
Los negociadores de Estados Unidos, Israel y Líbano han firmado este viernes un marco trilateral de acuerdo después de la quinta ronda de conversaciones, en el que se incluye una propuesta para que las fuerzas israelíes entreguen solo dos zonas del territorio que ocupan al Ejército de Líbano.
Beirut demandaba una retirada completa de las fuerzas israelíes, pero Israel rechaza renunciar a la ocupación con la excusa del desarme completo de Hizbulah. «Estamos desarrollando dos zonas piloto, ambas por recomendación de las Fuerzas de Defensa de Israel», señaló el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre los puntos de repliegue, uno de ellos al sur y el otro al norte del río Litani.
El preacuerdo distorsiona de hecho el memorando que firmaron Irán y Estados Unidos, que en su primer punto recogía un alto el fuego que incluía a Líbano y que Israel ha vulnerado desde el primer momento y a diario. Anteriores acuerdos de tregua preveían la retirada israelí que el régimen sionista ha declarado de forma explícita y continua que no tiene intención de cumplir.
«Es el comienzo del principio. Hay mucho trabajo por delante. Hoy es el primer paso. El primer paso es a veces el más difícil», ha afirmado el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en la ceremonia de firma. La embajadora libanesa, Nada Hamadeh Moawad, ha celebrado «un primer paso hacia la restauración de la soberanía e integridad territorial de Líbano, garantizando un cese definitivo y permanente de las hostilidades, permitiendo a nuestro pueblo regresar a su tierra y posibilitando que todos los libaneses vivan en paz, seguridad y prosperidad».
Los desplazados no podrán volver
Pero Netanyahu se ha apresurado a dejar claro que ha logrado un respaldo a la ocupación del país vecino. Afirmó que Israel permanecerá en «la franja de seguridad hasta que Hizbulah sea despojado de sus armas», una excusa con la que perpetúa su ocupación y los ataques diarios, en los que ya ha matado a más de 4.000 personas. Además, ha advertido de que los libaneses desplazados del sur del país no podrán regresar a sus hogares.
Netanyahu ha afirmado que el acuerdo supone «un gran avance para Israel» y «un fuerte golpe para Irán», que había vinculado la negociación sobre el fin de la guerra con Estados Unidos a la agresión israelí contra Líbano.
El presidente de Líbano, Michel Aoun, ha defendido que «el acuerdo marco firmado hoy es el primer paso para que (las personas desplazadas) puedan regresar a su tierra plenamente liberada y a sus hogares, que inevitablemente serán reconstruidos».
Riesgo de guerra civil
Sin embargo, el diputado de Hizbulah Hassan Fadlallah ha alertado que acerca el peligro de una guerra civil si las autoridades libanesas lo aplican.
Tras el anuncio de la firma en Washington, manifestantes con banderas de la formación chií se han concentrado en los barrios del sur de Beirut para mostrar su rechazo.
Bajo los auspicios de Estados Unidos, Líbano e Israel iniciaron conversaciones directas en Washington a mediados de abril, las primeras en décadas entre ambos países, que técnicamente siguen en estado de guerra.
Hizbulah, por su parte, ha rechazado las negociaciones del Gobierno libanés con Israel desde su inicio, reclamando una postura nacional que acabe con la ocupación y advierte de que «nada ocurrirá en Líbano sin que se llegue a un entendimiento» con ellos.
Irán ha advertido a Israel de que si no cumple con la retirada de tropas de Líbano por su propia voluntad «se verá forzado a hacerlo humillado y derrotado», después de que Netanyahu y varios ministros insistan en sus planes de ocupación permanente.
Mientras negociaba y firmaba, Israel continuó atacando al Líbano y en 24 horas mató al menos a 13 personas, siete de ellas este jueves, volviendo a las cifras de víctimas de las pasadas semanas, una violación expresa del memorando firmado entre EEUU e Irán en ataques diarios.
«Seguiremos a vuestro lado. Queremos que permanezcáis junto a nosotros y queremos seguir siendo una misma unidad, porque ha quedado demostrado que vuestra fuerza, unida a la fuerza de los combatientes sobre el terreno, contribuye a crear el equilibrio necesario para avanzar hacia una nueva etapa», ha señalado el líder de Hizbulah, Naim Qassem. Esta nueva etapa es la fase de «derrotar el proyecto israelí, como paso previo a la expulsión de la entidad israelí de nuestra tierra».

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