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Los partidos del norte de Irlanda alcanzan un acuerdo para desbloquear la crisis de gobierno

Los dos principales partidos del norte de Irlanda, el Sinn Féin y el Partido Unionista Democrático han alcanzado un acuerdo para poner fin a la crisis de gobierno de las últimas 10 semanas. El consenso, además de la crisis por la muerte de un exmiembro del IRA, también aborda la política presupuestaria y la reforma del sistema de bienestar social.

El ministro principal del Gobierno norirlandés, Peter Robinson. (Paul FAITH/AFP PHOTO)

El Sinn Féin y el Partido Unionista Democrático han alcanzado un acuerdo tras 10 semanas, para resolver la crisis provocada por la muerte de un exmiembro del IRA, unida a los desacuerdos en cuanto a los presupuestos.

Después de diez semanas de intensas negociaciones, en las que han colaborado los gobiernos de Westminster y Dublin, las cinco formaciones que gobiernan el país han hallado un consenso respecto a la manera en que abordarán conjuntamente el asunto de la supuesta actividad del IRA y grupos paramilitares, así como la reforma del sistema de bienestar social y la política presupuestaria.

«Creemos que este acuerdo consolidará la paz, asegurará estabilidad, permitirá progresos y ofrecerá a nuestra gente esperanza para el futuro», ha declarado Peter Robinson, primer ministro norirlandés, que ha estado acompañado por su adjunto en el Gobierno, el número dos del Sinn Féin, Martin McGuinness.

«Este acuerdo subraya nuestros esfuerzos para generar el cambio radical que pide nuestra comunidad, un nuevo comienzo en la política y una oportunidad para avanzar con un verdadero sentido de propósito», ha añadido el propio McGuiness.

La secretaria de Estado británica para el norte de Irlanda, Theresa Villiers, ha destacado que se trata de un «nuevo comienzo para las instituciones», mientras que el ministro de Exteriores irlandés, Charlie Flanagan, confía en que sirva para combatir la «influencia del paramilitarismo».

Esta crisis empezó después de la muerte en agosto de Kevin McGuigan, exmiembro del IRA, en un acto que la Policía de la provincia vinculó con una presunta actividad del ejército republicano, lo que motivó una fuerte reacción de las formaciones unionistas. Tras ello, el primer ministro norirlandés, Peter Robinson, presentó su dimisión, para regresar a su puesto a finales de octubre tras un informe de la PSNI sobre las actividades del IRA.