
Una reunión de comisión con sabor a pleno. Había mucha expectación por la primera comparecencia de un miembro del Gobierno en el Congreso de los Diputados, tres semanas después de la crisis de Ceuta y tras negarse a acudir al Senado, dominado por la mayoría absoluta del PP. Finalmente, Margarita Robles ha sido quien ha puesto en marcha la ronda de siete ministros que ha empezado este martes.
La ministra de Defensa ha recordado a las víctimas en el mar y en la frontera, un drama que «no puede dejar a nadie insensible», y se ha dirigido a los ceutíes: «Quiero decirles que no están abandonados y no lo van a estar». Tras ser reprobada por casi todos los grupos parlamentarios por su poca autocrítica, en su segunda intervención ha añadido un explícito pedido de disculpas y reconocimiento de errores.
«Si los ciudadanos de Ceuta se sienten abandonados y angustiados es porque algo habremos hecho mal. Y eso hay que reconocerlo. Nadie es perfecto y lo reconozco en la sede de la soberanía nacional, tenemos que aprender lecciones para evitar que esto se vuelva a producir. Se ha llegado tarde, mis disculpas», ha recalcado.
Lo que ha perseguido a Robles durante sus largas cuatro horas de comparecencia y respuesta de preguntas ha sido que, minutos antes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, su homólogo de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reiterado que no existió ningún informe que «atisbara» la entrada multitudinaria de migrantes aquel 30 de julio.
Veinticinco agentes sobre el terreno
Eso choca de frente con lo dicho por Robles, quien en paralelo afirmaba ante los diputados que el CNI «compartió información» sobre la situación de la frontera. También, en un gesto inusual en materia de defensa, ha informado de que hay veinticinco agentes del servicio español de inteligencia operando en el enclave africano.
Esto ha hecho que la portavoz del grupo Popular, Esther Muñoz (quien no participa de la comisión de Defensa pero ha querido ser la interviniente) y otros diputados como Jon Iñarritu (EH Bildu) le hayan preguntado a Robles «¿quién miente?». Desde Génova han dejado trascender que lo mejor sería «un careo» entre los dos ministros
También a la misma hora, el Consejo de Ministros informaba que casi un mes después de la crisis decidía establecer el «mando único» para Ceuta, del cual estará encargado el ministro de Política Territorial, Ángel Torres. Según ha informado él mismo, la «prioridad» será la «devolución» de los migrantes que entraron de manera irregular, pero haciéndolo «con respeto a los derechos humanos».
En la Sala Constitucional de la segunda planta, Robles ha ensalzado la labor de las Fuerzas Armadas (algo que también han hecho PP, Vox, UPN y el PNV) y ha sido enfática al decir que «Ceuta y Melilla son españolas y no se tocan», y que «representan la mejor España, son un ejemplo de respeto entre religiones». Ante la presión de las preguntas sobre Marruecos, ha dicho que del «país vecino» ella no iba a hablar porque no le corresponde, pero sí ha advertido que no permitirá que ningún cargo del régimen marroquí cuestione «la españolidad» de los enclaves.
Facebook y autogestión
Robles ha dado su versión de cómo han sido los acontecimientos –«no uso argumentarios, me gusta hablar de los hechos»– y ha asegurado que esa «avalancha de miles de personas no se podría haber evitado ni siquiera con la utilización de material antidisturbios».
Ha citado el origen de las tres fases que ha enumerado con el fallo del Tribunal Constitucional el 8 de julio pasado sobre las llamadas «devoluciones en caliente» y ha opinado que esa sentencia fue tergiversada en su comunicación en redes sociales por parte de algunos actores «interesados».
«En esta primera fase se evidencia un efecto llamada, favorecido por esa interpretación. Se ha visto difusión de información en Facebook sobre una supuesta disminución de presencia de policías en la frontera por una festividad (en Marruecos). La segunda fase la podemos llamar de asalto masivo, con miles de personas que cruzaron dominados por la sensación de urgencia. La mayoría no estaban ni preparados, aprovechaban una ventana de oportunidad, según se pudo saber con el análisis de las imágenes», ha relatado.
