«El camino a seguir es como se está haciendo, con la cantera»
La próxima temporada ‘La Tomatera’ competirá en la máxima categoría por primera vez en su historia tras una infinidad de mañanas frías junto a la Ría, entrenamientos en invierno, paciencia y saber adaptarse a los tiempos desde 1981, cuando todo empezó en una lonja de Deustuibarra.

Iker Gimeno (Castro, 1981) se quedó a un paso de ascender con la ‘La Tomatera’ en 2019. Esta temporada afrontaba su segunda etapa en la trainera deustuarra y ha sellado el ansiado ascenso a la élite del remo. Después de proclamarse campeón de la liga ARC-1 en plena Aste Nagusia, vencieron en los play-offs a mar abierto en Bermeo y terminaron coronándose en las aguas del Ibaizabal ondeando la bandera de Portugalete.
Desde 1995, acumula a sus espaldas 28 temporadas, más de 450 regatas y 30 banderas ondeadas tras una larga trayectoria bogando con Zierbena, Sotera, Kaiku o Urdaibai, entre otros.
Terminada la temporada de remo y tras guiar a Deustu hasta la Liga Eusko Label, Gimeno atiende a NAIZ en las instalaciones del club tomatero. Actualmente, lo componen 200 personas. Asimismo, bogan con tres traineras en el agua: la masculina, la femenina y la ‘B’. A día de hoy, solo existen otros dos clubes que pueden presumir de esa facultad: Orio y Hondarribia.
«Hemos hecho historia», fueron sus primeras declaraciones desde la propia Ría tras sellar el ascenso en Portugalete. No es una metáfora ni una exageración.
Estamos todavía intentando digerirlo. Realmente, es histórico, Bilbo va a tener su propia trainera en la élite del remo. Estamos en una nube, era un objetivo que tenía en mente desde 2019, puesto que nos quedamos a las puertas del ascenso, tras quedar segundos en la liga y terceros en los play-offs. Esta vez hemos podido llevarnos el gato al agua.
Primero ganaron con autoridad en Bermeo y en Portugalete se puso la guinda del pastel a una gran temporada. Campeones de la Liga ACT y del play-off. ¿Cuál cree que ha sido la clave para tal hito?
El equipo. Tenemos un equipo joven, con mucha hambre, con ganas y humildad por bandera. Se les ve con ganas de aprender. Más del 60% de la tripulación han sido quienes remaron hace cuatro años en la ‘B’ y tras la pandemia tuvieron que tomar las riendas del equipo.

¿Qué objetivo le marcaron cuando recibió la llamada para ser el patrón de Deustu?
Realmente, no eran nuestros objetivos ni ganar la liga ni los play-offs. Queríamos quedar entre los cuatro primeros esta temporada y el año que viene reestructurar la plantilla para dar un salto. Pero ha quedado reflejado el desempeño que se ha hecho en el club, el hito habla por sí solo.
Deustu logró imponerse en la bandera Adinberri de Pasaia con doce segundos de ventaja sobre el segundo clasificado, Zarautz. ¿Eso marcó un antes y un después en la temporada?
Sí, nadie ponía en las quinielas a Deusto. Habíamos hecho buenos descensos, pero no habíamos, como digo yo, asomado la patita. Desde ese momento los rivales vieron que íbamos en serio este año. Fue como un chute de adrenalina y confianza. Es más, desde entonces, ganamos varias banderas seguidas.
¿Con qué recuerdo se queda de esta temporada?
En líneas generales la temporada ha sido inolvidable. Creo que es lo que todo remero desea: que te valoren y que veas que tu trabajo sirve. Hemos ondeado ocho banderas, aunque sí es verdad que me hubiese gustado ganar la de mi pueblo (Castro), pero no pudo ser. Me quedo con la primera bandera y la última que fue la de la Villa de Bilbao. El ambiente que se vivió fue pletórico.
«Me quedo con la primera bandera y la última que fue la de la Villa de Bilbao. El ambiente que se vivió fue pletórico».
Esta hazaña ha sido realizada con una plantilla muy joven. ¿Se está trabajando mucho en la cantera en Deustu?
Totalmente, y es digno de alabar y de admirar. Al final, yo creo que el camino a seguir es como se está haciendo, con la cantera. Los chavales de nuestra segunda trainera tienen mucha motivación, porque quieren intentar dar el salto y estar en primera fila. Esa competencia sana es muy buena. Tenemos tres traineras en el agua, que más vamos a pedir.
Llegó a ‘La Tomatera’ en 2019; en aquel entonces disputó los play-off de ascenso, pero no se certificó el ascenso. ¿Se ha quitado una espina este año?
Sí, se intentó porque entraba dentro de los planes del club. Llevaban ya años intentándolo. En aquel entonces salió cruz y este año cara. Las circunstancias fueron otras, los rivales eran parecidos, pero posiblemente eran superiores.
Es una figura con gran experiencia en el mundo del remo. ¿Qué ha visto en ‘La Tomatera’ que no haya visto en otros equipos?
El club es una maravilla, no nos falta de nada. Tenemos unas instalaciones de lujo, vestuarios, gimnasio… Yo he estado en ocho equipos y las mejores instalaciones que he tenido son las de Deusto. Luego, es de destacar la complicidad en el equipo; el ambiente sano que se respira. Somos todos amigos. Antes de entrenar podemos quedar más de media docena de remeros para tomar un café o después del entrenamiento nos podemos ir todos a comer una hamburguesa. Siempre he dicho que el éxito de una temporada pasa por tener un vestuario sano.
Se le ve contento con la camiseta tomatera.
Estoy muy contento. Sigo diciendo que es el club que mejor me ha tratado. No hay nada que reprochar a nadie y les tengo mucho cariño, se merecían esto porque es fruto de trabajar con humildad, con tranquilidad y con pasión, como se está haciendo. Me han propuesto seguir y, por supuesto, voy a seguir.
¿Cómo afrontan la temporada tan exigente que les espera?
Mentalmente llegamos al play-off muy bien y muy seguros. Eso es parte de una labor interna que requiere mucho trabajo. Si te das cuenta, las ovejas, donde va una, van todas. Pues esto ha sido lo mismo. Tratar de ir todos a una, yo creo que esa es la clave del éxito.

¿Qué le diría a los jóvenes remeros que afrontan el año que viene el primer año en la élite?
Yo tengo una frase marcada: «Querer es poder» y eso les intento interiorizar a los remeros. Aunque tienen que ser conscientes de que con lo que tienes no te vale. En la élite tienes que sacrificarte y esforzarte mucho más. Hay que dar un 120%, esta liga no perdona.
Lleva 28 temporadas sumergido en el mundo del remo. ¿Hasta cuándo se ve compitiendo?
Estuve en Castro desde 1998 hasta 2005 con José Luis Korta, luego tuve un pequeño parón, pero aquí seguimos. Creo en el esfuerzo y sacrificio. 2007 fue un año de transición, cuando todo el mundo se iba del entrenamiento a casa, yo me quedaba una hora más todos los días. Los sábados y los domingos, cuando todo el mundo estaba en casa, yo me iba al monte a correr. A día de hoy mi cuerpo responde mentalmente y físicamente, pero es verdad que no como con 20 años o cuando gané la bandera de La Concha con 27 años. Puedo dar más, pero tampoco me veo en la popa de una trainera con 50 años.

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