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De la fibra del Buffalo a la belleza sutil de «Zinematik»

A pesar de asociar en un primer reflejo Buffalo al poderoso y musculado animal, los Buffalo de Zarautz no son una banda de rock tremendista o ruidosa. Al contrario, el trío luce un sonido estilizado, de impecable gusto y delicadeza. Piezas instrumentales que en «Zinematik», su segunda referencia, explotan en lo más profundo de los sentidos.


Buffalo es un trío de Zarautz que expresa sus sentimientos musicales de forma instrumental. La apuesta conlleva, en parte, la sordera de miles de aficionados entusiastas de lo evidente y el mínimo esfuerzo. No obstante, y para los oyentes dinámicos, una minoría en alza, «Zinematik» es un disco al que no le falta melodía ni buen gusto ni arte. Cerca del post-rock, lo atmosférico y la simple y delicada belleza, Ander y Joanes Ederra, guitarra y bajo, más la batería de David Gorospe, fluyen con extrema calidad y detalle.

¿Estresado?, ¿problemas con la elección musical para acompañar ciertas tareas domésticas o de trabajo?, ¿necesidad de ambientar un corto, un documental?, ¿urgencia evocativa?, ¿espíritu sensible?, ¿equilibrio poético?, ¿aficionado al jazz?... Todos caben en «Zinematik», obvio que también los seguidores del post-rock, aunque el trío no explosione sus desarrollos, los lleve siempre por el destino del agua que corre tranquila, sin ruido. Algo así como aquel viejo eslogan del sello de jazz ECM: “El sonido del silencio”.

Ander, Joanes y David (sobrios músicos) caminan descalzos, vadean ríos y orillas de mar. Cada uno de ellos protagoniza un relato con caligrafía propia y pluma de tintero. Cada instrumento suena como si el disco fuera suyo. En realidad, como si hubiese tres discos en uno, pero el uno fuese indivisible incluso por sí mismo. La tersura, la evanescencia, permite seguir cada nota hialina, cada pulsación realizada por tres músicos que fantasean con sus instrumentos desde el dominio, la delicada técnica y la exportación de sensaciones, en casos sublimes. “Flaming”, “Helio”, “Satellite”, “Amaita”, “Koban”… todos son títulos absorbentes, incluso “Zinematik”, la canción, posee el plus de reunir las características de un single: canción impacto desde su tejido melódico irresistible, hasta lo pegadizo.

«Zinematik» fue uno de los discos sobresalientes que dejó 2015, pero mantiene su vigencia porque son creaciones sin código de barras. El álbum expande aún más la riqueza musical de Zarautz, territorio que se ha convertido en una populosa ciudad de sonidos y estilos de toda clase. Probablemente el punto de encuentro más espectacular de toda Euskal Herria por calidad y cruce de estilos.

«Nuestro aita Fernando Ederra, bajista (15 años al lado de Benito Lertxundi) y guitarra, tocó, entre otros, en la banda de la discoteca Euromar en Zarautz (donde conoció a nuestra madre). Allá por los setenta la discoteca era muy popular, por lo visto llego a actuar Julio Iglesias», recuerdan los hermanos Ederra. «También participó en un montón de grabaciones de discos para niños que hacía Imanol Urbieta, “Xixupika”. También tocó con Olatz Zugasti y Angel Illarramendi».

Con Olatz Zugasti el trío ha grabado el reciente “Ur goiena ur barrena”, que también defendieron en directo.

A Fernando le tiraba el country y los Beatles, por lo que sonaban en la casa de los Ederra. «Le encantaba Emmylou Harris, tenía toda la discografía, se sabía de memoria cada músico de cada disco. Nos ponñia mucho su disco “Luxury liner”. Y, sobre todo los guitarristas, que si Albert Lee, James Burton... También a Waylon Jennings, Kris Kristoferson, Townes van Zant... Un disco mítico para nosotros es el “Paradise and Lunch”, de Ry Cooder, los primeros discos de Cohen, Dylan... En plan más guitarrero Roy Buchanan, Eric Clapton, The Shadows, pero sobre todo los Beatles. Más tarde nos inició en el jazz con la Glenn Miller Orchestra, Stan Getz, Count Basie, Frank Sinatra...».

De otra parte, el aita de David Gorospe, de igual nombre, fue batería, entre otros, de Leize. «David  comenzó a tocar la batería muy pronto. Su aita le llevaba a los conciertos y ensayos. Comenzó a salsear con tres años cuando le regalaron una batería de juguete y a los siete ya tenía claro que quería ser músico y batería. David no ha parado de tocar en directo y formarse», cuenta Ander..

Sin embargo, son historias de adolescentes, sus inicios, por lo que los nombres o referencias no reflejan su estado actual, sino los cimientos, la rica y cultivada iniciación. Ander escucha en la actualidad americana, y Joanes y David se interesan más por el jazz. De la confluencia surge el cálido “Zinematik”.

