«La derecha ha impuesto la necropolítica como forma de gobernar»
Con ‘Peligro de muerte. Los gobiernos de derechas y las víctimas de su gestión’ (Akal), el periodista Fonsi Loaiza señala los efectos devastadores que acarrean las decisiones de toda una casta de dirigentes autoritarios, incompetentes y carentes de cualquier sensibilidad.

Corrupción, privatizaciones, negligencias, dejadez, inmoralidad. Las medidas adoptadas por algunos ejecutivos del PP y Vox están provocando un enorme perjuicio a amplias capas de la población.
Basta recordar las muertes ocurridas en las residencias de la Comunidad de Madrid a causa del protocolo adoptado por la presidenta Isabel Díaz Ayuso durante la pandemia; las víctimas de la DANA derivadas de la pésima gestión de la Generalitat Valenciana y de su expresidente, Carlos Mazón, o los diagnósticos tardíos en los cribajes del cáncer de mama que se han registrado en Andalucía bajo la presidencia de Juan Manuel Moreno Bonilla.
En su libro ‘Peligro de muerte’, Loaiza (San Fernando, Cádiz, 1990) prosigue la denuncia de unas políticas que, de la mano de los bulos y la desinformación, buscan primar el negocio de las elites por encima de la vida.
En su análisis sobre el impacto que tienen las políticas de la derecha española, advierte del salto cualitativo que están ocasionando. ¿En qué momento hay ese cambio de paradigma?
Ocurre cuando se hace perenne la idea de Donald Trump de que puede matar a una persona en la Quinta Avenida y no perdería ningún voto. Pues muchos dirigentes del Partido Popular han seguido la misma senda, empezando por el presidente andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla que, ante los fallos en el cribado del cáncer de mama, reconoció que apenas le habían afectado en las urnas.
¿Hay un entramado político-financiero encargado de normalizar este tipo de discursos?
Cuentan con estrategas digitales que emplean las redes sociales para escampar mensajes que tapan y blanquean sus escándalos. Así ha sucedido en Latinoamérica con el ultraderechista Fernando Cerimedo, considerado unos de los cerebros de esta dinámica de bulos, mientras que en España lo están haciendo PP y Vox mediante granjas de bots.
¿El problema no radica tanto en errores en la gestión como en la voluntad de estos partidos de mantenerse en el poder a costa de nuestras vidas?
La derecha ha impuesto la necropolítica como forma de gobernar, y José María Aznar fue uno de sus alumnos aventajados. Incluso hace poco participó en la manifestación de apoyo a Ceuta que tuvo lugar en San Pedro Alcántara acompañado del teniente de alcalde de este distrito de Marbella, Francisco Javier García Ruiz, padre de Javier Negre (cuyo nombre completo es Francisco Javier García Negre), fundador del digital ultra Estado de Alarma TV (EDATV) y unos de los periodistas que más bulos lanza.
A la postre, estamos ante una reedición de viejas tragedias, como fue el asesinato de 15 inmigrantes en la playa del Tarajal en 2014 y de casos de corrupción, como en su época fueron la Gürtel, los papeles de Bárcenas, Palma Arena, Nóos, Punica o el relativo a la Fórmula 1.
Un evento que si durante la Valencia de Francisco Camps y Rita Barberá dejó un agujero superior a 300 millones de euros, ahora Isabel Díaz Ayuso pretende trasladarlo a Madrid para que las multinacionales hagan negocio ofreciéndoles todo tipo de rebajas fiscales.
¿Hay una continuidad del modus operandi que ejercía el franquismo?
En efecto. Las familias que entonces controlaban el país y se enriquecían con el dictador, siguen acaparando las ayudas públicas a cambio de favorecer y apoyar al Partido Popular y Vox en su estrategia de quitar derechos fundamentales.
Del mismo modo que si antes utilizaban la figura de Juan Carlos I para lucrarse y presentarle como el garante de la democracia, hoy se aprovechan de Felipe VI y, a través de sus terminales mediáticas, han exaltado su papel en la tragedia de la DANA y otras catástrofes.
¿Isabel Díaz Ayuso encarna como nadie ese método de hacer política?
Lo vimos en la pandemia, con los 7.291 ancianos muertos en las residencias, cuya gestión ha ido a parar a Florentino Pérez a través de Clece, empresa de su holding ACS; y también lo estamos presenciando con la adjudicación de millones de euros a la clínicas concertadas del grupo Quirónsalud, vinculadas su pareja sentimental, Alberto González Amado, o la privatización de la escuela pública, que la Comunidad de Madrid ha cedido a Eulen, controlada por familiares de Alberto Núñez Feijóo, y a la misma Clece, lo que ha desatado las protestas de los trabajadores.
