
Hego Euskal Herria avanza en una transición medioambiental lastrada por el transporte y la «absoluta» dependencia energética, de hasta el 90%. De esta forma se mejora en algunos aspectos, pero no lo suficiente como para alcanzar los objetivos europeos de cara a 2030.
Así lo muestran los datos del informe ‘Empleo y Transición Verde en la CAPV y Navarra’, elaborado por Laboral Kutxa y presentado este miércoles por Ibon Urgoiti y Joseba Madariaga, directores de desarrollo de negocio y del departamento de estudios de la entidad bancaria, respectivamente.
El presente trabajo forma parte de un total de tres, en los que Laboral Kutxa pretende analizar la situación y evolución de las transiciones demográfica (que publicó el año pasado y que alerta de una posible falta de mano de obra en el futuro), medioambiental (la presentada este miércoles) y digital (que publicará en el futuro).
Una transición que avanza
Los datos positivos corresponden, en primer lugar, a una reducción del consumo energético en los cuatro territorios en los últimos 20 años (desde 2010-2012). En Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se consume un 10,2% menos de energía y, en Nafarroa, el dato es del 6,9%. Hego Euskal Herria, entonces, avanza más que el conjunto europeo (que ha reducido entre 2013 y 2023 en un 6,3% su consumo).
Aún así, esta mejora se queda aún lejos de los objetivos de la UE, que planteó una reducción del 18% hasta 2030. Para llegar a eso, la unión debe reducir el consumo energético en un 11,7% adicional, y los territorios vascos deben aumentar, también, el ritmo del avance.
Asimismo, se reduce la cantidad de gases de efecto invernadero que los territorios vascos emiten a la atmósfera (en un 13,9 % en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa y en un 4,2 % en Nafarroa). Este avance es menor, eso sí, que los conjuntos estatal (15,5 %) y europeo (20,5 %) y queda lejos del objetivo europeo de reducción del 55 % de la emisiones hasta 2030 y de neutralidad climática para 2050.
La publicación evidencia, a su vez, una mejora en el tratamiento de residuos (del 50,3 % en reciclaje y compostaje de residuos urbanos) y que la transición medioambiental (cuyas actividades representan ya el 2,47% del PIB vasco) alcanza los 26.643 empleos en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.
A estos empleos se les podrían sumar, potencialmente, otros 104.236, que suponen el 10,2% del empleo total de los tres territorios. Madariaga ha enfatizado que estos más de cien mil puestos de trabajo no son «empleos verdes puros» sino que corresponden a «personas afiliadas a actividades vinculadas a la transición medioambiental o verse transformadas por ella».
Lastres medioambientales
El informe recién publicado muestra dos grandes lastres para la transición medioambiental en Hego Euskal Herria.
Por un lado, una «absoluta dependencia energética», según el informe, del 90% en el conjunto de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa y del 81% en Nafarroa. Estos datos contrastan con una Unión Europea también dependiente, pero menos, que importa en torno al 60% de la energía que consume.
El otro ancla que arrastra Hego Euskal Herria es el consumo energético del transporte. Es el único dato medioambiental que no mejora, de hecho, comparando los datos con los de 2005, la emisión de gases de efecto invernadero de esta fuente ha incrementado un 9,1%.
El informe apunta al uso del vehículo privado como principal causante del aumento del consumo en transporte: «Este resultado se debe al crecimiento del parque móvil europeo (índice de motorización) en la última década». Según se recoge en el trabajo, este índice «es de 578 vehículos por cada 1.000 habitantes» en Europa.
Los retos y la geopolítica
Analizados todos los datos, en trabajo pone el foco en la transformación de empleo, formación y creación de una red energética amplia como retos de cara a completar la transición medioambiental en curso.
En primer lugar, se debe «asumir que el empleo existente cambiará» y actuar en consecuencia, así como formar a perfiles de ingeniería mecánica, eléctrica y electrónica, datos, inteligencia artificial... Y fomentar la «formación a lo largo de la vida laboral» para «evitar desajustes sectoriales y territoriales».
En el apartado energético hace falta, según el informe, «abaratar costes y ser más resilientes». Hego Euskal Herria depende económicamente de la industria y, por ello, ha afirmado Madariaga, el objetivo es lograr una energía «competitiva», según él, «descarbonizar sin desindustrializar».
Ha explicado que, en este sentido, es tan importante crear fuentes de energía como redes para su distribución y almacenamiento. La responsabilidad de crear estas redes, cree, recae no solo en la empresa privada, sino «en todos los agentes económicos implicados».
Los responsables de Laboral Kutxa han puesto el foco, también, en la realidad geopolítica, «los elementos que han aparecido en el tablero» y que condicionan la transición verde. Ejemplo de ello es, según Madariaga, «la competencia con China», país respecto al cual la Unión Europea lleva un «retraso» en «determinadas materias».
La entidad bancaria, entonces, cree que la transición no debe centrarse únicamente en la cuestión medioambiental, sino que debe tratar también de no perder «competitividad», en consonancia con el reciente cambio de rumbo de la Unión Europea. En palabras del director del departamento de estudios de Laboral Kutxa, «que se avance, pero que se avance bien».

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