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Vuelta a la casilla de salida: nueva cita con las urnas el próximo 26J

No hubo acuerdo «in extremis». La legislatura más corta del Estado español se cierra sin presidente y con nuevas elecciones. La propuesta de Compromís para un Ejecutivo con PSOE y Podemos se convirtió en el símil de cuatro meses de declaraciones, pero poca posibilidad de acuerdo. Se abre una campaña centrada en pactos y reparto de culpas.


La escenificación final de la legislatura española más breve del último período histórico manda a los partidos a la casilla de salida. Sin acuerdo para investir presidente, habrá elecciones el 26 de junio. Lo constató Patxi López a última hora, después de que el jefe de Estado, Felipe de Borbón, certificase que ninguno de los candidatos (Mariano Rajoy, presidente en funciones; y Pedro Sánchez, líder del PSOE) cuenta con apoyos.

No habrá investidura «in extremis». El 2 de mayo se disolverán las Cortes y se repartirán otra vez las cartas con la esperanza de que las urnas sean más generosas con los bloques y rompan la parálisis. Los movimientos de ayer, tras la tercera ronda en Zarzuela, pueden considerarse los primeros actos de campaña, pero no intentos reales de entendimiento.

«Estamos abocados a nuevas elecciones». Pedro Sánchez, con tono solemne, admitió que no había margen para una nueva sesión en el Congreso. Antes lo habían hecho Albert Rivera y Pablo Iglesias. Consciente de que ahora toca repartir las culpas, cargó contra Podemos, abonándose al símil de la «pinza» y presentando a Iglesias y Rajoy como responsables de que él no haya sido investido.

Sin embargo, la realidad es que su pacto con Ciudadanos, que insistió en reivindicar hasta el final, solo le ha permitido lograr 131 escaños junto a Coalición Canaria. El recorrido que tenga su idilio con Albert Rivera será una de las líneas argumentales de los próximos meses, más centrados en pactos, listas y culpas que en debates sobre programas que ya se batieron hace cuatro meses.

La jornada se desarrolló como la síntesis perfecta de la legislatura. Con declaraciones, contrarréplicas y sin resultados. Por la mañana, Joan Baldoví, líder de Compromís, había abierto la puerta a un último intento, planteando 30 medidas inspiradas en el gobierno del País Valencià, liderado por Ximo Puig (PSPV) y apoyado por su formación y Podemos. Casi de forma inmediata salía Antonio Hernando para recoger el testigo. Como titular aseguraba que aceptaban 27 de ellas para lograr que Sánchez se mudase a la Moncloa. Sería por un período de dos años tras el cual se sometería a una cuestión de confianza. Claro que había un «pero». Dejó la coletilla de que el plan de Compromís era «compatible» con su acuerdo con Ciudadanos, rechazando únicamente aplicar las cinco medidas de rescate social planteadas por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), derogar las dos últimas reformas laborales (la primera de ellas, la aprobada por José Luis Rodríguez Zapatero) y suprimir el artículo 135 de la Constitución, el que hace que prevalezca la deuda sobre los derechos sociales.

A estas alturas, poca gente había tomado en serio la propuesta. Como dato, hay que remarcar que el derecho a decidir había sido reducido hasta unos «cauces democráticos» hacia el Estado federal. Poco margen para la consulta en Catalunya, que de todos modos ha desaparecido del debate entre las grandes formaciones españolas, ya que solo Podemos defiende preguntar a los catalanes. Únicamente aflora en el argumentario del PSOE, que siempre quiso justificar el «no» de los morados escudándose en el referéndum.

Fue Rivera el primero en echar un jarro de agua fría sobre las pretensiones de su socio. «No voy a entrar a valorarlo», argumentó, descalificando la oferta de Sánchez como un plan «de tres folios para gobernar cuatro años entre seis partidos». De cara a las elecciones, ni a Ciudadanos ni al PSOE les interesa aparecer como los inseparables amigos en los que se convirtieron durante los últimos dos meses. Habrá que ver cómo escenifican la ruptura. El texto que pomposamente presentaron bajo «El Abrazo» de Juan Genovés el 26 de febrero puede ser un arma en su contra en manos de PP y Podemos, que aspirarán a polarizar la campaña.

Como Rivera le había quitado la presión de ser el que rechazaba la contraoferta del PSOE, Iglesias solo tuvo que apuntar contra Sánchez y culparle de no alcanzar un «gobierno a la valenciana». Estaba todo dicho, así que el líder de Podemos aprovechó la comparecencia posterior a su encuentro con el rey español como trampolín electoral. «Si se repiten las elecciones, todos los candidatos tendrán que responder con quién estamos dispuestos a pactar», argumentó. Su línea, vaya o no en la misma lista con UP, buscará superar al PSOE para forzarle a pactar en situación de debilidad. Esa posición obligaría a Ferraz a elegir entre un gobierno de izquierdas o sumarse a esa «gran coalición» que, por el momento, Sánchez ha esquivado.

Excluido de todas las negociaciones de los últimos meses y enrocado en la Moncloa, Rajoy apareció satisfecho con una repetición de comicios que podrían beneficiarle. «Es mejor elecciones que los gobiernos que proponía Sánchez», dijo. Su gran apuesta es la «gran coalición» entre PP, PSOE y Ciudadanos. «No fue posible porque el PSOE no quiso», sentenció.

Si los últimos cuatro meses han sido repetitivos, no se puede esperar que las semanas de campaña cambien el panorama. Las posiciones están sobre la mesa y solo queda un nuevo reparto de cartas que podría dejar todo igual.

 

López, el presidente más breve del Congreso

A pesar de que ya no hay margen para la sesión de investidura, las Cortes españolas seguirán funcionando hasta el próximo día 2, cuando serán disueltas y se pondrá en marcha la Diputación Permanente, que es el órgano que mantiene la actividad institucional en los períodos entre elecciones.

Se da la circunstancia de que hoy hay pleno. Se debatirán, entre otras cuestiones, la propuesta del PNV para que los secretos oficiales puedan desclasificarse en un máximo de 35 años, y la presentada por el PP para discutir sobre la situación política de Venezuela.

Ninguna de las cuestiones aprobadas desde que el Congreso se puso en marcha tendrá recorrido, ya que el hecho de que se repitan elecciones hace que las Proposiciones no de Ley aprobadas en los últimos meses caigan en saco roto.

Otra de las conclusiones derivadas de este contexto es que Patxi López se convierta también en el presidente del Congreso español con un mandato más breve. Habrá que ver si repite responsabilidad en la próxima legislatura que se abrirá tras las elecciones del 26 de junio.A.P.

 

Fechas para unas nuevas elecciones

2 de mayo

El próximo lunes se procederá a la disolución de las Cortes españolas tras oficializarse ayer el fracaso de las negociaciones para la investidura del presidente español.

3 DE mayo

Se realizará la convocatoria oficial de nuevas elecciones.

13 de mayo

Fecha tope para la presentación de coaliciones.

23 DE mayo

El cuarto lunes del mes se darán a conocer las listas que concurren a los nuevos comicios electorales.

10 de junio

El segundo viernes de junio se producirá el inicio oficial de la campaña electoral.

26 DE JUniO

Se celebran las elecciones a las Cortes del Estado español.

Julio

Se prevé que se proceda a la constitución del nuevo Congreso y del nuevo Senado sobre la tercera semana de julio.