Precisamente, en su libro destaca a Florentino Pérez como el personaje más favorecido por esta red clientelar. ¿Qué papel ejerce?
Actúa como el padrino del cortijo madrileño del Partido Popular, gracias al cual sus empresas son las más premiadas en licitaciones. Entre ellas, la que construyó el pabellón de Zendal, uno de los proyectos estrella de Ayuso, del cual los sanitarios criticaron que no se trataba de ningún hospital, pues no tenía quirófanos, ni laboratorios, ni tampoco radiólogos ni una plantilla propia; o los 30 contratos a dedo por valor de 7 millones de euros que la Comunidad le adjudicó para Ifema, donde las empleadas estaban en situación precaria y manejaban residuos tóxicos.
Y ya fuera de Madrid, el Proyecto Castor, la plataforma para almacenar gas natural que en 2013 instaló frente a las costas de Tarragona y Castelló y que, tras causar más de 500 pequeños terremotos, dejó de operar, por lo que fue indemnizado con 1.300 millones de euros de todos los contribuyentes.
«Cuentan con estrategas digitales que emplean las redes sociales para escampar mensajes que tapan y blanquean sus escándalos. Así ha sucedido en Latinoamérica con el ultraderechista Fernando Cerimedo»
Pues bien: en lugar de hablar de estos casos, los medios que dan cobertura a estos sectores han aplaudido a Florentino Pérez por haber dado un millón de euros a los afectados por la DANA.
Y lo mismo sucede con Amancio Ortega, el fundador de Inditex, de quien resaltan las donaciones que hace a la sanidad, obviando las condiciones infrahumanas que sufren los trabajadores de sus plantas radicadas en Brasil o Bangladés o el hecho de que se trata del mayor rentista y especulador inmobiliario del Estado español.
También el PSOE ha participado de esa lógica extractivista. ¿No cree?
Es una elite la que utiliza la política en su beneficio. Ya lo dijo el exministro socialista Carlos Solchaga cuando recordaba que España es el país donde más fácil es hacerse rico. Prueba de ello son los numerosos casos de corrupción desde la Transición o la Ley Boyer de 1985, en alusión a Miguel Boyer, el exministro de Economía y Hacienda del ejecutivo de Felipe González, que liberalizando los alquileres y poniendo fin a los contratos indefinidos, fomentó la especulación inmobiliaria, con el dolor que dicha medida ha causado a tantas familias.
«La derecha ha impuesto la necropolítica como forma de gobernar, y José María Aznar fue uno de sus alumnos aventajado»
En este sentido, si el Gobierno de Pedro Sánchez pierde las próximas elecciones, no será solo por la ola reaccionaria y la industria del odio que vivimos actualmente; también por el hastío que ha generado en mucha gente ver que sigue el mantra neoliberal en el tema de la vivienda.
En otra parte del libro aborda el estigma que sufren las asociaciones de víctimas. ¿Se ven especialmente asediadas?
Son criminalizadas por este conglomerado reaccionario, ya sea con bulos o negándoles la palabra, pues al final parece que la libertad de expresión solo la tienen los fascistas.
«Las familias que entonces controlaban el país y se enriquecían con el dictador siguen acaparando las ayudas públicas a cambio de favorecer y apoyar al PP y Vox en su estrategia de quitar derechos fundamentales»
Lo comprobé yo mismo en la pasada Feria del Libro de Madrid, donde el grupo de nazis que me atacó no fue identificado, mientras que una lectora que estaba allí y que ha perdido su casa por las obras ejecutadas en San Fernando de Henares por la constructora de Florentino Pérez durante la etapa de Esperanza Aguirre, fue retenida por la policía. El abuso y la impunidad se ha instalado a través de estos gobernantes.
¿Cómo se puede revertir esta deriva antidemocrática?
De entrada, poniendo en valor lo público, que en definitiva es lo que defienden los colectivos de víctimas. Es muy remarcable, por ejemplo, el trabajo de la asociación Amma, cuya lucha ha permitido llevar a los tribunales al gobierno de Moreno Bonilla.
Y después crear espacios y medios comunitarios que impidan a esta gente seguir escampando el miedo mediante mentiras o la infiltración de policías en los movimientos sociales. Ante bulos, censuras y represión, no queda otro camino.

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