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TEL AVIV

Netanyahu trata de deslegitimar al Raam acusando a Qatar de interferir

El primer ministro israelí cuestiona la legitimidad de las elecciones tras el avance de los partidos árabes israelíes, a los que acusa de irregularidades sin aportar pruebas. Las denuncias señalan a Qatar. Los 19 escaños árabes se convierten en la bisagra necesaria para formar Gobierno.

Benjamin Netanyahu, tras conocer los resultados de las elecciones.
Benjamin Netanyahu, tras conocer los resultados de las elecciones. (Jewel SAMAD | AFP)

Benjamin Netanyahu, primer ministro en funciones de Israel, no está de acuerdo con lo votado por la sociedad israelí en las elecciones legislativas del pasado martes. Ayer, el insistió en las acusaciones que su partido, el Likud, había lanzado la víspera: «Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío mediante delitos penales graves de soborno, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de software prohibido para movilizar votantes». Cuando Netanyahu alude a los partidos árabes, se refiere sobre todo a Raam, liderado por Mansour Abbas, que obtuvo 8 escaños.

Las acusaciones de fraude no se limitan al citado partido. El primer ministro y su formación también denunciaron «injerencias externas». Aunque no la mencionaron explícitamente, medios israelíes publicaron posteriormente que las denuncias presentadas ante la Comisión Electoral Central (CEC) incluían la sospecha de que Qatar habría destinado fondos a aumentar la participación electoral de los ciudadanos árabes.

El presidente de la CEC, el juez Noam Sohlberg, pidió ayer por carta al jefe del Shin Bet (el servicio de inteligencia interior), David Zini, que investigue denuncias sobre una posible «injerencia extranjera» en los comicios después de que el Likud denunciara irregularidades, entre ellas «miles de sobres» con «dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam».

Ante estos señalamientos, el portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí, Mayed al-Ansari, no tardó en desmentirlos. «Rechazamos categóricamente las acusaciones de que Qatar haya interferido en las elecciones israelíes o financiado actividades destinadas a influir en sus resultados», señaló. Y añadió: «Estas acusaciones son, a partes iguales, ridículas y peligrosas». «No permaneceremos en silencio mientras se explota el nombre de Qatar al servicio de agendas electorales o intereses políticos particulares», zanjó.

Fue el propio director de la Comisión Electoral Central, Dean Livne, quien defendió la legalidad de los comicios y afirmó que «carecen de fundamento las afirmaciones sobre una vulneración sistemática de la integridad electoral», mientras que la Policía israelí también desestimó la acusación del Likud.

También el presidente israelí, Isaac Herzog, aseguró que las «pruebas y denuncias» de posibles sobornos electorales deben investigarse, pero instó a no deslegitimar a la población árabe de Israel que acudió a las urnas.

La interpretación del principal rival de Netanyahu y líder del partido Yashar!, Gadi Eisenkot, no fue diferente. Acusó al primer ministro de encabezar una «campaña de influencia ilegal» con el único fin de retrasar la publicación de los resultados y la inauguración de la nueva Knéset, en la que el Likud no tendrá mayoría y que está prevista para el 10 de noviembre. Incluso el demócrata Yair Golán, integrante del bloque de Eisenkot, señaló que Netanyahu busca «deslegitimar la voluntad de la opinión pública y, en particular, la de la población árabe».

Desde Raam, Abbas insistió en la falta de consistencia de las acusaciones lanzadas por Netanyahu y le recordó, frente a la campaña de incitación y deslegitimación contra los ciudadanos árabes, que «no habrá nada porque no hay nada». De igual manera, la principal coalición árabe, la Lista Conjunta (11 escaños), señaló que «estas acusaciones racistas no hacen más que poner de relieve cuánto temen el poder de nuestra comunidad».

No es la primera vez que Netanyahu arremete contra los partidos árabes que buscan representación en la Knéset, lleva años atacando y deslegitimando a los palestinos ciudadanos de Israel, que representan el 20% de la población. Incluso, como en comicios anteriores, la CEC intentó vetar la participación de las dos formaciones árabes en estas elecciones, medida que el Tribunal Supremo de Israel anuló.

Mientras sigue sin esclarecerse el supuesto nexo entre Raam y Qatar, cabe recordar que el propio Netanyahu admitió en mayo de 2025 que su Gobierno permitió transferencias de fondos desde ese país a Hamas en Gaza. Una investigación del Shin Bet reveló en marzo de ese año que Qatar enviaba unos 30 millones de dólares mensuales a la Franja y que ese dinero acababa en manos del brazo armado de Hamas, con el beneplácito de Tel Aviv. En noviembre de 2023, el primer ministro había calificado de «ridículas» las acusaciones de que estaba permitiendo la financiación de los islamistas.