Ha dicho que «sobre todo a través de TikTok» se han difundido vídeos «donde se explica cómo pasar y sobre la ‘marroquinización’ de Ceuta y Melilla», y también vídeos con personas que cruzaron a nado exhibiendo «ese logro, entre comillas», provocando más efecto llamada. «Puede concluirse que la realización material del 30 de julio se fundó en una autogestión de individuos atraídos espontáneamente al perímetro fronterizo por el mensaje distribuido en redes», ha remarcado, añadiendo que el 90% de los llegados salieron de Ceuta voluntariamente.
Con excepción del portavoz del PSOE, que ha ensalzado a la ministra por ser una «servidora pública ejemplar», disparando las risas y críticas del PP, todos los diputados intervinientes han expresado su insatisfacción con las explicaciones dadas.
«Priorizar las vacaciones»
La mayor tensión ha venido de la mano de Muñoz, quien ya antes de entrar a la sala había dicho a los medios que «para el Gobierno la prioridad fueron las vacaciones y no los españoles». Frente a frente le ha preguntado «¿cómo puede seguir en el cargo tras la peor crisis de soberanía de la historia?», y ha mencionado tres informes en los que se advertía de un empeoramiento de la situación en Ceuta. También, como todos, le ha pedido precisiones en cuanto a los números de cuántas personas entraron al enclave y «cuántas agresiones sexuales» se han producido.
Ha dejado caer que «quizás el Gobierno esté sometido por el ‘hackeo’ de los móviles», en alusión al rumor sobre el presunto conocimiento de datos íntimos que tendría la monarquía marroquí de Pedro Sánchez y Robles. Con clara intención de incendiar la comisión, y con varios de los diputados que no forman parte de la misma sentados en la periferia para ir a aplaudir y gritar «¡vergüenza!», Muñoz ha criticado la «soberbia» de Robles, quien le ha afeado su frivolidad en una entrevista de radio al referirse a las «500 niñas menores».
El portavoz de Vox, Alberto Asarta, ha hablado de «invasión y agresión», ha pedido querellar al Gobierno por «traición» y hasta ha denunciado que había 24 soldados «contagiados de sarna». Su homólogo de Sumar, Txema Guijarro, ha dicho que hablar de invasión es un bulo. Además ha pedido a Robles que se permita el traslado de migrantes «a la península» para aligerar «la presión en Ceuta, porque la alternativa de la derecha es violar los derechos humanos».
«Dejar que se cociera la situación»
Por su parte, Iñarritu ha criticado que «no se haya convocado un pleno extraordinario» en el que responda Sánchez o que se decida ahora el mando único «cuando han pasado cuatro semanas. Parece como si se hubiera preferido dejar que se cociera la situación para intentar que abandonaran por voluntad propia, generando una situación de insalubridad, indignidad e inseguridad tanto para los migrantes como para los ceutíes», ha señalado.
También ha retratado la contradicción de que no mencionen a Marruecos pero hablen de un «ataque híbrido de nueva generación», y ha calificado de «lamentable y vergonzosa» la actitud del Gobierno marroquí. Iñarritu ha sido el único portavoz que ha mencionado a Argelia, señalado la visita de Pedro Sánchez a ese país como el posible motivo por el que Marruecos habría permitido la llegada masiva a Ceuta.
Mikel Legarda (PNV) ha afeado a Robles que Sánchez no fuera quien comience con la ronda de explicaciones, ya que se trata de un tema de «trascendencia extraordinaria», se ha quejado de las pocas respuestas de la ministra y ha resaltado que para los jeltzales los únicos que tienen derecho a decidir sobre su futuro en los enclaves «son los ceutíes y melillenses».
En tanto, Marc Vidal (ERC) ha dicho que todo esto refleja el «fracaso de la política de externalización de la seguridad de las fronteras» impulsada por la UE, mientras que Isidre Gavin (Junts) ha llamado «incompetentes» a los ministros y ha explicado que por ello mismo ellos reclaman las competencias de migración para Catalunya.
Con una queja casi unánime por la falta de respuestas, Robles ha concluido su tercera intervención reiterando la petición de disculpas y afirmando que esto «no podía volver a repetirse». Este jueves y viernes será el turno de otros seis ministros sentados frente a una oposición a la que le han regalado más contradicciones sobre las que indagar.

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