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Un nuevo escenario ante los acreedores

La rotunda victoria del «no» en el referéndum celebrado este domingo en Grecia otorga al gobierno un amplio respaldo y legitimidad de cara a continuar las negociaciones con las instituciones europeas y el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Las reacciones no se han hecho esperar, pues desde el primer instante en que se empezaron a conocer los primeros resultados oficiales los dirigentes europeos comenzaron a maniobrar de cara al nuevo escenario abierto por las urnas.

El mensaje del portavoz del ejecutivo, Gabriel Sakelaridis, fue rotundo al asegurar que «este resultado proporciona el primer ministro un mandato claro del pueblo griego», de modo que las negociaciones no partirán de cero, sino que «arrancará una negociación sustantiva sobre bases más sólidas».

También el ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, anunció una reunión con los banqueros griegos para analizar la situación de las entidades financieras después de una semana de control de capitales, y que está previsto que sea levantado mañana martes, y anunciarles la decisión del gobierno de solicitar al Banco Central Europeo (BCE) un aumento de la financiación para asegurar la liquidez de los bancos.

De la decisión del BCE, estrictamente política, depende que se reabran de forma inmediata las entidades o seguir manteniendo la asfixia financiera para ciudadanos y empresas.

El compromiso entre Atenas y los acreedores debería estar más cerca que nunca. Para el jefe de la delegación griega, Euclides Tsakalotos, el acuerdo podría estar listo en 48 horas, partiendo de la base «del respaldo al gobierno y del reconocimiento por parte del propio FMI que reconoce que esta deuda no es sostenible».

Pero serán la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, los primeros dirigentes europeos en abordar la crisis de Grecia, en la tarde de hoy lunes.

También el Grupo de Trabajo del Euro, integrado por viceministros de economía y responsables del Tesoro de los países de la eurozona, se reúne hoy para preparar un análisis que se trasladará al Eurogrupo, que por el momento no anunció la convocatoria de ninguna reunión extraordinaria.

Gracias al respaldo obtenido con la consulta, la posición griega no solo recupera su propuesta con respecto a las reformas y las cuestiones técnicas de la negociación, sino fundamentalmente en lo que se refiere al plan de reestructuración de la deuda en el que inevitablemente las instituciones acreedoras deberán aceptar.