
Tras salir de la cárcel, Alice llega a una tranquila ciudad del Estado francés. Allí acepta un trabajo como camarera en una cafetería situada junto a un taller de reparación de automóviles. Comienza una nueva rutina y se hace amiga de un joven llamado Milo. No es la casualidad lo que ha llevado a Alice a entablar relación con él. Porque el pasado regresa, como un boomerang. Aunque muchas veces no lo queremos. O sí.
Bajo la dirección de Nicole Garcia, y con Marion Cotillard y Théodore Pellerin en los papeles principales, conforman el reparto Artus, Laure Calamy y Charles Berling.
La actriz, directora y guionista francesa Nicole Garcia (Oran, 1946) cuenta con una dilatada carrera. Ha acudido a Donostia a presentar su última producción. En el encuentro mantenido con los periodistas tras la proyección de ‘7h40 ce matin-là’, ha explicado que «el pasado nos enriquece, cuenta algo de nosotros. Tenía que hacer una obra de teatro en Avignon que lo detuvo el covid. Empezamos a concebir una historia. Llegó la historia de la mujer y me interesó que tuviera un pasado político. Mis 20 años coincidieron con la Revolución de Mayo del 68. Eran los tiempos de las Brigadas Rojas, ETA... yo no me acerqué a movimientos políticos, estaba en una izquierda más moderada», ha contado.
«La maternidad y la política son polos opuestos, provocan mucha culpabilidad en la mujer», ha remarcado. «Ahora podemos juzgarlo, decir que era una ilusión o que tenían razón, pero es verdad que el capitalismo no tiene una fisura por la que colarse... En Europa tenían un compromiso para que los demás pudieran beneficiarse en lo social. No los juzgo. Como cineasta lo que quiero hacer es observarlos», ha manifestado Garcia.
«Por desgracia la violencia llama a la violencia, y es complicado juzgarlo. ¿Es una solución? No mucho. La violencia es la respuesta a otra anterior, la que ejerce una politica, y creo que es lógico. Hay personas que intentan cambiar las cosas. Cuando uno llega a ese nivel de cólera y frustración... Puedo comprenderlo aunque no lo justifique», ha agregado Cotillard. En este sentido, ha abogado por «observarnos y respetarnos unos a otros».
El coguionista de la película, Jacques Fieschi, ha señalado que para él no fue fácil la propuesta de Garcia. «Nicole me hizo esta propuesta que para mí no era fácil, yo veía de manera menos romántica el compromiso de Alice. Su personaje es imaginario. Me interesó cómo su pasado le impide ejercer de madre y cómo llega a la vida de su hijo de manera discreta. Me parece un personaje muy interesante que avanza con pies de plomo hasta esa confesión. ¿Cuándo desvelar el misterio? Ese fue el reto de la narración».
Marion Cotillard (París, 1975) es un rostro conocido en el cine internacional. En esta ocasión encarna a la protagonista, Alice. Idealista, fue miembro de un grupo revolucionario y madre. «Cuando se convierte en madre las prioridades cambian. Tienes que ocuparte de un nuevo ser, que necesita amor y protección. Más allá de sus ideas, lo protege, siente un amor infinito por él. Se encuentra embarcada en esas ganas de cambiar el mundo y es muy importante para ella. La vida hace que se desvíe de su camino de ser madre, pero hace algo para que su hijo tenga una vida hermosa. Se tiene que separar de él. Una decisión tomada hace 20 años, cuando lo da en adopción. Es la decisión más importante de su vida, más que haber elegido la vida de activista revolucionaria. Tras 20 años de cárcel queda el hecho de ser madre, no el de la revolución. El filme cuenta su viaje interior sobre lo único que importa para ella», ha contado la intérprete francesa.
Es la segunda ocasión en la que directora y actriz trabajan juntas. Y es la primera vez en el caso de Garcia. «Yo pensaba que no sería posible para mí y Marion me ha demostrado lo contrario, que se puede rodar 2, 3 o 4 veces con la misma actriz. Sus reservas emocionales y su capacidad de dar vida a estos personajes es lo que más me conmueve de esta película. Entre una directora y una actriz siempre hay una historia de amor y ella me ha hecho superar este tabú que yo tenía».
«Rodamos hace diez años y fue una experiencia maravillosa. Es fogosa y en una misma escena te pide cosas distintas, todas válidas, y eso me embaucó. Las escenas de emoción se preparan, pero con ella todas se desencadenaban en mí cuando ella las necesitaba. He hecho el papel de madre pero no esta, que es crucial. Además, con un hijo tan mayor. Es novedoso para mí y me ha encantado», ha reconocido, por su parte, Cotillard.
Sobre las plataformas, ha afirmado que «el cine tiene muchas maneras de existir. Yo he visto en el cine la película ‘Roma’, de Alfonso Cuarón, y me parece una pena que mucha gente no la haya podido hacer. Me emocionó y también podría ocurrir lo mismo en una pequeña pantalla. Cuando un cineasta tan inmenso hace una gran película en plataformas una se plantea preguntas. Ahora existe una nueva economía y vivimos con ella hoy y también hay que tener en cuenta que si no se hubiese estrenado en una plataforma puede que no hubiese ocurrido. Las películas singulares tienen más dificultades para salir a flote».
También ha hablado de la IA. «Que me emocionara una interpretacion creada por IA me daría miedo, de momento hoy lo hacen como una patata. Siempre les faltará la experiencia que te aporta una vida. La infancia, todo lo que acaba construyendo a un actor, lo que necesita, su visión sobre el mundo y compartir sus emociones. Por otro lado, me pregunto si llegará el día en que me borre de la pantalla y acabe emocionándome con una interpretación creada por IA. Confieso que me lo pregunto y me da miedo. Puede ser algo formidable en algunas profesiones, pero cuando toca al aspecto artístico es desconcertante. ¿De qué sirve hacer películas con falsos actores? Nunca se reemplazará a un corazón que late y a un alma que ha atravesado una vida –o varias– y las emociones que generará».

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