma la pieza.
Por su parte, Nora Aurrekoetxea (Bilbo, 1989), presenta ‘aulki bat’ (2019), realizada durante su etapa de investigación en el Royal College of Art de Londres en colaboración con la estilista alemana Milena Diekmann.
Se trata de estructura metálica en la que se teje un trenzado de pelo sintético que se asemeja a una silla.
Aurrekoetxea coproducirá una nueva obra con el objetivo de ser incluida en la muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 26 de octubre.

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