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Los huthíes controlan ya toda la costa del mar Rojo en Yemen

Los huthíes han logrado el control de toda la costa de Yemen en el mar Rojo y de varias islas, con el que dominan el estratégico estrecho de Bab al-Mandeb. El rápido avance ha supuesto un duro revés para Arabia Saudí y enciende otro punto clave para el comercio mundial, el acceso al canal de Suez.

 Combatientes huthíes, en un acto de reclutamiento en la capital de Yemen, Sana’a.
Combatientes huthíes, en un acto de reclutamiento en la capital de Yemen, Sana’a. (Mohamed HUWAIS | AFP)

El movimiento de los huthíes de Yemen, Ansarallah, anunció ayer haber tomado toda la costa occidental del país después de una ofensiva que calificaron como un éxito y con la que la víspera ya se habían hecho con el control de varias localidades estratégicas en torno al estrecho de Bab al-Mandeb.

Los huthíes siguieron su rápido avance hacia el sur e informaron de que tomaron seis localidades en las provincias de Taiz y Hodeida, abarcando una superficie total de 5.400 kilómetros cuadrados.

Después de que el jueves tomaran la estratégica ciudad de Moca y enviaran tropas que se apoderaron de las islas de Zuqar, Hanish Mayor y Hanish Menor, continuaron avanzando hasta hacerse con el control ayer de Dhubab y Murad, haciéndose así con la totalidad de la franja costera en el mar Rojo que no estaba en sus manos.

Los últimos combates se produjeron en la isla de Mayun, que les da el control total del estrecho.

Bombardeos saudíes

Las fuerzas del Gobierno que apoya Arabia Saudí se han visto superadas y obligadas a retirarse en un duro varapalo para las autoridades que solo controlan parte del país en el sur, condicionado, además, por conflicto independentista.

El jueves se replegaron a Dhubab, a 50 kilómetros de Bab al Mandeb, que cuenta una base militar y una pista de aterrizaje, pero los huthíes anunciaron ayer que también tomaron esa localidad.

En esta escalada, los combates se intensificaron en Taiz, Marib, Al-Yauf y Al-Baida. Los huthíes denunciaron extensos ataques aéreos saudíes en todo el país, que ayer se intensificaron en Moca, pero que no impidieron su avance.

El Ejército amparado por Riad declaró «zona de aniquilación» los alrededores de Moca, comenzó a bombardearla y ordenó a la población civil que evite las carreteras que conectan la ciudad con Taiz y Dhubab, advirtiendo de que tiene la intención de emplear «todo tipo de armas».

Otro estrecho estratégico para el comercio mundial

Bab al Mandeb, estrecho de unos 29 kilómetros que separa la península Arábiga del Cuerno de África, posee una gran relevancia estratégica como paso crucial para el tráfico entre e golfo de Aden y el mar Rojo, la puerta de entrada sur a la ruta del canal de Suez.

Ante la alarma por la presión sobre este paso, Ansarallah aseguró que «la navegación marítima es segura» para todas las compañías, a excepción de los buques saudíes. Los huthíes anunciaron el pasado mes de junio un bloqueo a las embarcaciones de Arabia Saudí, en respuesta al cerco al que les somete la coalición internacional que lidera Riad.

Los ataques que lanzaron en el mar Rojo en apoyo a Palestina contra buques vinculados a Israel ya llevaron a numerosas compañías a evitar la ruta y a optar por rodear África, lo que encarece los seguros y el combustible, y alarga las cadenas de suministro.

Sumado a la crisis en el estrecho de Ormuz, controlado por Irán y por el que transitaba aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas, los precios del crudo podrían dispararse hasta niveles impensables al igual que el de numerosas mercancías que circulan por esta ruta.

La amenaza inflacionista es global, pero Arabia Saudí se encuentra especialmente expuesto porque, tras el cierre casi total de Ormuz, ha aumentado su dependencia de la ruta del mar Rojo para sus exportaciones.

Una guerra de más de una década y múltiples actores

Riad rompió en julio la tregua alcanzada en 2022 con los huthíes, en una guerra que desde 2014 ha sumido al país en una de las crisis más graves del mundo, y bombardeó el aeropuerto de Sana’a por el aterrizaje de un avión iraní.

Ansarallah lanzó el 3 de septiembre una operación militar de respuesta que ha logrado este rápido avance. Desde el comienzo de la ofensiva, los combates han provocado más de 500 muertos en ambos bandos.

Arabia Saudí lidera desde 2015 una coalición militar apoyada también por Estados Unidos y Gran Bretaña en favor del Gobierno de Yemen que tuvo que abandonar la capital tras la revuelta huthí. Además de ataques directos, suministra armas y formación militar.

Emiratos Árabes Unidos formaba parte de esta coalición, pero las disputas internas acabaron con la derrota de la facción emiratí y la salida de sus fuerzas del país.

Por su parte, el Ejecutivo de los huthíes está apoyado por Irán, aunque mantiene sus propios objetivos. «Nos complacen las victorias de la heroica nación de Yemen», se felicitó el vicepresidente primero iraní, Mohamad Reza Aref, tras las victorias de sus aliados.

Arabia Saudí firmó el mes pasado un acuerdo con Pakistán y Turquía que estipula que un ataque armado contra cualquiera de los tres países se considerará un agresión contra todos. Islamabad, no obstante, aseguró el jueves que no se está discutiendo una respuesta militar conjunta a la ofensiva de Ansarallah.

 

Oleoducto saudí
El Ministerio de Energía saudí anunció el cierre «preventivo» del oleoducto Este-Oeste, que transporta unos siete millones de barriles de crudo al día, tras sufrir varios ataques. Con 1.200 kilómetros, cruza el país desde los campos petroleros del este hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Su valor estratégico ha aumentado ya que Arabia Saudí ha impulsado su uso para evitar el estrecho de Ormuz, bajo control de Irán.


46.000 desplazados
Al menos 46.000 personas se han visto obligadas a dejar sus hogares en Yemen, una cifra que aumenta hora tras hora, según la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU (OIM), que advirtió que pueblos enteros han quedado vacíos.

 

Riad pide a EEUU que intervenga

El príncipe heredero saudí, Mohhamed bin Salman, llamó el jueves dos veces al presidente de EEUU, Donald Trump, para pedirle que atacase a los huthíes y frenase su rápida ofensiva. Trump optó por declinar la petición de Bin Salman, aseguraron funcionarios estadounidenses a Axios, y añadieron que, por ahora, Trump «no tiene previsto intervenir directamente» contra los huthíes. No obstante, un funcionario estadounidense afirmó que la Administración proporcionaría a Arabia Saudí información de Inteligencia sobre los huthíes, así como datos sobre sus objetivos. El comandante del Centcom (Comando Central de Estados Unidos), Brad Cooper, viajó el jueves a Riad para mantener «reuniones urgentes de coordinación». 

En julio, Arabia Saudí pidió a EEUU respaldo político para atacar el aeropuerto de Sana’a tras impedir que un avión que transportaba a cargos huthíes que volvían del funeral del exlíder supremo iraní Ali Jamenei  a Yemen aterrizase allí. Washington le brindó su apoyo, aunque Riad mantuvo que no necesitaba su asistencia militar, pero el bombardeo desató la actual escalada que se ha vuelto contra los intereses saudíes.

Ahora, la petición de Bin Salman supone un salto cualitativo al haber solicitado ayuda militar directa a Trump que, según Axios, prefiere mantener a sus fuerzas centradas en Irán y en Ormuz. Según un funcionario estadounidense, unos 200 militares de estadounidenses ya están en Arabia Saudí prestando «apoyo no bélico».