Joseba Salbador

Los hogares afrontan un invierno con precios récord de la energía

Los precios históricos registrados por los productos energéticos este pasado mes de septiembre han disparado la inflación al 4,9% y auguran un crudo invierno para miles de hogares. Está por ver si las medidas anunciadas por el Gobierno español conseguirán mitigar esas subidas.

Los expertos advierten de que los precios mayoristas del gas natural podrían registrar picos superiores a los 100 euros/MWh durante los momentos de mayor demanda invernal.
Los expertos advierten de que los precios mayoristas del gas natural podrían registrar picos superiores a los 100 euros/MWh durante los momentos de mayor demanda invernal. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

Los consumidores estrenaban el mes de octubre con una subida del Índice de Precios de Consumo (IPC) del 4,9%, su nivel más alto desde febrero de 2023, debido en gran medida al encarecimiento de los combustibles provocado por la intervención de EEUU e Israel en Oriente Medio. Así, mientras las gasolinas se han encarecido en lo que va de año en torno al 35%, el gasóleo de calefacción lo ha hecho casi un 80%, la electricidad un 135% y el gas natural un 148%.

El análisis de los precios de los carburantes refleja una tendencia alcista de estos productos durante todo el verano, asomándose ya a la barrera de los dos euros el litro. En concreto, el precio medio del litro del gasóleo se situaba a principios de octubre en los 1,934 euros, su nivel máximo desde mediados de julio de 2022 y un 38,4% más caro que los 1,385 euros que costaba a principios de año, mientras que la gasolina escalaba hasta los 1,939 euros, un 34% más que los 1,438 euros de enero.

Estas subidas dejaron sin efecto la reactivación del descuento de 20 céntimos por litro en el Impuesto de Hidrocarburos decretado por el Gobierno español a inicios de septiembre, y está por ver si el nuevo plan anticrisis aprobado el 29 de septiembre, que contempla la extensión de los descuentos hasta fin de año, conseguirá que se note a la hora de llenar el depósito.

Estas bonificaciones suponen 20 céntimos a partir de octubre a gasolina y gasóleo, 13 céntimos en noviembre y 6 céntimos en diciembre, con una cláusula de salvaguarda automática en el caso de que el precio del petróleo siga elevado. De esta forma, si los precios suben por encima del 15%, se volvería a los 20 céntimos de rebaja en el mes de noviembre o en el mes de diciembre.

En cualquier caso, el combustible que mayor aumento ha registrado es el gasóleo de calefacción, cuyo precio ha pasado de 0,84 euros el litro a comienzos de año a los 1,51 euros que marcaba a finales de septiembre, un 79,7% más.

PRECIOS DEL GAS

El conflicto en Oriente Medio y las dificultades de abastecimiento se notan también con fuerza en el gas natural. Los precios mayoristas de este combustible se han disparado hasta situarse en septiembre en torno a 80 euros/MWh, su nivel más alto desde principios de 2023, lo que representa un incremento del 148% desde febrero, mes en el que comenzaron los ataques a Irán y en el que se cotizaba a 32 euros.

En caso de que continúe el conflicto bélico, los expertos advierten de que los precios podrían registrar picos superiores a los 100 euros/MWh durante los momentos de mayor demanda invernal.

Índice general del IPC (4,9%) y subyacente (3,1%), que excluye energía y alimentos frescos.

Para evitar que estas subidas repercutan íntegramente en los hogares, el «escudo anticrisis» aprobado el 29 de septiembre limita la subida de la tarifa de último recurso (TUR) del gas, de la que se benefician más de tres millones de hogares en el Estado español (el 35%), de forma que el peso de la cotización en la factura solo podrá crecer un 35% en la revisión de octubre y un 15% en las siguientes.

Esta actuación tendrá continuidad temporal, de forma que limita la subida al 35% en octubre y al 15% en enero de 2027. El objetivo es que en las siguientes revisiones trimestrales de la TUR el incremento máximo de la cotización del gas quede limitado al 15%, «hasta que se haya recuperado el déficit generado y se haya restablecido el equilibrio».

Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que este tope se produce a costa de que los usuarios con la tarifa TUR «contraigan una importante deuda con las comercializadoras de referencia». Y es que el mecanismo aprobado para limitar temporalmente la subida reduce el impacto inmediato en las facturas, pero no elimina el encarecimiento, que deberá recuperarse posteriormente. En concreto, la OCU señala que, una vez concluido el periodo de aplicación de los límites extraordinarios, la tarifa volverá a calcularse con la metodología ordinaria en abril de 2027. Para entonces, se habrá acumulado una deuda con las comercializadoras de referencia -incluidos los intereses- que deberá recuperarse íntegramente a través de la propia tarifa.

Esta medida no afecta a los 5 millones de hogares con gas natural cuyas tarifas dependen del mercado libre (el 65%). En su caso, los precios dependerán de cómo trasladen las compañías el encarecimiento.

ELECTRICIDAD

La subida del gas ha repercutido también de forma directa en la electricidad, cuyo precio diario del mercado mayorista -el conocido como ‘pool’ que sirve de referencia para la tarifa regulada de la luz (PVCP)- marcó en septiembre un promedio de 143,26 euros el MWh, el precio más alto desde 2022. Para hacernos una idea, esta cifra supone un 21,1% más que en agosto y un 134,7% por encima de los 61,04 euros/MWh de septiembre de 2025.

La repercusión del precio del gas en el de la electricidad se debe a que el mercado regulado usa un sistema que se llama modelo marginalista, implantado en toda la Unión Europea, y en el que el precio mayorista de la luz lo fija la oferta más cara. Para ello, se realiza una subasta diaria en la que un algoritmo casa las ofertas de las compañías productoras de electricidad con las órdenes de compra, ordenándose de la más barata a la más cara. Todo ello hace que el precio oscile mucho en función de si, por la demanda prevista, en cada momento se van a usar fuentes de energía que usen combustibles fósiles -como el gas natural-, más caras, o las renovables, más baratas.

Trasladado esto al ámbito doméstico, Facua-Consumidores en Acción calcula que el recibo de la luz para un usuario medio con la tarifa regulada (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) alcanzaría este mes los 104,31 euros, la factura eléctrica más cara en cuatro años. En concreto, habría que remontarse hasta 2022, en pleno impacto por la crisis energética de la invasión de Ucrania, para encontrar un importe más elevado en el recibo eléctrico para un mes de septiembre, cuando ascendió a 137,93 euros.

Las medidas anticrisis adoptadas el 29 de septiembre incluyen también la reducción del IVA al 10% -desde el 21% actual- y del Impuesto Especial de la Electricidad al 0,5% -desde el 5,11%- en noviembre si el IPC energético en septiembre supera el 15%. De aplicarse esta reducción de impuestos desde septiembre, Facua estima que el recibo de la luz del usuario medio de la tarifa regulada se reduciría en 13,65 euros, desde los 104,31 actuales hasta los 90,66 euros.

No obstante, la asociación considera que esta medida es «claramente insuficiente ya que se limita a replicar las bajadas fiscales que el Gobierno ha venido aplicando en sucesivas ocasiones desde junio de 2021 junto al tope al gas, que ya estuvo vigente entre finales de 2021 y julio de 2024». Por ello, reclama «una intervención contundente» sobre los mecanismos de fijación de precios en el sector «para acabar con los beneficios caídos del cielo de la subasta diaria».