David  comenzó a tocar la batería muy pronto, su aita tocaba la batería y le llevaba a los conciertos y ensayos, comenzó a salsear con tres años cuando le regalaron una batería de juguete y a los siete ya tenía claro que quería dedicarse a ello, desde entonces no ha parado de tocar en directo y formarse.

En cuanto a antecedentes directos, los dos hermanos estuvieron en Frijolo junto a su primeo Aitzol, cantante, antes en Iluna Beltz, de cierta repercusión, más y Iban Urizar a la trompeta y con futura proyección. Tras siete años de ilusión, el grupo se rompe. Por esta época David andaba tocando con un grupo llamado Ipar Haizea (heavy), Deabruak Teilatuetan, Txuma Murugarren... y Skasti, hasta hace muy poco. Además de proyectos de jazz y latin jazz. Actualmente toca con Benito Lertxundi. Los tres coinciden en la academia Jazzle, de donde parte el proyecto Buffalo. Joanes ha tocado con Angel Unzu y Txuma Murugarren, estuvo un tiempo en Gozategi, ahora comparte bajo con Bide Batez. Por su parte Ander estuvo tocando en la gira presentación del último disco de Makala Jazz Funk Band.

«Zinematik»

«Muchas veces nos preguntan por el estilo y no sabemos qué contestar, tampoco le hemos dado muchas vueltas. Pero pensamos que los temas de “Zinematik” son mas personales que en el anterior disco, aunque mantienen puntos en común, quizá la atmósfera, el ambiente que crean... Creemos que en este disco hemos encontrado el concepto y el sonido que buscábamos aunque no sepamos etiquetarlo. Tenemos algunos ritmos bastante jazzeros, pero apenas improvisamos, tampoco metemos guitarras saturadas típicas del post rock….», reflexiona Joanes.

En el trío la guitarra ejerce de esta y de voz solista, amante del rever, de las melodías sugerentes. «Casi todo surge en casa. Busco melodías o armonías curiosas con las que practicar escalas, técnica, etc. Cuando sale una idea se la enseño a Joanes para ver qué le parece y empezamos a desarrollarla. Normalmente grabo las idea con una mini grabadora y Joanes saca las líneas de bajo o bien nos ponemos juntos a tocarla… Son muchas ideas las que se quedan por el camino, pero vemos enseguida con cuales se puede hacer una canción», apunta Ander.

«El ser un trío instrumental nos deja muchos espacios para experimentar con distintos ritmos y sonidos. Normalmente no llevamos los temas del todo acabados al ensayo, sino que vamos con bocetos, allí improvisamos por encima de estas ideas y vamos concretando las cosas de manera muy intuitiva. Esta forma de componer ayuda a que seamos muy libres a la hora de tocar cada uno su línea sin necesidad de ceñirnos a ninguna regla, y ayuda a que salgan mezclas curiosas y atípicas», explica Joanes.

«Zinematik» se graba en Modelo de Zarautz sin público, pero en directo. «Llevamos un par de años grabando los ensayos con una minigrabadora –prosigue Joanes–, y nos encantaba como sonaba, porque a pesar de sus carencias en cuanto a la calidad del sonido, nos transmitía una sensación más natural y más fiel a lo que queríamos. Por la experiencia anterior del estudio, nos quedó claro que teníamos que grabarlo en directo, los tres juntos. Jugamos mucho con las dinámicas y la interactuación es muy importante. De todas formas, antes de ir a grabar ensayamos mucho, por lo que fuimos con las cosas bastante claras».

Buffalo es un capricho creativo (por capacidad) y emocional. Canciones singulares y músicos que podrían ser populares aportando su capacidad a proyectos más cotidianos. «Empezamos con Buffalo porque queríamos tener un proyecto en donde pudiéramos hacer lo que nos gustaba sin pensar demasiado en que si gustaría o no. Intentamos cuidar todos los detalles y hacer las cosas con mimo, al fin y al cabo es nuestro proyecto personal, el que nos define como músicos, donde expresamos nuestros sentimientos, emociones… Pero también nos gustan otros estilos y ambientes por lo que no estamos cerrados a tocar paralelamente en otros proyectos que puedan ser más convencionales o populares», perfila Ander.

Los tres instrumentos son protagonistas equidistantes y en paralelo, pero la guitarra dibuja la melodía. Uso una Harmony Stratotone de los años 60. En cuanto la probé pensé que era “la guitarra” para Buffalo, Suena profunda y con mucho cuerpo. En cuanto a los pedales, utilizo mucho la reverb. Otro pedal importante es el delay que también funciona como looper por lo que tengo dos efectos en el mismo pedal.