DIECINUEVE ESCAÑOS SON MUCHOS

La reacción de Benjamin Netanyahu no puede entenderse sin atender a la histórica participación de la comunidad árabe israelí en las urnas. Raam, al igual que la coalición izquierdista de partidos árabes Lista Conjunta, ha aumentado su representación parlamentaria gracias a una participación superior al 80 % entre los palestinos con ciudadanía israelí, un colectivo que históricamente ha tendido más al boicot electoral.

Tras el escrutinio del 100% de los votos y a falta de que se contabilicen los de «doble sobre», aunque los votos de militares, reservistas y diplomáticos otorgaron a Netanyahu un escaño más, el bloque liderado por el Likud no superaría los 53 escaños. El de Eisenkot, por su parte, se quedaría en 48, también lejos de la mayoría absoluta, fijada en 61. Por ello, los escaños de los partidos árabes -once de la Lista Conjunta y ocho de Raam- son ahora la bisagra necesaria para formar Gobierno. En su editorial de ayer, el diario “Haaretz” abogó por que la oposición forme un Ejecutivo de la mano de los partidos árabes. Según medios israelíes, Golán, líder del opositor Demócratas, ya se habría reunido con Abbas para buscar puntos en común que permitan avanzar hacia esa meta.

Lejos de esa posibilidad parece situarse Eisenkot, principal líder de la oposición, quien ya defendió el miércoles formar un «Gobierno de movilización sionista». No parece que esa fórmula pretenda mejorar la condición de «ciudadanos de segunda» que sufren los árabes israelíes ni que vaya a implicar un cambio de rumbo en la política hacia Cisjordania y Gaza.



 

Bi palestinar hil ditu Israelek, eta 1.574 su etenaren hasieratik

 

Israelgo Armadak atzo bi palestinar hil eta hainbat zauritu zituen Gazako zerrendan, Israelen hauteskundeak egin eta bi egun geroago eta nazioarteko arretarik jaso gabe. Deir el Balahko Al Aqsa ospitaleko langileek jakinarazi zutenez, drone israeldar batek jaurtitako misil batek ibilgailu baten aurka egin zuen Al Magaziko errefuxiatu eremuko sarreran, eta gutxienez bi pertsona hil ziren. Zaurituak ere artatu zituzten.

Armadak ez du oraindik erasoaren inguruan azalpenik eman. Asteazkenean beste lau pertsona hil zituzten bi erasotan. Su etena indarrean dagoen arren, Israelek egunero erasotzen die Gazan bizi diren palestinarrei. Su etena iragarri zutenetik 1.574 palestinar baino gehiago hil dira, Gazako Osasun Ministerioaren arabera, eta 1,8 milioi pertsona etxetik kanpo bizitzera behartu dituzte.GARA



 

Trump autoriza a Vance a contactar con Irán

 

Donald Trump confirmó ayer que su vicepresidente, JD Vance, contactó por carta con un alto cargo iraní, aunque ha negado que le haya encargado reanudar las negociaciones de paz con Teherán. Según el mandatario, la comunicación responde a motivos humanitarios, en concreto a la necesidad de facilitar suministros médicos a la población afectada por el conflicto.

La negativa a reiniciar conversaciones de paz por parte de Trump llegó después de que “The Wall Street Journal” informara del envío de una misiva dirigida a Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, que podría representar el contacto de más alto nivel entre ambos países en varios meses y una posible reanudación del diálogo bilateral.

El intercambio entre EEUU e Irán, y los rumores de un posible reinicio de conversaciones de paz se producen cuando la disputa por el estrecho de Ormuz vuelve a ser el núcleo del conflicto. La Guardia Revolucionaria iraní anunció en la mañana de ayer el derribo de un dron estadounidense MQ-1 al este del estrecho de Ormuz, cerca de la localidad de Sirik. Además, aseguró que tres petroleros sufrieron explosiones e incendios tras chocar con minas navales al transitar por rutas que Teherán considera no autorizadas. No se han comunicado víctimas ni se ha identificado a los buques afectados. Washington sostiene, por su parte, que las principales rutas internacionales del estrecho permanecen libres de minas y que el tráfico marítimo se ha recuperado.

Paralelamente, el presidente de EEUU calificó de «pérdida de tiempo» el alto el fuego vinculado al memorando firmado en Pakistán en junio y advirtió de la posibilidad de reanudar los ataques contra Irán tras las elecciones legislativas de noviembre. Irán, por su parte, insiste en la centralidad de sus intereses para reanudar la vía diplomática. GARA