
Matarazzo tenía un plan. Como Hannibal Smith, el del Equipo A. El de New Jersey ha sorprendido con una tripleta de centrales –Beitia-Martín-Sarr–, ofreciendo los carriles a Sergio Gómez y Héctor Fort, que se estrenaba como titular debido a la sanción de Aramburu. Parte de la explicación podía estar en la mayor proyección ofensiva del catalán respecto al venezolano, un pit-bull en tareas defensivas.
Yangel Herrera y Turrientes eran el ancla, los encargados de sostener al equipo, con Barrenetxea, Oyarzabal y Oskarsson aportando la dinamita. Ah, y Marrero bajo palos en detrimento de Remiro.
Spoiler, ha salido mal. No, me quedo corto. Ha salido fatal. El Bournemouth ha encontrado una autopista para sus extremos, sobre todo a la espalda de Héctor Fort, y ha destrozado a la Real en 45 minutos nefastos. En la segunda mitad el técnico local ha vuelto a lo básico, con cuatro atrás, y solo las paradas de Petrovic y la falta de acierto de los atacantes blanquiazules ha impedido rescatar al menos un punto.
Cordialidad entre aficiones
Buen ambiente en los alrededores durante los prolegómenos, con el txuri-urdin local y el rojinegro de los ‘cherries’ charlando y poteando amistosamente en los alrededores de Anoeta. Se anunciaba la presencia de unos 2.000 aficionados del Bournemouth, que han viajado para vivir en directo el estreno continental de su equipo después de 127 años de existencia.
Un club de una ciudad similar a Donostia en población, también con vocación turística, que ha necesitado la inyección de dos millonarios –primero uno ruso y ahora otro estadounidense– para conseguir competir fuera de su isla, mientras que la Real, sin magnates, lleva medio siglo luciendo su escudo por Europa y es capaz de juntar en cada partido al triple de gente en su estadio.
Una Real que gana títulos sin fichar jugadores de más de 20 millones ––ellos este verano se han gastado 80 kilos en cuatro incorporaciones– pero que los tiene porque es capaz de producirlos en Zubieta. Qué poquito nos valoramos muchas veces, aunque hoy no sea quizás el mejor día para reivindicarlo.
Kluivert abre la herida
Le ha costado a la Real entrar al encuentro. El dibujo novedoso, los nervios del estreno, la calidad del rival. Los cinco primeros minutos han sido visitantes, con algunos balones peligrosos en el área de Marrero que no han encontrado rematador… Parecía que los locales le habían tomado el pulso al duelo, pero entonces ha acertado Justin Kluivert –hijo del mítico delantero neerlandés del Barça–, enviando a la red un centro desde la izquierda (0-1, m.11).
El gol ha subido al marcador tras unos momentos de incertidumbre, ya que en principio había sido anulado por un posible fuera de juego. Los ingleses explotaban a la espalda de Fort, un agujero que Beitia no lograba tapar. El experimento salía rana, y se ponía peor con un centro de Scott a la espalda de Sergio Gómez que el brasileño Rayan cabeceaba a la red (0-2, m.20).
La Real estaba noqueada, desbordada, aferrada a las cuerdas sin aire, un juguete roto en manos del Bournemouth. Evanilson ha estrellado al palo un testarazo al saque de una falta, se escuchaban pitos en Anoeta. Si el técnico esperaba al descanso para mover ficha igual iba a ser demasiado tarde, con Barrene jugándose la segunda amarilla, desesperado porque no salía nada.
Música de viento de camino al vestuario, 0-2 y gracias. Pocas veces habrá tenido el meta Petrovic un primer tiempo tan plácido. El plan de Matarazzo se había ido por el desagüe, descosido por su homólogo Marco Rose.
Tras el descanso Guedes ha entrado por un Fort que no ha estado acertado, y el dibujo ha vuelto a una defensa de cuatro con Beitia como lateral derecho, Oyarzabal en la mediapunta y Barrene y el portugués en las bandas. Un dibujo mucho más habitual.
Más vale malo conocido…
Ya no había nada con lo que especular. Un disparo de Turrientes que Petrovic ha enviado a córner ha sido la primera ocasión digna de tal nombre, y ya habían pasado 56 minutos. Pero el 0-2, o el 2-0, siempre es un resultado engañoso. Un centro de Sergio Gómez con la curva hacia adentro –había cambiado de banda para el saque desde la esquina– no lo ha tocado nadie y se ha colado en la red inglesa (1-2, m.58).
Era lo que necesitaba Anoeta para volver a creer. Los del césped y los de la grada. Gorrotxategi ha entrado por Turrientes en la medular. Con el Bournemouth agazapado esperando dar la puntilla en alguna contra, Guedes ha tenido el empate tras dos recortes en el área, pero Petrovic ha salvado. Ahora sí que se estaba ganando el sueldo el meta serbio.
Guedes no se ha decidido a tirar de primeras y la picadita de Oyarzabal se ha ido demasiado alta. Ha sido antes de que el capitán dejara su lugar a Sucic (m.73). Apretaban los donostiarras en busca de un punto que iba a saber a gloria bendita. Un inagotable Sergio Gómez no acertaba a darle el pase de la muerte a Oskarsson, Kubo y Zakharyan saltaban en el 84 por Herrera y Barrene.
El ruso ha dibujado una asistencia mágica para el islandés, pero su disparo raso, cruzado y flojo lo ha desviado Petrovic, el mejor de los ‘cherries’ en la segunda parte. Y ya con el tiempo cumplido Oskarsson ha cazado un balón suelto en el área pequeña pero Petrovic se lo ha sacado en la raya.
Ficha técnica:
1 - Real Sociedad: Marrero; Fort (Guedes, min. 46), Jon Martín, Sarr, Beitia, Sergio Gómez; Yangel Herrera (Zakharyan, min. 83), Turrientes (Turrientes, min. 58); Barrene (Take Kubo, min. 83), Oyarzabal (Sucic, min. 73) y Óskarsson.
2 – Bournemouth: Petrovic; Adam Smith (Diakité, min. 62), António Silva, Hill, Truffert; Scott, Adams (Christe, min. 62); Kluivert (Brooks, min. 83), Rayan (Doak, min. 71), Tavernier; y Evanilson (Álvaro Rodríguez, min. 71).
Goles: 0-1, min. 11: Kluivert. 0-2, min. 20: Rayan. 1-2, min. 58: Sergio Gómez.
Árbitro: Paweł Raczkowski (POL). Amonestó a los locales Turrientes (min. 24) y Barrene (min. 33), y a los visitantes Kluivert (min. 43), Truffert (min. 52) y Diakité (min. 69).

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