Xabier Rodriguez
Kazetaria / Periodista

Las matemáticas de Infantino para seguir al frente de la FIFA

Gianni Infantino respiraba porque el Mundial con más ingresos de la historia reforzaba sus opciones de volver a ser presidente de la FIFA. Pero la filtración de su proyecto para introducir inversión privada en los derechos de los Mundiales pone su futuro en el alambre y lo obligan a hacer números.

Gianni Infantino y Aleksander Ceferin, dos nombres propios en un tira y afloja.
Gianni Infantino y Aleksander Ceferin, dos nombres propios en un tira y afloja. (CONTACTO Vía Europa Press | EUROPA PRESS)

A la FIFA siempre le han gustado las matemáticas, aunque solo sean las sencillas. Fíjense: Tres han sido los países organizadores del último Mundial. Uno el que ha acaparado toda la atención. 20.000 eran los millones que esperaba recaudar Gianni Infantino con la entrada de inversión privada en la propiedad de los derechos comerciales de la FIFA. 11 los días que han pasado desde que se filtró la noticia. Cero lo que va a terminar recaudando. 211 el número de federaciones que componen la FIFA, uno el voto que cada una tiene en el Congreso, máximo órgano de la institución. 106 los votos necesarios para apartar de la presidencia a Infantino. 18 el día de marzo en el que se celebrarán las próximas elecciones a la presidencia. 222 los días que busca resistir Infantino para llegar a esa fecha en el cargo. X los años que cumplirá como presidente, la incógnita que falta por despejar.

La casa madre del fútbol mundial vive en los últimos días una locura que ha echado por tierra lo que parecía ser una gestión con alianzas bien consolidadas y que garantizaban la reelección de Infantino en 2027. Ahora mismo, en cambio, su futuro está más en el aire que nunca. 

Pero volvamos a las matemáticas. La UEFA está compuesta por federaciones de tanto peso en el fútbol como la alemana, francesa, inglesa o española. También de otras muy modestas, como San Marino, Gibraltar, Liechtenstein o Andorra. Cada una cuenta con un voto en el Congreso de la FIFA. 55 votos en total. Fundamentales para la estabilidad de cualquier presidente.

Infantino hizo carrera en el mundo del fútbol dentro de la UEFA, pero la institución europea lidera la oposición a su gestión, con su presidente, Aleksander Ceferin, como máximo exponente. Desde que llegó a la presidencia de la FIFA en 2016, Infantino tuvo la inteligencia suficiente como para ver la importancia estratégica de Estados Unidos, un país con poca historia en este deporte, pero mucho empeño por profundizar sus inversiones en un negocio que venía creciendo exponencialmente. En 2018 la FIFA les concedía la organización del Mundial celebrado este verano y abría una vía para estrechar la relación con el presidente de Estados Unidos. La misma inteligencia que demostró Infantino para detectar a un aliado clave, le ha faltado ahora para identificar que su relación con Trump estaba perjudicando a la FIFA.

El Mundial de clubes de 2025 ya permitió intuir que el presidente de Estados Unidos podía generar tensiones en el fútbol. La concesión del Premio FIFA de la Paz provocó un bochorno internacional que Infantino tampoco pareció detectar. Ya durante el Mundial, la intervención de Trump por la tarjeta roja a Folarin Balogun contribuyó a hacer saltar las alarmas, pero la FIFA no hizo acuse de recibo. Terminado el torneo, ha sido la publicación del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) lo que ha colmado el vaso de la UEFA.

Intereses particulares

La reacción inmediata de Ceferin no responde tanto al hecho de abrir el Mundial a la inversión privada. Durante su mandato al frente del fútbol europeo se ha extendido el capital privado o el modelo de la multipropiedad de los clubes, sin que la UEFA haya puesto mucho empeño en evitarlo. En el rechazo frontal al FFE ha influido más el hecho de que Infantino estaba gestionando las negociaciones en secreto y de manera demasiado personal.

Los primeros contactos no se hicieron en las oficinas de la FIFA, sino en la Allen & Co conference, que se celebra cada año en la exclusiva estación de esquí de Sun Valley (Idaho, USA). Según publica The Athletic, fue en este evento privado donde Joshua Kushner, hermano del yerno de Trump y Greg Maffei, presidente de Liberty Media, empresa propietaria de los derechos comerciales de la Fórmula 1, le presentaron la idea a Infantino. Tras la filtración del proyecto en The Times, varios miembros del Consejo de la FIFA declararon desconocer su existencia. Demasiado para la UEFA, que desde tiempo atrás ve cómo la gestión de Infantino le hace perder influencia.

Una situación similar presenta la CONCACAF norteamericana, que ha hecho público su firme rechazo a Infantino. Cuentan con 35 votos que resultarían claves, aunque en el Congreso de la FIFA cada federación vota de manera independiente y la de México ya ha mostrado su respaldo al dirigente suizo.

En el rincón contrario tenemos a los países africanos, reunidos en la CAF. 54 votos leales en el Congreso de la FIFA que, ahora mismo, resultan claves para la continuidad de Infantino. Durante su gestión, el mandatario suizo ha favorecido a las federaciones africanas, aumentando las plazas del continente para el Mundial y las cantidades que reciben cada año a través del programa FIFA Forward. También ha influido para favorecer las inversiones de Arabia Saudí en el fútbol africano, concretadas en el memorando de entendimiento firmado en 2023 entre la CAF y la Federación Saudí de Fútbol. Con Marruecos extendiendo sus inversiones en este deporte y la organización del Mundial 2030 en el horizonte, el continente africano no muestra dudas en su respaldo a Infantino.

Son precisamente los países árabes otra de las regiones en las que ha encontrado aliados importantes el presidente de la FIFA. Confirmó a Qatar como anfitrión del Mundial 2022 después de que el FIFAgate lo dejara en el aire y ha favorecido las inversiones de los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí en el fútbol. Estos países siguen respaldando a Infantino, pero no hay unanimidad en la AFC asiática, que cuenta con 46 votos en el Congreso de la FIFA.

Son las mismas dudas que muestran las federaciones que forman la CONMEBOL. El pasado 6 de agosto publicaron un comunicado expresando su «preocupación por las reiteradas acciones unilaterales» lideradas por Infantino, al tiempo que rechazaban cualquier acción fuera de los cauces ordinarios de la FIFA. Es una confederación que cuenta con pesos pesados del calibre de Brasil, Argentina o Uruguay, aunque apenas suman 10 votos entre los 211 del Congreso de la FIFA. Una situación similar a la que presenta Oceanía, con apenas 11 votos y además, poco peso histórico en el fútbol.

La FIFA es una de las instituciones con mayor estabilidad en las últimas décadas. Basta decir que, desde que Joao Havelange asumiera la presidencia en 1974, apenas ha conocido cuatro presidentes, uno de ellos interino. En el mismo espacio de tiempo, el Vaticano ha conocido seis Papas diferentes. El autoritarismo de Infantino podría terminar provocando su caída como presidente de la FIFA, aunque las reformas que necesitaría la institución son más difíciles de emprender. 

El portugués Miguel Maduro decía que el sustituto de Infantino «será otro Infantino» y sabe bien de lo que habla. Él presidió la Comisión de Gobernanza de la FIFA que debía renovar la institución después del FIFAgate hasta que fue apartado del cargo sin haber podido terminar su trabajo. Y sí, fue Infantino quien lo apartó.