Aritz Intxusta
Redactor de actualidad

Javier Esparza, el hombre que pudo gobernar

Javier Esparza, exlíder de UPN, no repetirá como candidato.
Javier Esparza, exlíder de UPN, no repetirá como candidato. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

El de este jueves ha sido el último gran debate de Javier Esparza. Reconozco profesarle un respeto político que no comparten muchos a mi alrededor. Lejos de entenderle como alguien gris, valoro que fue capaz de contener la sangría de aquellas guerras cainitas entre clanes del partido. También me pareció audaz su apuesta por la confluencia en Navarra Suma con PP y Ciudadanos. Así mismo, me pareció cabal y realizada a su debido tiempo la disolución de aquella confluencia para recuperar las siglas de UPN.  

No fue un líder mediocre. Jugó sus cartas lo mejor que pudo, pero tuvo la peor mano. El fin de la violencia de ETA abrió otra etapa y, más tarde o más temprano, la marginación al sector social que constituye la izquierda abertzale iba a disiparse. Rota la barrera, la alianza entre UPN y PSN cayó. 

No supo ver Esparza –y es una pena– que el cese de la violencia permitía avanzar hacia una reconciliación. Que esto está lleno de familias y de cuadrillas de todo signo político. La mayoría tenemos personas a las que queremos sin mesura que son fachas o indepes. 

Toda la acción política de Esparza de estos años ha estado centrada en que esas barreras de enfrentamiento y rencor no caigan una vez que se generó esta oportunidad de reencuentro. No ha sido un mero lastre, sino un difusor de odio.

El último discurso de Esparza fue puro vómito de improperios tan triste como lamentable. A no poco tardar, le dará vergüenza una despedida así. Ojalá sea más feliz cuando lo deje del todo. Sé que peco de clasicón, pero le deseo una vejez feliz rodeada de nietos.

No sería mal abuelo. Seguro que no fue mal profe de gimnasia. Desconozco si volverá a ponerse el chándal. Ahora Amigó es colegio PAI e imparten la gimnasia en un inglés que creo no domina. Ojalá sus nietos, los de todos, sean euskaldunes.